martes, 25 de agosto de 2015

Las bolsas chinas continúan en picado tras el lunes negro

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Shanghái retrocede más de un 7% y Tokio baja el 3,96%

¿Por qué se desploman las Bolsas?

MACARENA VIDAL LIY Pekín 25 AGO 2015 - 11:04 CEST


Tras el lunes negro en las Bolsas mundiales, parte de los mercados asiáticos tomaban un poco de aire este martes, pero los principales, los de China y Japón, seguían a la baja. China, cuya situación económica ha suscitado la preocupación que generó la debacle del día previo, continúa con fuertes descensos. Mientras los mercados se encuentran a la espera de qué medidas pueda tomar el banco central, el índice general de Shanghái retrocedía el 7,63% al cierre, tras haber abierto con una bajada del 6,41%. Shenzhen, la segunda Bolsa del país, perdió el 7,09%.

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En las últimas cuatro sesiones Shanghái, la principal Bolsa china, ha perdido un 22% de su valor, la mayor caída en cuatro jornadas desde 1996. El desplome del lunes, del 8,48%, supuso su mayor descenso en ocho años y eliminó las ganancias del año, lo que precipitó un pánico que arrastró a los mercados mundiales. La caída en lo que va de 2015 es del 7,01%, y por primera vez en ocho meses, el índice se encuentra por debajo de los 3.000 puntos.

En medio de un nerviosismo aún generalizado, el deseo de comprar barato alentó al resto de las bolsas asiáticas. En Tokio, el índice Nikkei cerraba con una caída del 3,96%. El índice Hang Seng en Hong Kong cerró en positivo el 0,72% moderando sus ganancias tras abrir con un alza del 1,4%, mientras que Sidney subió un 2,7%.

Persisten las incertidumbres en torno a la salud economía china, la segunda del mundo y uno de los motores de crecimiento global. En el segundo trimestre del año creció un 7%, el ritmo más débil desde 2009, y los últimos indicadores han alentado el temor a que la ralentización pueda ser más brusca de lo esperado. Y las medidas que ha adoptado el Gobierno chino no han conseguido hacer calar un mensaje de tranquilidad.

Su intervención de julio, que incluyó medidas como prohibir a los grandes inversores que vendieran acciones, no han conseguido evitar nuevos descensos. Tampoco se ha interpretado como suficiente la decisión del fin de semana de permitir que los fondos de pensiones puedan invertir en Bolsa.

Incluso dentro del Gobierno chino parece existir un debate interno, a juzgar por los editoriales de publicaciones financieras controladas por el régimen. El diario Securities Daily aboga por una intervención, al alegar que “la caída de los mercados bursátiles está destruyendo lo que queda de la confianza de los inversores”. Pero el Economic Information Daily considera que el Gobierno debe abstenerse. “Las intervenciones del Gobierno deben encaminarse a evitar riesgos financieros, no a mantener los precios de los títulos”. La prestigiosa revista económica Caixin cita a fuentes de la comisión reguladora para asegurar que la no intervención en los mercados de valores "es la nueva normalidad".

Los políticos asiáticos han intentado calmar los temores acerca de la solidez de la economía china. El primer ministro australiano, Tony Abbott, cuyo país cuenta con enormes lazos comerciales con la República Popular, recordó que “no es insólito ver correcciones en los mercados bursátiles”. “No es insólito ver que las burbujas estallan en ciertos mercados y que haya un efecto que se comunique a otros mercados financieros, pero las bases son sólidas”, afirmó el primer ministro, citado por Reuters.

Por su parte, el ministro de Finanzas japonés, Taro Aso, que aseguró que Tokio no tiene por el momento planes de lanzar ningún paquete de estímulo económico, también apuntó que la corrección en los mercados chinos es una burbuja que ha estallado. La Bolsa de Shanghái había doblado su valor en los seis meses que transcurrieron hasta mayo.

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