jueves, 10 de noviembre de 2011

Ahora todos quieren retocar el binominal

Relato de una reforma que provocaría el aumento de parlamentarios en el Congreso Nacional


Si de verdad se quiere terminar con el desprestigio que sufren los políticos, los partidos y las instituciones públicas, el asunto no requiere doble lectura. Avanzar requiere transar, pero un transar dando un importante salto de calidad. Es eso lo que está en juego. Lo demás es sólo palabreo.

A mediados de octubre el diputado DC Gabriel Ascencio propuso desarchivar dos proyectos de ley que estaban prácticamente olvidados, dado que databan de 2008. El primero era la eliminación del tope de 120 diputados que fija la Carta Fundamental de 1980 para la Cámara Baja (que será analizada por la Comisión de Constitución) y el segundo planteaba una corrección al sistema de elección parlamentaria, léase pasar del binominal -que se aplica desde 1989- al proporcional (que será revisado por la Comisión de Gobierno Interior).

En cifras, el legislador por Chiloé pretende que se elijan 150 diputados y 48 senadores, es decir, 30 diputados y 10 senadores más, pero con un criterio de distribución proporcional.

De forma impensada, la sala aprobó las iniciativas sin necesidad de ser votada y, además, fue apoyada por representantes de todas las bancadas, como el RN Alberto Cardemil ("es sensata, prudente e interesante") y "valorada" algunos días después por el ministro secretario general de la Presidencia, Cristián Larroulet, quien señaló que "con el Ejecutivo estamos estudiando la materia".

"Es un proyecto de ley que conocemos, lo he estudiado con bastante detalle y por lo tanto, lo valoro", agregó.

Días después, el mismo Larroulet, su colega de la vocería de Palacio, Andrés Chadwick, el titular de Interior y jefe del gabinete, Rodrigo Hinzpeter, y diversos líderes y dirigentes de la UDI (partido que se opone a reformar el binominal) discutieron el asunto en La Moneda.

Según Chadwick, la cita fue "muy positiva, porque la UDI nos ha manifestado su compromiso y voluntad de poder avanzar en la agenda de modernización de nuestra democracia. Nos ha solicitado poner el mayor énfasis posible y velocidad a las reformas que dicen relación con el voto voluntario e inscripción automática, primarias y consejeros regionales y, al mismo tiempo, nos ha señalado sobre el sistema binominal".

Acto seguido, el ex senador hizo una cerrada defensa de la polémica modalidad al decir que "la UDI (su partido) cree que ha cumplido y entregado beneficios importantes a nuestro sistema democrático", aunque dejó en claro que Juan Antonio Coloma, timonel gremialista, se mostró llano a "ver o conocer opciones que puedan perfeccionar" el binominal e intentar llegar a un acuerdo.

Coloma lo ratificó al sentenciar que "el sistema binominal ha dado estabilidad a Chile y eso hoy día nadie lo puede poner en duda".

"Si alguien me pregunta si es el único sistema electoral, nuestra respuesta es no. Si alguien tiene un sistema mejor que garantice estabilidad y la representación adecuada de las regiones, obviamente lo vamos a discutir con la mejor disposición y espíritu, pero para eso alguien tiene que proponer un sistema mejor que el que hay", argumentó.

Como promesa, Chadwick anunció para dos semanas un documento de trabajo (plazo que se cumple por estos días), donde se exponen las conclusiones de todas las reuniones sostenidas con todos los partidos con representación parlamentaria. Habrá que ver qué sale de eso.

¿Antes sí, hoy no?

Mientras se vive el debate del binominal y la posibilidad cierta de por lo menos modificarla, el ministro de Economía, Pablo Longueira, durante su viaje a España, se mandó tres teorías: "no se puede hacer una modificación de un sistema electoral en Chile sin que se aumente el número de parlamentarios", "el día que se acabe el binominal la Concertación no dura ni un día" y responsabilizar al sistema electoral y buscar modificarlo producto del desprestigio que viven los partidos "terminará desprestigiando aún más a la clase política".

Duro. Tan duro como lo fue la columna que escribió en El Mercurio el sociólogo y ex asesor presidencial, Eugenio Tironi.

En su opinión, el sistema binominal entregó "estabilidad" y "dar un salto sustancial en su desarrollo económico y social" en un Chile que "estaba convaleciente de una larga enfermedad cuyos síntomas eran la polarización y la violencia".

"Si me preguntan si sirve ahora -añade- , mi respuesta es un rotundo no. Chile es otro. Hoy bloquea su desarrollo. Habrá que brindarle honores por los servicios prestados, pero hay que enterrarlo cuanto antes".

Antes "protegió el modelo económico-social creado bajo Pinochet para impedir las tentaciones de los políticos", y claro, "subsidiando a la minoría". Hoy es obstáculo de la legitimidad que exige la ciudadanía para los grandes cambios que requiere el país. "Se corre el riesgo de desandar todo lo avanzado y terminar, más temprano que tarde, en una república de piqueteros", concluye.

Así como por injusticias del sistema Ricardo Lagos Escobar no pudo ser senador en 1989 (aún superando en miles de votos al fundador de la UDI Jaime Guzmán), y tomando en consideración que connotados parlamentarios de la Concertación, como Fulvio Rossi y Pepe Auth, pudieron llegar al Senado y la Cámara por gentileza del binominal (en desmedro de Salvador Urrutia y Álvaro Escobar), es menester de la clase política llegar al punto exacto y al traje a la medida que Chile necesita para que la representación electoral sea la adecuada.

Puede ser un "sistema proporcional compensatorio y competitivo", como lo plantean algunos teóricos de la Alianza, por qué no revisar uno proporcional o con cifra repartidora. Tal vez, usar el mejor, es decir, el que tiene más votos gana.

Da lo mismo. Si de verdad se quiere terminar con el desprestigio que sufren los políticos, los partidos y las instituciones públicas, el asunto no requiere doble lectura. Avanzar requiere transar, pero un transar dando un importante salto de calidad. Es eso lo que está en juego. Lo demás es sólo palabreo.

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