Los abogados de ambas partes exponen sus argumentos finales
DAVID ALANDETE Fuerte Meade (Maryland) 22 DIC 2011 - 12:36 CET
El Pentágono detallará hoy sus argumentos a favor de abrir un consejo de guerra contra el soldado Bradley Manning, de 24 años, en la última vista de la audiencia preliminar por las filtraciones de documentos secretos a Wikileaks. Durante una semana, 22 testigos han relatado las circunstancias previas y posteriores a la supuesta sustracción y filtración de documentos por parte del soldado, cuando se hallaba destinado en Irak, entre octubre de 2009 y mayo de 2010.
La fiscalía militar, con los 20 testigos a los que ha llamado a declarar, ha demostrado que hay pruebas más que razonables que inculpan a Manning. Desde su ordenador de trabajo, en la sala de analistas de inteligencia de la base Hammer de Irak, se infiltró en las redes secretas CIDNE y SIPRNet y se descargó cientos de miles de cables secretos. Con el programa Roxio los grabó en cedés y luego los pasó a su ordenar personal, desde donde los envió a Wikileaks.
Las pruebas son tan contundentes que la defensa, lideraba por el abogado civil David Coombs, ni siquiera ha refutado a los fiscales, encabezados por el capitán Ashden Fein. En lugar de eso, se ha centrado en retratar a Manning como una persona inestable, que sufrió por su sexualidad y por la presión ejercida contra por los demás soldados durante su breve paso por el ejército.
En la vista judicial, solo dos testigos se han negado a testificar: el sargento Paul Adkins y el brigada Kyle Balonek. Ambos eran superiores de Manning a su paso por Irak, y a ambos les ha acusado la defensa de no haber suspendido a Manning, a pesar de saber que era inestable y que había protagonizado repetidos episodios de violencia en la base de Irak.
Adkins sabía que Manning era homosexual, y había recibido una carta de éste en la que se declaraba transexual, con una foto incluida en la que el soldado lucía ropa de mujer. En virtud de una ley revocada el año pasado, que ordenaba la expulsión de filas de los homosexuales, Adkins debería haber iniciado los trámites de suspensión de Manning del ejército de forma inmediata.
"Manning es y seguirá siendo un soldado. No ha sido expulsado de filas"
Experto en asuntos judicales del Ejército
Este jueves, tras los alegatos finales de la defensa y la acusación, el magistrado Paul Almanza iniciará el proceso de reflexión durante el que decidirá si procede abrir consejo de guerra o no. Almanza se ha marcado la fecha del 16 de enero como límite para llegar a una conclusión. Si abre el consejo de guerra es porque ve indicios suficientes de culpabilidad. La pena máxima por la alta traición que se le imputa a Manning es la de muerte, pero el Pentágono no la pedirá. En lugar de eso solicitará, con toda probabilidad, la perpetua.
“Hay 300.000 páginas de pruebas que el oficial investigador [magistrado] considerará en ese proceso de reflexión, que acabará con los alegatos finales de hoy, cuando la defensa y la fiscalía expongan sus conclusiones”, explica un experto en asuntos judicales del Ejército. “Probablemente, Manning será trasladado pronto a Fort Leavenworth [en Kansas, donde fue trasladado en abril], hasta que se abra formalmente el consejo de guerra. Durante todo este proceso, Manning es y seguirá siendo un soldado. No ha sido expulsado de filas”.
Partidarios del soldado han organizado una concentración este jueves aquí, a las puertas de la base de Fuerte Meade, en Maryland. Entre ellos estará Daniel Ellsberg, que filtró los documentos del Pentágono en los años 70 del siglo pasado, y que ha acudido a algunas de las vistas en el arranque de este juicio. En una ocasión intentó saludar personalmente a Manning pero el Ejército se lo impidió.
El Pentágono detallará hoy sus argumentos a favor de abrir un consejo de guerra contra el soldado Bradley Manning, de 24 años, en la última vista de la audiencia preliminar por las filtraciones de documentos secretos a Wikileaks. Durante una semana, 22 testigos han relatado las circunstancias previas y posteriores a la supuesta sustracción y filtración de documentos por parte del soldado, cuando se hallaba destinado en Irak, entre octubre de 2009 y mayo de 2010.
La fiscalía militar, con los 20 testigos a los que ha llamado a declarar, ha demostrado que hay pruebas más que razonables que inculpan a Manning. Desde su ordenador de trabajo, en la sala de analistas de inteligencia de la base Hammer de Irak, se infiltró en las redes secretas CIDNE y SIPRNet y se descargó cientos de miles de cables secretos. Con el programa Roxio los grabó en cedés y luego los pasó a su ordenar personal, desde donde los envió a Wikileaks.
Las pruebas son tan contundentes que la defensa, lideraba por el abogado civil David Coombs, ni siquiera ha refutado a los fiscales, encabezados por el capitán Ashden Fein. En lugar de eso, se ha centrado en retratar a Manning como una persona inestable, que sufrió por su sexualidad y por la presión ejercida contra por los demás soldados durante su breve paso por el ejército.
En la vista judicial, solo dos testigos se han negado a testificar: el sargento Paul Adkins y el brigada Kyle Balonek. Ambos eran superiores de Manning a su paso por Irak, y a ambos les ha acusado la defensa de no haber suspendido a Manning, a pesar de saber que era inestable y que había protagonizado repetidos episodios de violencia en la base de Irak.
Adkins sabía que Manning era homosexual, y había recibido una carta de éste en la que se declaraba transexual, con una foto incluida en la que el soldado lucía ropa de mujer. En virtud de una ley revocada el año pasado, que ordenaba la expulsión de filas de los homosexuales, Adkins debería haber iniciado los trámites de suspensión de Manning del ejército de forma inmediata.
"Manning es y seguirá siendo un soldado. No ha sido expulsado de filas"
Experto en asuntos judicales del Ejército
Este jueves, tras los alegatos finales de la defensa y la acusación, el magistrado Paul Almanza iniciará el proceso de reflexión durante el que decidirá si procede abrir consejo de guerra o no. Almanza se ha marcado la fecha del 16 de enero como límite para llegar a una conclusión. Si abre el consejo de guerra es porque ve indicios suficientes de culpabilidad. La pena máxima por la alta traición que se le imputa a Manning es la de muerte, pero el Pentágono no la pedirá. En lugar de eso solicitará, con toda probabilidad, la perpetua.
“Hay 300.000 páginas de pruebas que el oficial investigador [magistrado] considerará en ese proceso de reflexión, que acabará con los alegatos finales de hoy, cuando la defensa y la fiscalía expongan sus conclusiones”, explica un experto en asuntos judicales del Ejército. “Probablemente, Manning será trasladado pronto a Fort Leavenworth [en Kansas, donde fue trasladado en abril], hasta que se abra formalmente el consejo de guerra. Durante todo este proceso, Manning es y seguirá siendo un soldado. No ha sido expulsado de filas”.
Partidarios del soldado han organizado una concentración este jueves aquí, a las puertas de la base de Fuerte Meade, en Maryland. Entre ellos estará Daniel Ellsberg, que filtró los documentos del Pentágono en los años 70 del siglo pasado, y que ha acudido a algunas de las vistas en el arranque de este juicio. En una ocasión intentó saludar personalmente a Manning pero el Ejército se lo impidió.

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