sábado, 28 de diciembre de 2013

"Para convocar a una asamblea constituyente se necesita una mayoría en el Parlamento, y hoy no existen los votos"

Senador DC Andrés Zaldívar 

El próximo 11 de marzo, Andrés Zaldivar (DC) se convertirá en el unico de los miembros del Senado que ejerza el mismo cargo cuando la Camara Alta volvió a sesionar en 1990. "Paso a ser el decano. Yo voy a jugar el papel que me corresponde. No puedo considerarme líder de nada, sino que aportaré con la experiencia que uno tiene. Y en política, también eso es importante", admite.

Por El Mercurio


Desde esa experiencia, el senador analiza el escenario parlamentario que se espera con la amplia agenda de cambios que plantea Michelle Bachelet.

"Si quisiéramos tramitar todas las cosas al mismo tiempo, no tendríamos tiempo para hacer realmente lo que hay que hacer. Este Parlamento, y el Gobierno, tienen que abocarse a tres propuestas. Una es la reforma tributaria. Hay que tener conciencia de que no tiene efectos de inmediato en su rendimiento, sino en el ejercicio siguiente, o sea, en el año 2015. La propia presidenta ha dicho que esta va a ser una reforma tributaria progresiva y que la va a perfeccionar dentro de cuatro años. Eso es ya un tema complejo", parte advirtiendo.

—¿También los otros dos ejes podrían ser complejos? 
—Tenemos la reforma educaclonal, que son muchos proyectos. Van desde la carrera docente, la desmunicipalización y la estructuración de una nueva organización institucional que gestione y administre la educación desmunicipalizada.

—Y a propósito de la tercera reforma, la Nueva Constitución, usted dijo que es imposible una Asamblea Constituyente. 
—No es posible si no se hace dentro de la institucionalidad. Hacerla fuera de la institucionalidad es inaceptable, porque ese es un quiebre democrático. Algunos pensaron en convocar una asamblea constituyente en virtud de un decreto. Y como ese decreto no iba a ser visto por el Tribunal Constitucional, porque el Congreso no se lo iba a requerir, el decreto podría hacerse efectivo, lo cual yo encuentro que es inaceptable. Yo no estoy de acuerdo en utilizar ningún subterfugio ni resquicio que no esté ajustado a la institucionalidad, porque si hoy día uno permite hacer eso, el día de mañana otro puede pretender hacer algo que tienda a quebrar el sistema institucional.

—Entonces, ¿no es posible convocarla?
—De acuerdo con las normas institucionales chilenas, desde siempre, la facultad constitucional para convocar a una asamblea constituyente se necesita una mayoría en el Parlamento para un cambió de esa trascendencia, y hoy no existen los votos.

—¿Y usted rechaza la opción?
—En política hay que ser realista y no chocarse contra la muralla. No rechazo la asamblea constituyente, pero siempre que se haga dentro de la institucionalidad, y siempre que el Parlamento sea el que delegue su facultad. Y yo por lo menos no voy a estar nunca, y el partido en general, por quebrar Ia institucionalidad.

—¿Qué otros temas advierte usted como complicados para el próximo período legislativo?
—Tenemos que legislar en materias laborales, que también es una cosa que está contemplada en el programa y que sería un cuarto tema. Y el quinto gran tema es el sistema provisional, que no es solo el tema de la AFP estatal, sino que hay una serie de temas relacionados, cómo vamos realmente a corregir la falta de equidad. Eso es un trabajo para el Parlamento full time. Hay que tener conciencia de que las cosas no se van a aprobar de un día para otro, a pesar de que se le ponga toda la buena voluntad. Y en esto insisto: hay que ser conscientes de que la política es el arte de gobernar y esto es cuando uno trata de hacer eficientes los cambios, no hacerlos para fracasar el día de mañana. Así como uno nunca piensa que podría volver a hacer un Transantiago para ver después cómo corregirlo. No. Estas reformas son muy delicadas.

—¿Cree que el Congreso pueda aprobar todas estas reformas en cuatro años?
—La Presidenta ha dicho que muchas de las cosas que hay que hacer van a ser en un solo periodo presidencial, sino más bien de proyectos de más largo tiempo. Y en el tema de la salud, personalmente creo que no podemos dejarlo de lado. Y existe otro tema más, que es el de la regionalización. Las cosas no van a nacer de la noche a la mañana. Lo que sí es cierto es que nosotros no podemos ser un dique para los cambios va a ser sobrepasado. Lo que sí, insisto, debe haber prudencia, realismo, eficiencia.

—Como senador experimentado, ¿piensa ejercer un liderazgo en el Parlamento?
—Si es por años, sí, soy el más experimentado. La experiencia se debe medir por calidad, en ese caso uno tiene capacidad de aportar ideas, de ser una persona que abre espacios de acuerdo, que visualice por dónde se puede dar salida o escape a los conflictos, y es una cosa en que los años me han dado esa capacidad. Yo me considero una persona que me he involucrado siempre en buscar cambios y me he atrevido a muchos temas; que incluso cuando era joven me decían que era comunista, cuando era partidario de la reforma agraria o de la promoción popular. Y no me cabe duda de que si hay que estar a la cabeza de los cambios, yo voy a estarlo, pero para tratar de hacerlo bien.

—Usted es el ministro de Hacienda más joven que ha tenido Chile y también el primer ministro del Interior que tuvo Bachelet en su gobierno anterior. ¿Cómo cree que debería ser el próximo gabinete?
—No quiero que se crea que uno pretenda influir o conducir a la Presidenta Bachelet. Ella tiene la plenitud y facultad para hacerlo como corresponde. Creo que a los jóvenes hay que darles espacios y presencia y apostar, y mi consejo es combinar experiencia con nueva sangre.

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