miércoles, 13 de julio de 2016

Israel y Hizbulá: guerra psicológica para el X aniversario del conflicto

Dos milicianos pasan delante de uno de los misiles que Hizbulá tiene en la frontera con Israel. MAHMOUD ZAYYATAFP

10 AÑOS DESPUÉS

La efeméride del enfrentamiento está marcado por la participación de la milicia chií en el conflicto en Siria y la calma que reina en la frontera

Por SAL EMERGUI - Frontera entre Israel y Líbano


Separados por una frontera cada vez más blindada, el ejército israelí y el grupo libanés Hizbulá se vigilan en el décimo aniversario de su última guerra y se preparan para la próxima. ¿Cuándo? Es una de las pocas preguntas que Israel y la milicia chií proiraní coinciden en la respuesta: "No próximamente".

Hizbulá -atrapado en el sangriento avispero sirio donde ha perdido ya a 1500 efectivos, sumido en la crisis política en el Líbano y declarado "grupo terrorista" por la Liga Árabe- no le conviene ahora un duelo con que la poderosa maquinaria bélica de Israel que además le advierte con una reacción más contundente que aquellos 34 días del 2006.

"Diez años después, puedo decir que tanto ellos como nosotros no nos oponemos a otros 10 de calma. No tenemos intención de atacar el Líbano pero estamos más preparados que nunca por si nos imponen la guerra", asegura el jefe de la Inteligencia militar, Herzi Halevi.

"Sí, una nueva guerra será mucho más dura para nuestra retaguardia pero Israel sabrá recuperarse. El Líbano, en cambio, se convertirá en un país de refugiados y le costará mucho recuperarse", avisa.

La lucha psicológica incluye declaraciones parecidas en ambos lados de la frontera. Si Halevi advierte que "nunca un ejército sabía tanto del enemigo como nosotros sobre Hizbulá", el líder chií Hassan Nasrala replica: "Tenemos más información sobre Israel que ningún otro país árabe ha tenido nunca. Información sobre vuestras plantas, vuestras petroquímicas, vuestra central nuclear, vuestros importantes centros económicos...".

Ante la advertencia israelí en caso de guerra, Nasrala responde que atacarán la central nuclear de Dimona: "No tendremos líneas rojas ni límites".

"Nasralá es un suicida si vuelve a atacarnos", opina Matan en la fronteriza Metula. Este israelí regresa a las 9.01 de la mañana del 12 de julio del 2006 cuando Hizbulá sorprendió con un ataque contra una patrulla cerca de la frontera, mató a tres soldados y secuestró a otros dos (cuyos cadáveres entregaron en un canje años después). La reacción ordenada por el primer ministro Ehud Olmert para recuperar a los dos militares se convirtió en una guerra que traumatizó a Israel (la retaguardia se convirtió en frente) y causó devastadores efectos en el Líbano con el castigado feudo chií de Dahiya en Beirut como símbolo de las bombas de los cazas israelíes. 1.200 libaneses (mitad civiles y mitad milicianos) y 165 israelíes (121 soldados y 44 civiles) murieron en la guerra que dio paso a una década de calma.

Frontera israelolibanesa.


Soldados de Ingeniería construyen una especie de acantilado como obstáculo para evitar infiltraciones armadas desde el Líbano."Usamos la geografía como defensa", nos dice un militar. En la veintena de poblaciones cercanas han leido y escuchado que Hizbulá ha entrenado a sus hombres para penetrar y tomar el control, aunque sea breve, de una localidad.

En los pueblos chiíes del sur del Líbano, los ojos están centrados en esta frontera pero sobre todo en la vecina Siria donde muchos de los suyos caen en defensa del presidente Bashar Asad y es el lugar desde han llegado más de un millón y medio de refugiados. Los libaneses no desean otro enfrentamiento que supondría otra invasión militar. Israel avisa a las aldeas del sur libanés con una reacción muy dura denunciando que Hizbulá posee allí numerosos túneles, lanzaderas de proyectiles y depósitos de armas.

Desde la frontera, se divisan pastores, granjas y jeeps. Algunos con la bandera amarilla del "Partido de Dios". Un militar israelí y un miembro de Hizbulá se observan con prismáticos. Calma.

Hizbulá e Israel, más fuertes militarmente que en 2006

Con más de 100.000 misiles y proyectiles y el plan de lanzar 1.500 cada día de guerra, Hizbulá puede alcanzar hoy todo el territorio israelí, incluyendo la lejana Eilat. Nasrala-que reconoce ya abiertamente que el dinero y armamento proceden de Irán- tiene más proyectiles. Y con mayor precisión y carga explosiva. Aunque Israel ha atacado varios convoys de armas sofisticadas en Siria que se dirigían al Líbano, Hizbulá recibió parte de este arsenal. Además, sus efectivos tienen más experiencia de combate gracias a su lucha en Siria.

Tras aprender la lección de sus errores en el 2006, el ejército israelí es mucho más poderoso a nivel ofensivo y defensivo. La "Cúpula de Hierro"-empleada con éxito ante los proyectiles desde Gaza- y la nueva "Varita Mágica" ofrecen un paraguas antimisiles más efectivo ante la lluvia prevista de Hizbulá. Sistemas electrónicos y drones de vigilancia han dotado de más información a Inteligencia.

El entrenador Patricio Sayegh recuerda la guerra en Haifa. SAL EMERGUI

Haifa, capital del norte de Israel. Patricio Sayegh y sus dos hijas (de 2 y 4 años en el 2006) no olvidan el verano que convirtió Haifa en una ciudad fantasma. "Tenía una de las pocas cafeterías abiertas durante la guerra. Muchos venían para no estar solos en casa. Cuando sonaba la sirena, la gente corría a refugiarse debajo de las escaleras del edificio", recuerda a EL MUNDO este entrenador argentino que en 1988 llegó a Haifa fichado por el Maccabi. Antes estuvo a prueba en el filial del Real Madrid dirigido por Vicente Del Bosque.

"Fue traumático. Mis hijas tardaron en entender lo que pasaba. La más pequeña siempre pregunta sobre esa guerra", comenta antes de solidarizarse con el sufrimiento ese verano en el Líbano: "Los que no son fanáticos aquí y allí piensan lo mismo. Nadie quiere una guerra. Es todo política". Y concluye con una confesión: "La guerra puso en examen la tradicional convivencia entre árabes y judíos de Haifa".

"Nasrala es uno de los líderes que mejor conoce a Israel. Desde 2006, está disuadido de forma racional. Él mismo confesó que si hubiera sabido la reacción israelí, no habría ordenado el ataque", comenta una fuente israelí.

"Por un lado, la capacidad militar de Hizbulá es enorme y la guerra en Siria les ha dado más experiencia. Por otro, atraviesa uno de sus peores momentos. Crisis económica, ha sido declarado terrorista por la Liga Árabe, crisis en el Líbano donde no hay presidente y con el 30% de sus efectivos en Siria. Nasrala debe explicar a los suyos porque han muerto 1.400 de los suyos en Siria que es el doble de los que murieron en la guerra hace 10 años", indica.

¿Se espera un verano movido? "Involucrado en Siria, Nasrala hará todo lo posible para evitar una guerra con Israel. Eso no quiere decir que haga algún ataque en respuesta a una acción que nos atribuya", contesta.

Según las declaraciones en ambos lados de la frontera, una conclusión compartida: Nadie quiere ni busca una nueva guerra pero si estalla será devastadora.

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