jueves, 11 de junio de 2015

Impuestos y recortes encienden las protestas sociales en Ecuador

Manifestación en Quito, este miércoles. / JOSÉ JÁCOME (EFE)

El Ejecutivo de Correa pretende un gran ahorro ante el frenazo económico

SORAYA CONSTANTE Quito 11 JUN 2015 - 06:27 CEST


Ecuador tiene un escenario difícil en este 2015 debido a la caída del precio del petróleo, que pasó de casi 100 dólares por barril a menos de 50. A los 36.317 millones de dólares que se aprobaron para el presupuesto de este año, con una estimación del barril de petróleo a 80 dólares, en enero se hizo un ajuste de 1.420 millones. Pero en palabras del presidente, Rafael Correa, el país no ha sentido “el sacudón” por “las medidas quirúrgicas” que se han implementado, como la sobretasa arancelaria de entre el 5 al 45% a 2.800 productos importados. Esta medida, que lleva vigente tres meses y tiene 12 más por delante, tendrá un ahorro de 2.200 millones, según varios analistas.

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Las salvaguardias arancelarias fueron rechazadas por los ecuatorianos, con el argumento de que habría especulación y encarecimiento de los productos, como repuestos de vehículos, electrodomésticos y algunos productos de consumo masivo que vienen de fuera. A pesar de la insistencia estatal de que es una medida temporal, el malestar ciudadano creció y aumentó con el anuncio que hizo el presidente en su informe a la nación en mayo: implementar nuevos tributos a las herencias y a la plusvalía extraordinaria.

La propuesta del Ejecutivo es que todas las herencias mayores de 35.400 dólares paguen un impuesto que va del 2,5 al 77%, según el monto a heredar. Y en cuanto a la plusvalía, el dueño de un terreno o propiedad, que debido a la inversión estatal gane una revalorización de su bien, debe contribuir al Estado.

Estas medidas, que han tocado (o tocarán) el bolsillo a la clase media, han llevado a miles de personas a las calles en Quito, Ambato, Cuenca y Guayaquil durante toda esta semana. Y mientras los asambleístas debaten la petición del Ejecutivo, y se hacen esfuerzos desde el partido de Gobierno para socializar los nuevos tributos, la gente proclama en la calle que no quiere “una venezualización” del país.

Víctor Hugo Albán, del colegio de economistas, participó en un diálogo con el presidente e insistió en que habrá una afectación a la clase media, que se estima son cinco millones de ecuatorianos. Sus datos se basan en criterios técnicos y en la queja de las personas que llegan hasta su oficina a mostrar su preocupación, como un grupo de 50 jubilados que temen perder parte del dinero que han ahorrado y que quieren dejar a sus familias. “Se dice que el país va bien, pero se siguen tomando medidas y son para sacar fondos. Algunas medidas han sido necesarias, pero otras no”. El Ejecutivo se niega a implementar medidas de austeridad dentro del Gobierno; la única muestra que dio de ahorro desde su lado fue la reducción de sueldos del nivel jerárquico superior de entre el 5 y 10%. El sueldo del primer mandatario, por ejemplo, pasó de de 6.957 a 6.261 dólares. Con esto se pretende ahorrar unos 21 millones de dólares.

Apoyo de Pekín


No hay planes para reducir la inversión pública, y para reducir la brecha fiscal de 1.700 millones de dólares que habrá en 2015 se está ampliando la necesidad de endeudamiento a 10.500 millones. Correa viajó a Pekín para conseguir apoyo financiero. Se alcanzaron promesas de financiamiento por más de 7.500 millones de dólares para ser desembolsados en los próximos años, pero los desembolsos chinos están retrasados y el Gobierno ha acudido al mercado internacional de capitales por un préstamo de 750 millones de dólares a un costo de 10,5%.

Correa justifica el endeudamiento por las grandes infraestructuras que el país necesita como las hidroeléctricas y el proyecto de que la población use cocinas de inducción para retirar el subsidio al gas licuado de petróleo. Esto, según sus previsiones, le ahorrarán al Estado 1.600 millones en 2016.

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