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viernes, 23 de diciembre de 2011

Bolivia y Nuestra Elite

Boris Yopo H. Cientista Político y Ex Embajador

Necesitamos repensar e innovar respecto a las formas como se defienden la soberanía y proyectan los intereses de Chile.

Estrategia.cl

La reciente encuesta bicentenario de la Universidad Católica y Adimark, ha confirmado nuevamente una opinión popular contraria a una salida soberana al mar para Bolivia. El 48% de los encuestados no está dispuesto a otorgar nada a este país, mientras un 40% acepta sólo darle beneficios económicos en puertos locales. Si bien estas cifras reflejan un endurecimiento en la posición de los chilenos, ello no debe servir para que nuestra clase dirigente abdique de su responsabilidad de exponer las consecuencias que esto puede tener.

Es cierto, hay un tratado vigente que jurídicamente nos ampara frente a la aspiración boliviana y, por tanto, ésta es una materia que debe ser tratada de manera bilateral. Sin embargo, un “inmovilismo” y reacción defensiva permanente, parece ser nuestra única fuente de inspiración, algo que puede dañar los intereses de Chile en el largo plazo, y que muchos de nuestra élite reconocen en privado, pero no exponen en público. Quién sí lo hizo fue el entonces senador (y ahora ministro) Pablo Longueira, cuando señaló la necesidad de debatir abiertamente sobre una salida al mar “con o sin soberanía”, y también el ex ministro, Sergio Bitar, en un reciente libro donde propone opciones frente a esta disyuntiva que ya se prolonga por más de un siglo.

Avanzar en una resolución mutuamente satisfactoria, abriría nuevas oportunidades para nuestro país. Es esto lo que hay que relevar ante la opinión pública. Nuestra imagen externa crecería; nos permitiría profundizar nuestra integración sub-regional, y también hacer efectiva una estrategia que conecte al corazón de nuestro continente con el Asia-Pacífico.

En definitiva, necesitamos repensar e innovar respecto a las formas como se defienden la soberanía y proyectan los intereses de Chile, en este nuevo escenario global. Pero para ello, se requiere de un liderazgo visionario que sea capaz de hacer una labor pedagógica, más allá de las encuestas del momento.

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