sábado, 23 de julio de 2016

El lobby de Iván Fuentes para incluir en la Ley de Pesca una norma que benefició a empresas que lo financiaron

FRIOSUR, DEL GRUPO DEL RÍO, HA APROVECHADO VENTA DE CUOTAS DE PESCADORES ARTESANALES

Por: Pedro Ramírez, Víctor Carvajal y Catalina Albert


Los pagos que el ex dirigente gremial y actual diputado Iván Fuentes recibió de la asociación de empresas pesqueras de Aysén y que fueron revelados por Informe Especial tienen un trasfondo desconocido. Parte del dinero sirvió para financiar los viajes de Fuentes para hacer lobby durante la tramitación de la Ley de Pesca, en la que consiguió que los pescadores del sur austral pudieran vender el 100% de sus cuotas de captura. El principal beneficiado ha sido Friosur, empresa del Grupo Del Río que controla la pesca de merluza austral en Aysén y también la asociación industrial que hizo aportes a Fuentes.

Un enjambre de periodistas rodeó al diputado Iván Fuentes en el Congreso el pasado martes 12 de julio. Solo dos días antes Informe Especialde TVN había revelado que el parlamentario por Aysén recibió dinero de empresas pesqueras, desatando un tsunami mediático que arrasó con Fuentes, hasta ese momento posicionado como un líder social de extracción humilde y ajeno al contubernio político (vea el reportaje de Informe Especial). El diputado admitió ante la prensa que recibió aportes de pesqueras en tres momentos: cuando aún era dirigente sindical de los pescadores artesanales, durante su precampaña al parlamento y, por último, cuando ya estaba en plena carrera electoral. De los tres episodios, solo reconoció que fue un “error” haber aceptado los primeros fondos, cuando era sindicalista. Del resto, se declaró libre de culpa.

Lo que Iván Fuentes se guardó ante los periodistas es que cuando era líder sindical de los pescadores de Aysén y recibió por primera vez dinero del sector industrial, él jugó un rol clave para introducir en la Ley de Pesca un párrafo cuyo efecto fue mejorar el negocio de la industria que entonces le pagaba los viajes. La misma que después, cuando la ley ya había sido promulgada, apuntaló las finanzas de su campaña a la Cámara de Diputados.



Ivan Fuentes durante la entrevista a “Informe Especial”

En esa conferencia de prensa del martes 12, los reporteros apuntaron a conseguir un mea culpa en cámara, empujando al parlamentario hasta el borde de las lágrimas cuando le consultaron cómo estaba viviendo todo esto su familia y si pediría disculpas a los trabajadores que le dieron su voto (vea el video de esa conferencia de prensa). En esa puesta en escena, las distinciones que hizo Fuentes entre los diversos aportes que le han dado las pesqueras pasaron prácticamente inadvertidas. En sus declaraciones intentó sacudirse la responsabilidad por los fondos que recibió cuando ya estaba en carrera a la Cámara de Diputados: dijo que no supo de dónde venían, porque se hicieron como “aportes reservados” o los gestionó el senador Patricio Walker (DC) sin informarle la fuente. Pero, sobre el dinero que aceptó cuando era sindicalista, hizo un inesperado acto de contrición:

–Cuando yo era dirigente social, sí, ahí entró una plata que no corresponde y eso es lo que reconozco, eso es lo que me tiene con mucho dolor. Pero no podía hacer otra cosa, ¿cómo iba a llegar aquí? ¿Cómo iba a decir lo que he dicho? ¿Cómo ustedes iban a ser testigos del mensaje de la periferia que he traído? (…) Fue un error haber recibido lucas para viajar, pero yo tenía que venir –dijo.

Así, el diputado Fuentes reconoció en público que sí recibió dinero de la Federación de Industrias Pesqueras del Sur Austral (FIPES). Esos fondos, dijo, los ocupó para viajar a Santiago y Valparaíso en 2012 –después de la gran protesta regional de Aysén que lo lanzó al estrellato político– para participar en la discusión de la Ley de Pesca que promovía el hoy formalizado ex ministro de Economía Pablo Longueira (UDI).

En ese “mensaje de la periferia” que trajo en 2012, Fuentes incluyó una demanda que finalmente fue acogida en la ley. Uno de los efectos más notorio de ese cambio legal ha sido el aumento de la cuota anual de merluza austral –el recurso marino más importante de Aysén– que pueden capturar las pesqueras controladas por Friosur, una compañía de la familia Del Río, históricamente vinculada a la DC. Esta empresa es parte de FIPES, la organización gremial que le financiaba los viajes a Fuentes y que sólo integran otras dos pesqueras, que hoy también están ligadas a Friosur. Además, el presidente de FIPES es Carlos Vial, directivo de Friosur.

Carlos Vial

El incremento del volumen de pesca de Friosur se debe a un inciso que el grupo sindical de Iván Fuentes pugnó por introducir en la ley, que permite a los pescadores artesanales de Aysén ceder el 100% de su cuota de pesca al sector industrial. Y la única industria procesadora y comercializadora de merluza austral que opera en la región es Friosur, la que gracias a esta reforma ahora puede comprar su cuota a los pescadores antes de que estos entren al agua. Algo así como pagar por “pescado en verde”, mediante una mera transacción de títulos.

Esta modalidad casi bursátil para transar la merluza austral ha provocado la aparición de cientos de “pescadores de papel” o “pescadores de orilla”: personas a las que el Estado les reconoce su derecho a capturar una cierta cantidad de merluza porque integran un sindicato artesanal, pero que en los hechos ya no pescan, pues prefieren vender su cuota. Esta fórmula de negocios es más beneficiosa para Friosur, porque los “pescadores de papel”, al privilegiar el pago en efectivo sin desgastarse en esfuerzos laborales, venden más barato que aquellos que realmente capturan y desembarcan la merluza.

Honorino Angulo, quien participó en la discusión de la Ley de Pesca como presidente de laAsociación Gremial de Organizaciones de Pescadores Artesanales de Puerto Aysén, indica que actualmente los “pescadores de orilla” están cediendo su cuota a las pesqueras industriales a cambio de $650 por kilo de merluza, mientras que los pescadores que efectivamente capturan y desembarcan su pesca están vendiendo a $1.200 por kilo.

Las estadísticas que maneja Sernapesca, organismo encargado de fiscalizar el cumplimiento de las cuotas de captura, indican que entre 2012 y 2014 la cuota total de merluza austral asignada a los pescadores artesanales de Aysén bajó de 3.656 a 2.310 toneladas. En paralelo, junto con la puesta en marcha de la nueva Ley de Pesca en 2013, ha ido aumentando porcentualmente la cesión de cuota de los pescadores artesanales: en 2012 cedieron cerca del 30% de su cuota total; al año siguiente el traspaso subió a 75% y en 2014, aunque las estadísticas oficiales hasta ahora solo registran el primer semestre de ese año, la cesión se empinaba cerca del 50% (vea las cifras regionales de Sernapesca).
DE ZALDÍVAR A WALKER

El argumento que se ha esgrimido para autorizar la cesión de cuotas de pesca es que se trata de una modalidad que permite al pescador administrar de mejor manera su patrimonio si requiere liquidez ante un imprevisto o protegerse de fluctuaciones que lleven a la baja sus productos. No obstante, en la discusión legislativa esta fórmula siempre se manejó con precaución, precisamente por la posibilidad de generar un mercado de “corretaje” de cuotas y un contingente de “pescadores de orilla”. Por eso, la norma general pone límites: los artesanales no pueden ceder más del 50% de la cuota total que se les asigne para un periodo de tres años corridos.

El inciso por el que pujó Fuentes elimina estos límites para los pescadores del sur austral, por lo que les permite comercializar el 100% de su cuota en cualquier periodo:“La limitación del inciso anterior no regirá respecto de la pesquería de meluza austral y congrio dorado en las regiones X, XI y XII”.

Funcionarios de Sernapesca que conocieron como se fue gestando en Aysén el negocio de la cesión de cuotas señalan que su principal impulsor ha sido Rodrigo Azócar, asesor del Consejo de los Fiordos y Archipelagos de Aysen (Corfapa), la organización sindical que integró Iván Fuentes. Azócar se hizo conocido en la región de la mano del fallecido Adolfo Zaldívar, quien fue senador de la DC por esa zona entre 1994 y 2010.

Felipe Sandoval

El peso de Azócar en el sector pesquero de Aysén se afianzó en la década pasada, cuando su empresa Aysén Consultores (Aycón) se benefició con el traspaso al sector privado del servicio de pesaje y control de los desembarques artesanales, política que se adoptó cuando Felipe Sandoval (DC, hoy presidente de SalmonChile) era subsecretario de Pesca del gobierno de Ricardo Lagos.

–Cuando estaba Sandoval nos dijeron que teníamos que pagarle a una consultora que nos iba a pesar el pescado y darnos un código. Le pagábamos como $150 pesos por kilo por ponernos un sello. Era la consultora de Azócar. Nadie nos dijo que podíamos escoger la consultora y creíamos que tenía que ser con la de él nomás. En septiembre de 2004 hicimos una protesta de 13 días para liberarnos de Azócar. Al final hicimos nuestra propia consultora, Ecomar –cuenta el sindicalista Honorino Angulo.

Sobre ese episodio, el senador por Aysén Antonio Horvath (ind. ex RN) recordó: “Iván Fuentes creó la Corfapa y ahí jugó un rol clave Rodrigo Azócar con el concepto del RAE o Régimen Artesanal de Extracción. A través del RAE se entregaron cuotas a los pescadores artesanales. Azócar creó los códigos de barra para identificar a cada sindicato y a cada pescador y lo que le correspondía del total de la captura”.

Fue Azócar, dicen funcionarios de Sernapesca que lo conocieron de cerca, quien comenzó a transar cuotas alrededor de 2010: “Al final del año veíamos que había un remanente de la cuota artesanal que no se había ocupado por distintas razones: pescadores con problemas para financiar la operación, porque su embarcación no estaba al día, en fin. Azócar empezó a comercializar esa cuota que quedaba en el aire. El perfeccionamiento de ese negocio es el artículo de la ley que deja sin límites los traspasos, que fue donde participó Iván Fuentes”.

Azócar ha sido un hombre de confianza para Fuentes. Así quedó en evidencia en la conferencia de prensa del martes 12, cuando el diputado dijo que el dinero que pagaba sus viajes como sindicalista era proveído por la consultora que entonces asesoraba a la Corfapa. Aunque no la mencionó, esa consultora es la de Azócar. Solo con posterioridad, sostuvo Fuentes, él se enteró de que los recursos que le aportaba la consultora provenían de FIPES.

FIPES, FRIOSUR, SUR AUSTRAL Y GRIMAR

Según la información que puede ser consultada en la página web de la Federación de Industrias Pesqueras del Sur Austral (FIPES), tres son las empresas que componen esa organización:Friosur, Emdepes y Pesca Chile. Además de integrar la misma entidad gremial, las tres pesqueras tienen otra cosa en común: en todas tiene participación el grupo Del Río.

El presidente del directorio de Friosur es José Luis del Río Goudie y le acompañan en el directorio Carlos Vial Izquierdo, Claudio Pumarino Bontempi y Juan José del Río Silva. Dos de esos nombres se han repetido en el directorio de Emdepes, según una publicación del Diario Oficial del 11 de julio de 2003. En esas fechas, Emdepes, controlada por la japonesa Nippon Suisan América Latina (Nissui), decidió aumentar de seis a siete los miembros de su directorio, instancia que quedó integrada por José Luis del Río Goudie y Carlos Vial Izquierdo.

La última referencia al directorio de Emdepes que figura en el Diario Oficial es del 27 de febrero de 2009, cuando disminuyeron de siete a tres los miembros de su directorio: Kotaro Yoshikawa, Toru Shionoya y Santiago Montt Vicuña, abogado que hasta abril de 2016 aparecía representando a Friosur ante el Instituto Nacional de Propiedad Industrial.

Nissui también se ha asociado con Deris S.A. –la matriz pesquera y acuícola del Grupo Inder, holding de inversiones de la familia Del Río– en Pesquera Friosur, Friosur VII, Friosur VIII, Friosur IX y Friosur X.Además, según el Diario Oficial, Pesquera Friosur y Nissui son socias en otras tres empresas: Pesquera Unionsur y Pesquera Más Afuera y Desarrollo Oceánico.

Ivan Fuentes con el senador Patricio Walker

Pesca Chile pertenecía inicialmente a los españoles de Pescanova, pero fue declarada en quiebra en mayo de 2013. Según el Diario Financiero, Deris S.A. compró los activos destinados a la captura de la merluza de Pesca Chile el 6 de diciembre de 2014 por US$ 37 millones. Profesionales que participaron en el proceso de liquidación indicaron a CIPER que el Grupo Del Río acordó pagar otros US$ 8 millones por las cuotas de pesca de 2015 y 2016 asignadas a Pesca Chile, siempre que efectivamente pudiese acceder a esas capturas.

Para Honorino Angulo, Iván Fuentes fue el “rostro amable” de una cadena que le rinde frutos a tres actores principales: Friosur, Azócar y la DC local. “Aquí (en Aysén) a nadie le extraña que el (senador Patricio) Walker reconozca que él se consiguió plata con una pesquera. Allá (en Santiago) a lo mejor se sorprenden de que un senador DC tenga tanta confianza con una empresa pesquera, pero acá no. Esta es una trenza que partió con Adolfo Zaldívar y sigue igual”.

Ya en 2004, cuando el senador Adolfo Zaldívar se integró a la Comisión de Pesca de la Cámara Alta, organizaciones de pescadores artesanales lo rechazaron por sus vínculos con pesqueras del Grupo Angelini y acusaron que en el lobby para su nominación había participado Rodrigo Azócar.

Angulo sostiene que actualmente si un pescador quiere traspasar su cuota al sector industrial, debe entenderse con Azócar. “Si uno va directamente a Friosur te dicen que su poder de compra lo tiene Azócar, así que uno tiene que negociar con él”.

En las estadísticas de Sernapesca, Friosur no aparece comprando cuotas de pesca artesanal. En todos los registros oficiales, de 2012 a 2015, solo dos pesqueras industriales figuran recibiendo traspasos: Sur Austral y Grimar. Ambas son parte del holding pesquero Friosur (ver historia de Friosur).

Friosur ha sido por años prácticamente el comprador exclusivo de la merluza austral en Aysén. Tiene la única planta de procesamiento en la región. Su posición dominante en el mercado solo se ha visto amagada ahora que la ley también permite el traspaso de cuotas no solo de pescadores artesanales a industriales, sino también entre artesanales. Eso ha hecho que organizaciones de pescadores de la X Región compren cuota a sus pares de Aysén, lo que empujó el precio desde los $350 por kilo que se pagaban cuando Friosur corría sola hasta el valor actual de $650 por kilo.

CIPER se contactó con Friosur, Fipes y Rodrigo Azócar, para consultarles por el traspaso de cuotas y el rol de Iván Fuentes para impulsar los cambios legales que favorecieron ese negocio. Friosur no respondió. El presidente de FIPES, Carlos Vial, se excusó porque estaba fuera de Chile y sugirió contactar a la gerente general de la entidad gremial, Valeria Carvajal. Esta última, respondió que “por ahora no haremos mayores comentarios sobre el asunto”. Azócar contestó la llamada, pero dijo que no podía atender las consultas en ese momento porque estaba de viaje en Calbuco y señaló que el lunes 18 podía recibir a CIPER porque viajaría a Santiago. No volvió a contestar.

PESCADORES EN LAS SALMONERAS

La autorización de la venta del total de las cuotas de pesca terminó siendo un “balazo en el pie” para los pescadores artesanales de Aysén. Eso es lo que concluyen ahora parlamentarios que en su momento votaron favorablemente la actual Ley de Pesca y que aseguran estar dispuestos a modificarla cuando el gobierno se decida a enviar un proyecto.

El permiso para transar el 100% de las cuotas en el sur austral teóricamente debía proteger a los artesanales, dijeron a CIPER en el Congreso, ya que las condiciones de pesca en esa zona son más complejas para ellos que en el resto del país: clima hostil permanente, agotamiento de recursos y mercado restringido. Los partidarios de la transacción total argumentaron que en esas condiciones adversas no siempre el pescador puede completar su cuota, ante lo cual la posibilidad de venderla era una opción para no perderla y asegurarse un ingreso.

–Pero esto terminó en “pescadores de orilla”, que no salen a pescar; inhibió el desarrollo de la pesca artesanal y generó un mercado de comercialización de cuotas que se presta para abusos –opinó el diputado por Aysén David Sandoval (UDI). El problema, dice, es que el poder comprador de cuotas está restringido a FIPES y a veces a empresas de la X Región: “Indudablemente, eso genera una situación de captura de los industriales de Aysén hacia los artesanales”.

El diputado Cristián Campos (PPD), integrante de la Comisión de Pesca de la Cámara, sostiene que ahora le llueven las críticas a Iván Fuentes por los dineros que recibió de empresas pesqueras, pero asegura que “no se puede desconocer que él logró que los pescadores artesanales y sus necesidades fueran visibles para el país”.

Antonio Horvath

El senador por Aysén Antonio Horvath fue uno de los parlamentarios que participó activamente en las negociaciones de Ley de Pesca, integró la Comisión de Pesca de la Cámara Alta cuando se tramitó la norma y presidió la comisión mixta que finalmente aprobó el texto. Él confirma que Iván Fuentes fue uno de los dirigentes sindicales que impulsó la política que permite vender la cuota completa sin pescar:

–Creo que no lo hizo de mala fe, porque hubo periodos en que perdían plata si salían a pescar. Esta excepción (de límite de venta de cuotas) es para las regiones de Aysén, Los Lagos y Magallanes. La pidieron los artesanales de esas regiones. Fuentes entre ellos, pero no solamente él. Esto ha llevado a que disminuyan los pescadores reales. Entonces hay pescadores que se dedican a prestar servicio a la acuicultura, al turismo, que hacen otras cosas, pero mantienen vigente su cuota –señala Horvath.

De acuerdo con el Informe Sectorial 2015 de Sernapesca de Aysén, el año pasado se registraron 612 embarcaciones artesanales inscritas, de las cuales 162 habían actualizado sus certificados de matrícula y navegabilidad, mientras que 122 se encontraban en causal de caducidad por no haber acreditado operaciones en los últimos tres años.

El dirigente Honorino Angulo corrobora que muchos de sus antiguos colegas dejaron la pesca, vendieron la cuota y se emplearon en las salmoneras:

–Tenían la plata de la cuota y el sueldo de la salmonera. Pero con la crisis de los salmones vino la cesantía. Y ahora los veo trabajando en el PMU (Programa de Mejoramiento Urbano), haciendo alcantarillas, arreglando caminos. Quieren volver a la pesca, porque ven que estamos vendiendo a $1.100 o $1.200 el kilo, pero no pueden, porque no tienen cuota. Y tampoco tienen embarcación, porque la mayoría ya están con los papeles caducados.

El sistema de venta de cuotas se ha “perfeccionado” de tal forma, que incluso se estarían haciendo ventas a futuro. Aunque las autoridades aún no definen el volumen de la cuota para 2017, ya habría operadores ofreciendo dinero por ella. Ahora se hace informalmente, porque no hay seguridad sobre el volumen y la propiedad de las cuotas en los próximos años. Por eso, en la zona se habla de un incipiente lobby para regularizar un mercado de ventas a futuro, de modo de dar certeza jurídica a estas transacciones.

CIPER solicitó una entrevista con el diputado Iván Fuentes, por medio de los encargados de prensa de la bancada DC, a la que pertenece, pero no obtuvo respuesta.

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