miércoles, 20 de julio de 2016

Las turbulentas horas de la ministra Blanco

En el oficialismo ya se instaló la duda sobre su piso para permanecer en el cargo

Por MARCELA JIMÉNEZ


En privado, diversas fuentes consultadas en el seno del Gobierno reconocieron ayer que las declaraciones de Arce se transformaron en un problema real, un dolor de cabeza para la administración bacheletista y que, guste o no, pueden ser la estocada final para Blanco. Por eso mismo, agregaron que ya se hace insostenible su continuidad a la cabeza de dicho ministerio, que no tiene piso para quedarse en Justicia, incertidumbre que llegó ayer al punto que durante toda la tarde circuló la versión de que la autoridad DC podría dar un paso al costado del gabinete o ser enrocada a otra posición más favorable.

Por más intentos que han hecho desde La Moneda los últimos días para que amaine el incendio político en el Ministerio de Justicia, la ministra Javiera Blanco sigue en el epicentro del conflicto. Ni siquiera el fracaso en Sala de la presentación de la interpelación en su contra impulsada por la derecha o el despliegue para ordenar internamente la situación en Sename y Gendarmería con el nombramiento de nuevas autoridades le han dado un respiro, porque ahora debe sortear la incertidumbre política que la rodea, debido a que en el oficialismo ya se instaló la duda sobre su continuidad a la cabeza de dicha cartera.

Es cierto que en el comité político del lunes en La Moneda se habló de la situación del Ministerio de Justicia, se pidió a la Nueva Mayoría no insistir en los cuestionamientos por la designación de la ex fiscal Solange Huerta a la cabeza del Sename y apoyar a Blanco con miras a la interpelación que anunció la derecha en su contra.

Pero las aguas se revolvieron más de la cuenta ayer en sectores de la coalición y del Gobierno con las declaraciones del ex director de Gendarmería, Tulio Arce, la noche del lunes en CNN Chile, donde aseguró que el subsecretario de Justicia, Ignacio Suárez, y asesores de Blanco le solicitaron el ascenso de funcionarios, puntualmente el del ex presidente de la Asociación Nacional de Funcionarios Penitenciarios (ANFUP), el DC Pedro Hernández, como jefe de la Unidad de Participación ciudadana: "En algún momento colaboró con el Ministerio de Justicia cuando en octubre del año pasado, cuando hubo una movilización de funcionarios, esta asociación no participó. En ese sentido, el subsecretario de Justicia me señala de la posibilidad de poder darle un cargo que era de jefe de un departamento, que estaba disponible en ese tiempo para esta persona (…) yo le advertí al subsecretario de lo poco viable y poco transparente que podía ser nombrar a una persona que era dirigente sindical. Me insistieron y yo cumplí la instrucción, porque nosotros estamos subordinados al Ministerio de Justicia. Creo que fue incorrecto éticamente".

El Ministerio de Justicia salió rápidamente ayer en la mañana a rechazar y desmentir los dichos de Arce a través de un comunicado, texto en el que se precisó que “de manera infundada se imputa una conducta inadecuada a los altos directivos de esta secretaría de Estado (...). La facultad de efectuar contrataciones recae en los directores nacionales de los servicios y este Ministerio ha sido respetuoso de esa atribución (…) estamos convencidos del profesionalismo, rectitud y vocación pública de la gran mayoría de los funcionarios que se desempeñan en estos servicios, la que no debe verse empañada por ciertas conductas individuales, ni menos por afirmaciones falsas e irresponsables".

Pero todo indicaría que el daño ya estaba hecho. En privado, diversas fuentes consultadas en el seno del Gobierno reconocieron ayer que las declaraciones de Arce se transformaron en un problema real, un dolor de cabeza para la administración bacheletista y que, guste o no, pueden ser la estocada final para Blanco. Por eso mismo, agregaron que ya se hace insostenible su continuidad a la cabeza de dicho ministerio, que no tiene piso para quedarse en Justicia, incertidumbre que llegó ayer al punto que durante toda la tarde circuló la versión de que la autoridad DC podría dar un paso al costado del gabinete o ser enrocada a otra posición más favorable.

Eso, a pesar del blindaje y apoyo directo que ha recibido de la Presidenta Michelle Bachelet desde la semana pasada, con quien la secretaria de Estado tiene una relación privilegiada de confianza y cercanía personal. Es más, se sabe que la Mandataria ha dejado claro, en más de una ocasión y en diversos círculos, que cree absolutamente en Blanco, que confía plenamente en ella, que la avalan los años que la conoce y que si considerara que la ministra erró se lo habría hecho ver.

El blindaje presidencial a Blanco es tal, que el lunes en la mañana inéditamente la nueva directora del Sename fue presentada formalmente en La Moneda tras una reunión con Bachelet y la ministra de Justicia. Un espaldarazo público y evidente, pero que en Palacio generó más de una crítica porque reflejó la debilidad de Blanco, que en vez de hacer de fusible y evitar que el conflicto llegue hasta La Moneda, como corresponde a todo ministro –recalcaron–,- lo llevó hasta la oficina de la propia Mandataria para que la salvara.

“Otra vez la Presidenta está actuando sobre la base de temas personales y no políticos, ella no quiere sacar a la ministra Blanco, pero va a tener que hacerlo”, sentenció un influyente inquilino de La Moneda, junto con recordar que en su momento la Mandataria también se jugó y puso las manos al fuego por Rodrigo Peñailillo, cuando era su ministro del Interior, pero que al final primó el peso de los hechos y lo sacó del gabinete.

En La Moneda creen que, puesta en la encrucijada, la Presidenta Bachelet optaría por mantener a Blanco en el Gobierno, pero la cambiaría a otras tareas y que, para protegerla, lo haría en el marco de un ajuste de mayor envergadura, moviendo varias piezas de su gabinete.

Hace más de un mes que está en carpeta un ajuste, en la Nueva Mayoría y el Gobierno han insistido en la importancia de que salgan ahora los ministros y subsecretarios que tienen intención de competir en las parlamentarias del próximo año, aprovechar de sacar a los que están cuestionados en su rendimiento, especialmente subsecretarios, e instalar el elenco que acompañará a la Mandataria hasta el final de su Gobierno, priorizando mejorar la gestión política a todo nivel.

La llegada del ministro del Interior, Mario Fernández, a La Moneda el 8 de junio, congeló por un tiempo esos ajustes, para darle tiempo a la autoridad de compenetrarse con su rol de conductor político del Ejecutivo. En ese momento ya había un diagnóstico claro de varios de los cambios que se requerían a nivel de subsecretarios e intendentes, lista en la que se encontraba hace meses Suárez, el cuestionado subsecretario de Justicia.

Se habla de una pelea interna en la DC, de que le están cobrando facturas a Blanco, que hay molestia porque ha dejado caer a figuras del partido para salvarse ella. Cierto o no, desde la bancada de diputados se reconoció que la figura de la ministra hoy está generando ruido y que a varios en el partido les incomoda que la titular de Justicia “sea DC cuando le conviene y que, cuando no, se olvide”.

Desde el Ministerio que lidera Blanco se encargaron ayer de desmentir los rumores de cambios, aseguraron que tienen su origen en versiones malintencionadas desde el propio Gobierno para perjudicar a la ministra y que, además de tener su agenda de actividades confirmada para toda la semana, ella se encuentra abocada a prepararse para la interpelación.

En las sombras

Hasta el lunes, se consideraba en Palacio que se había logrado controlar el incendio que se había desatado en Justicia. El nombramiento de Jaime Rojas en Gendarmería apuntó a eso: precisamente poner a una persona que este acostumbrada a desactivar conflictos, meter los pies en el barro, y en el caso de Huerta en el Sename, en La Moneda aseguraban que vale la pena pagar el costo de las críticas por su papel de ex fiscal a cargo de la investigación de la querella por el 27/F, ya que tiene las competencias para dar un giro en la institución, en tiempos donde no sobran los voluntarios para trabajar en la actual administración.

En este escenario no ha pasado inadvertida la “ayuda” que ha prestado el subsecretario del Interior, Mahmud Aleuy, y aunque en Palacio insisten en que no hay una “intervención” del Ministerio de Justicia de parte de la autoridad PS, que eso no corresponde con una figura como Blanco que jerárquicamente está por sobre él, lo cierto es que así se ha visto y entendido internamente en el oficialismo.

Rojas pasó del Ministerio del Interior –donde trabajó estrechamente con Aleuy– a dirigir Gendarmería, y Blanco se ha reunido más de una vez con el subsecretario PS en La Moneda a puertas cerradas en medio de esta crisis, como el viernes 15 de julio, cita de la que salió rumbo a Arica ante la fuga de 19 niños y jóvenes desde el Centro de Reparación Especializada de Administración Directa (CREAD) de dicha ciudad.

Incluso, en el Congreso se comentó que había sido el subsecretario PS el que recomendó a Blanco y Huerta no ir el lunes a la comisión investigadora del Sename y que solo asistiera el subsecretario Suárez, a quien varios atribuyen en el Gobierno la responsabilidad en algunos, no todos, de los problemas que atraviesa el MINJU, ya que no ha cumplido a cabalidad su tarea de la administración interna de la repartición.

Pero la asesoría de Aleuy no ha impedido que en estos días surjan críticas a Blanco desde la propia DC, donde, si bien no es militante, se le ha contabilizado como uno de los suyos a la hora de los equilibrios políticos internos de la Nueva Mayoría en el Gobierno. Hay sectores de la falange donde ya hacen un mal diagnóstico de su gestión, afirman que no se puede desconocer que la ministra “estuvo ausente” de varios de los temas en conflicto hoy y que dejó demasiado espacio para que operaran sus asesores más directos.

No solo eso, en la DC no han caído bien los cuestionamientos a Suárez, la intención de atribuirle a él casi toda la culpa en circunstancias que –agregaron en el partido– la propia ministra lo marginó y no le dejó espacio de acción, para privilegiar a sus asesores. También cayó mal la caída del abogado falangista Hugo Herrera, removido de la dirección del Sename el sábado tras la fuga en Arica, a solo tres meses de haber asumido en reemplazo de la renunciada Marcela Labraña.

Sintomática fue al respecto la entrevista que el lunes en la mañana dio a CNN Chile la diputada DC, Yasna Provoste, que consultada por los cuestionamientos a Huerta y la salida de Herrera, respondió: “Mire, yo preferiría, esto es un nombramiento exclusivo de la Presidenta, del Ejecutivo, yo además tengo una cercanía, personal y como militante, con el ex director y, por lo tanto, prefiero reservarme mi opinión”.

Se habla de una pelea interna en la DC, de que le están cobrando facturas a Blanco, que hay molestia porque ha dejado caer a figuras del partido para salvarse ella. Cierto o no, desde la bancada de diputados se reconoció que la figura de la ministra hoy está generando ruido y que a varios en el partido les incomoda que la titular de Justicia “sea DC cuando le conviene y que, cuando no, se olvide”.

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