martes, 8 de septiembre de 2015

27-S: EL ÚLTIMO ÓRDAGO DE MAS

EFE
Don Felipe conversa con el presidente del Tribunal Supremo y del Consejo General del Poder Judicial, Carlos Lesmes

El presidente del Supremo recuerda que ningún poder público puede anteponer su «designio particular» a la ley para la resolver conflictos


N. VILLANUEVA/ L.P. ARECHEDERRA / MADRID - Día 08/09/2015 - 12.47h


El presidente del Tribunal Supremo, Carlos Lesmes, ha recordado este martes que «ningún poder público puede anteponer para la resolución de los conflictos el designio particular, por muy justo que pueda parecer, sobre aquellas soluciones que sean expresión de la voluntad de la mayoría plasmada en la ley».

Durante el solemne acto de apertura del año judicial y en presencia del Rey, Lesmes ha asegurado que la ley es la que en cada proceso de decisión predefinida los sujetos que han de adoptarla, la que establece derechos y obligaciones, y la que impone la «necesaria observancia y regularidad de los procedimientos que han de seguirse».

Sin referirse de forma expresa a Cataluña, el presidente del Supremo ha señalado que al margen de la ley «no hay libertad, no hay democracia, sólo espejismos y frustración». «Desde esta perspectiva, la ruptura unilateral de unos valores de convivencia, fraguados por todos, desde el consenso, supone traspasar los límites de la honestidad democrática, consustancial al Estado de Derecho».

Lesmes se ha referido también a la corrupción, lacra cuya erradicación, ha dicho, exige la «máxima transparencia en todas las actuaciones públicas para recuperar la confianza del ciudadano en las instituciones». «Los jueces españoles somos plenamente conscientes de que combatir la corrupción supone librar una verdadera batalla en pos del Estado de Derecho sin tregua ni ambigüedades y con toda la fuerza y el vigor que nos transmiten los ciudadanos».

Tampoco ha dejado pasar por alto la situación de los refugiados sirios, un «drama» este, junto con el de la inmigración, que exige una «extraordinaria firmeza frente a una criminalidad que no conoce fronteras y que trunca la vida y esperanza de miles de personas».

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