viernes, 12 de junio de 2015

Europa lucha por mantener su peso en América Latina

El presidente mexicano (izqda.) y su homólogo peruano, en Bruselas. / S. L.

LAS RELACIONES ENTRE LATINOAMÉRICA Y LA UE

Ambos bloques se comprometen a estrechar vínculos ante la competencia de China


LUCÍA ABELLÁN Bruselas 12 JUN 2015 - 04:21 CEST


Los lazos entre Europa y Latinoamérica son profundos, pero se han descuidado en los últimos años. Los 61 países que componen ambos bloques se comprometieron este jueves a estrechar vínculos en un contexto de competencia creciente entre gigantes comerciales. Aunque los países comunitarios mantienen el primer puesto de inversión en la región, China les disputa el terreno.

Europa es el espejo en que se mira Latinoamérica en muchos aspectos. “Somos más de 600 millones de latinoamericanos y caribeños. Debemos aprender de la Unión Europea: países con muchas diferencias, que han sufrido dos terribles guerras y que decidieron unirse por voluntad política”, argumentó este jueves el presidente de Ecuador, Rafael Correa, al término de la cumbre UE-Celac (Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños) celebrada en Bruselas. El encuentro concluyó con la firma de un plan de acción en el que el viejo continente trata de mantener su influencia en la región.

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Los datos, de momento, consagran ese peso europeo. El bloque comunitario es el principal inversor en la zona, con 505.700 millones de euros en 2013 (más de un tercio del capital inversor que recibe la Celac). Pero China acecha con la promesa de destinar hasta 222.000 millones de euros en los próximos 10 años, una cantidad muy alejada de la europea pero con ritmo creciente. “Estoy seguro de que estamos construyendo una asociación de iguales basada en el beneficio mutuo”, subrayó el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk.

Los dirigentes políticos de ambas regiones quisieron demostrar que su relación va más allá de lo económico. Uno de los avances más destacados de la cumbre fue la constitución de un fondo fiduciario al que Europa realizará aportaciones para ayudar a la recuperación de Colombia si prospera el proceso de paz que el presidente, Juan Manuel Santos, mantiene con la guerrilla de las FARC. “Aún no hay un monto decidido, pero ya hay países que han mostrado su intención de colaborar”, explicó Santos a la prensa.

Ese acercamiento con Latinoamérica disuadió a la UE de adoptar una actitud crítica con la represión política de Venezuela, como hace en solitario. Los líderes no lograron una alusión explícita en la llamada declaración de Bruselas, pero sí incluyeron, a petición de Celac, una referencia a la condena que hace este bloque de la decisión estadounidense de considerar a Venezuela un peligro para su seguridad. “Tomamos nota”, recoge fríamente la nota.

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