Ankara amenaza con tomar represalias
MIGUEL MORA París 22 DIC 2011 - 14:43 CET
La Asamblea Nacional francesa ha aprobado hoy a mano alzada una propuesta de ley que penalizará la negación de la existencia histórica de genocidios. La norma, presentada por un diputado del partido del Gobierno, la UMP, está pensada especialmente para condenar a quienes nieguen o minimicen el genocidio de miles de ciudadanos armenios a manos de las tropas turcas entre 1915 y 1916. La ley, aprobada por amplia mayoría, ha dividido a la clase política porque Turquía ha amenazado con adoptar represalias si salía adelante y, por lo pronto, ha llamado inmediatamente a consultas a su embajador en Francia.
La propuesta de ley presentada por la diputada de Marsella Valérie Boyer ha recibido el apoyo de la inmensa mayoría del grupo de la UMP además del Nuevo Centro, del Partido Socialista y del Partido Comunista. Cinco diputados de la mayoría han votado en contra, y el líder centrista y presidente de MoDem, François Bayrou, ha expresado su oposición a un texto que juzga "irracional y peligroso". Jean Glavany, un parlamentario del PS, también se ha opuesto al considerar que el proyecto de ley es anticonstitucional.
Desde el inicio de la mañana, unos 3.800 militantes proturcos llegados desde distintas ciudades del país han protestado ante la Asamblea contra la aprobación de la ley que ha desencadenado la ira de las autoridades de Ankara.
Los manifestantes, jóvenes en su mayoría, portaban banderas turcas y francesas y han coreado gritos como "la historia no debe servir a la política", o "el debate histórico no es el debate político". Un fuerte dispositivo de agentes antidisturbios ha acordonado y blindado la Asamblea durante la sesión.
Valérie Boyer, la autora de la propuesta de ley, se ha declarado "sorprendida" porque los diputados hayan sido "presionados ante el símbolo de la República que es la Asamblea", y ha criticado a Turquía, "un país que está a las puertas de Europa, por incitar a sus seguidores a manifestarse en Francia contra un texto que es una transposición del derecho europeo, y que trata de lograr que las personas que niegan los genocidios puedan ser sancionadas".
En las últimas horas, Ankara ha amenazado a París con tomar diferentes medidas si el Parlamento francés aprueba la ley. Las represalias han empezado por llamar a consultas a su embajador, y podrían seguir con la congelación de importantes contratos comerciales bilaterales. Turquía ha reconocido oficialmente la muerte de 500.000 armenios entre 1915 y 1917, pero considera que son víctimas de la primera Guerra Mundial. El voto en la Asamblea es el primer paso para la aprobación definitiva de la ley, que debe ir todavía al Senado, paso que requerirá un plazo de varios meses.
A través de Twitter, Valérie Boyer ha pedido a sus "amigos turcos que entren en razón y den pruebas de tolerancia". En la cámara, el diputado y exministro de origen armenio Patrick Devejdian ha defendido con emoción la propuesta de Boyer diciendo que “no se trata de reescribir la historia, sino de cumplir un acto político indispensable”. Devedjian ha recordado que “algunos historiadores turcos han sido perseguidos por la justicia por haber afirmado la existencia del genocidio armenio”.
La Asamblea Nacional francesa ha aprobado hoy a mano alzada una propuesta de ley que penalizará la negación de la existencia histórica de genocidios. La norma, presentada por un diputado del partido del Gobierno, la UMP, está pensada especialmente para condenar a quienes nieguen o minimicen el genocidio de miles de ciudadanos armenios a manos de las tropas turcas entre 1915 y 1916. La ley, aprobada por amplia mayoría, ha dividido a la clase política porque Turquía ha amenazado con adoptar represalias si salía adelante y, por lo pronto, ha llamado inmediatamente a consultas a su embajador en Francia.
La propuesta de ley presentada por la diputada de Marsella Valérie Boyer ha recibido el apoyo de la inmensa mayoría del grupo de la UMP además del Nuevo Centro, del Partido Socialista y del Partido Comunista. Cinco diputados de la mayoría han votado en contra, y el líder centrista y presidente de MoDem, François Bayrou, ha expresado su oposición a un texto que juzga "irracional y peligroso". Jean Glavany, un parlamentario del PS, también se ha opuesto al considerar que el proyecto de ley es anticonstitucional.
Desde el inicio de la mañana, unos 3.800 militantes proturcos llegados desde distintas ciudades del país han protestado ante la Asamblea contra la aprobación de la ley que ha desencadenado la ira de las autoridades de Ankara.
Los manifestantes, jóvenes en su mayoría, portaban banderas turcas y francesas y han coreado gritos como "la historia no debe servir a la política", o "el debate histórico no es el debate político". Un fuerte dispositivo de agentes antidisturbios ha acordonado y blindado la Asamblea durante la sesión.
Valérie Boyer, la autora de la propuesta de ley, se ha declarado "sorprendida" porque los diputados hayan sido "presionados ante el símbolo de la República que es la Asamblea", y ha criticado a Turquía, "un país que está a las puertas de Europa, por incitar a sus seguidores a manifestarse en Francia contra un texto que es una transposición del derecho europeo, y que trata de lograr que las personas que niegan los genocidios puedan ser sancionadas".
En las últimas horas, Ankara ha amenazado a París con tomar diferentes medidas si el Parlamento francés aprueba la ley. Las represalias han empezado por llamar a consultas a su embajador, y podrían seguir con la congelación de importantes contratos comerciales bilaterales. Turquía ha reconocido oficialmente la muerte de 500.000 armenios entre 1915 y 1917, pero considera que son víctimas de la primera Guerra Mundial. El voto en la Asamblea es el primer paso para la aprobación definitiva de la ley, que debe ir todavía al Senado, paso que requerirá un plazo de varios meses.
A través de Twitter, Valérie Boyer ha pedido a sus "amigos turcos que entren en razón y den pruebas de tolerancia". En la cámara, el diputado y exministro de origen armenio Patrick Devejdian ha defendido con emoción la propuesta de Boyer diciendo que “no se trata de reescribir la historia, sino de cumplir un acto político indispensable”. Devedjian ha recordado que “algunos historiadores turcos han sido perseguidos por la justicia por haber afirmado la existencia del genocidio armenio”.

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