jueves, 21 de julio de 2016

Ted Cruz evita apoyar a Trump y este carga contra él por faltar a su palabra

El senador Ted Cruz durante su discurso en la Convención Republicana de Cleveland - EFE

Convención republicana

Bronca republicana al eludir Ted Cruz su apoyo a Trump

El senador resucita el movimiento crítico contra el magnate con una llamada a «votar en conciencia» en la elección presidencial

La mayoría de la asamblea despidió a Cruz con abucheos, y su mujer, Heidi, tuvo que salir escoltada de la asamblea

Por MANUEL ERICE ORONOZ - manuelerice Enviado Especial A Cleveland


Cuando el movimiento antiTrump parecía enterrado y la convención encarrilada, a mayor gloria del designado candidato a la presidencia de Estados Unidos, surgió la figura de Ted Cruz. El senador por Texas, que había acudido al escenario a pronunciar un discurso invitado por el magnate, reabrió el enfrentamiento interno. Tras unos primeros minutos de defensa de los valores conservadores, que recibió el respaldo cerrado del conjunto de los delegados, Cruz sorprendió con una llamada al voto «en conciencia». No hubo petición de apoyo expreso al candidato elegido el día anterior, sino una simple felicitación inicial a su rival en las primarias republicanas. Además de una alusión a la necesidad de «líderes que tengan principios que nos unan a todos en torno a unos valores», afirmación que pareció un mal presagio de lo que vendría después.

En su alambicado discurso, podía deducirse que habría que votar a Trump como el peor de los males, con tal de no votar a Hillary Clinton, como el veterano Newt Gingrich apuntó después, en un intento de calmar los ánimos. Pero a esas alturas la gran mayoría de los delegados, que ya no estaba para acertijos, habría preferido un pronunciamiento abierto y un cierre de filas inequívoco con el candidato elegido ya democráticamente. «No os quedéis en casa en noviembre. Votad por candidatos que creéis que defienden nuestro libertad y nuestra fe en la Constitución».

La enigmática frase del senador de origen hispano reavivó la pugna entre los partidarios de Trump y los críticos, que, según la proporción del voto registrado el día anterior, representan un 70% y un 30%. Los partidarios del millonario comenzaron a interrumpir el discurso de Cruz, exigiéndole que pidiera el voto para Trump y repitiendo este grito: «¡Cumple tu promesa!». Se referían al compromiso público que el senador por Texas había adquirido durante uno de los debates republicanos, en el que aseguró que respaldaría al candidato vencedor.

No fue el único momento de tensión. Cuando apenas minutos más tarde Ted Cruz volvió a repetir la comparación entre Iowa y Nueva York que tanta polémica había generado durante las primarias, según la cual los verdaderos valores conservadores están en el primero de los dos estados, la delegación neoyorquina estalló en una protesta directa. Los abucheos al senador paralizaron definitivamente su discurso. Unos le gritaban «mentiroso Cruz», parafraseando el apodo utilizado contra él por Trump durante la campaña republicana. Otros le enseñaban el puño, en un gesto entre el enfado y la rabia. Las imprecaciones que empezó a recibir la mujer de Cruz, Heidi, dentro del plenario, obligaron a uno de los asesores del senador a escoltarla hasta la salida. La bronca estaba desatada. Tanto que Ted Cruz, ante la posibilidad de continuar, decidió abandonar el escenario. Fue entonces cuando el abucheo se hizo ensordecedor.

Apenas unos segundos antes, Donald Trump había llegado al Quicken Loans Arena, donde comprobó que, otra jornada más, la convención derivaba en sobresalto. El primer día, el altercado por la petición de cambiar las reglas de votación; el segundo, el discurso de Melania Trump, plagio del que protagonizó Michelle Obama en 2008, que ayer mismo provocó la dimisión, no aceptada, de una de las redactoras de discursos del magante, Meredith Mclvel. Por último, la traición de Ted Cruz, que pagaba con una provocación su oportunidad de dirigirse a los 2.472 delegados republicanos. El propio Trump escribió en Twitter: «Ted Cruz, abucheado cuando se iba del estrado. No ha cumplido su promesa. Vi su discurso dos horas antes, pero le dejé hablar de todas formas. No lo ha hecho bien».

El senador por Texas estaba mirando el miércoles más allá de la elección de noviembre. Con su discurso crítico al candidato, Ted Cruz comenzó a construir ayer su intento de candidatura republicana en 2020, en la confianza de que Trump no venza a Hillary Clinton.

Pero su inesperada rebeldía cayó bien sólo en una parte de sus acólitos. Mientras sus más cercanos consideraban que el discurso le reforzaba como líder, Doug Deason, uno de los mayores donantes del senador, se mostraba «enfadado», y afirmaba: «Él (Cruz) es mucho más hombre que eso. Debería haber apoyado a Trump. Se ha hecho un mal favor a sí mismo». La insinuación de una traición inoportuna.

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