por Lautaro Muñoz - foto: UPI (Archivo)
-¿Cuándo se notará el cambio en Santiago?
-En muchos aspectos los habitantes de Santiago ya han tenido un cambio. Ahora tienen una autoridad municipal accesible. Pusimos en práctica las audiencias públicas los días jueves, y es una vía abierta para que cualquier vecino que necesita hablar con la autoridad pueda hacerlo.
"En segundo lugar partimos la gestión reuniendo en los primeros días al Consejo de la sociedad civil y resolviendo medidas que van a abrir una línea de participación ciudadana muy importante en este municipio".
-¿Esa línea ciudadana no se ve un poco minimizada por el acto de asunción que fue muy concertacionista, con los ex Presidentes?
-Es lo que corresponde, que en el municipio de Santiago estén presentes las autoridades. La opción por hacer una gestión con participación ciudadana no es la opción por esconder a las autoridades políticas ni tratar de borrar los partidos o las fuerzas de las que uno es parte. Sería para los ciudadanos muy poco respetuoso pensar que la participación consiste en mentirles.
-¿Cuándo se notará el cambio en Santiago?
-En muchos aspectos los habitantes de Santiago ya han tenido un cambio. Ahora tienen una autoridad municipal accesible. Pusimos en práctica las audiencias públicas los días jueves, y es una vía abierta para que cualquier vecino que necesita hablar con la autoridad pueda hacerlo.
"En segundo lugar partimos la gestión reuniendo en los primeros días al Consejo de la sociedad civil y resolviendo medidas que van a abrir una línea de participación ciudadana muy importante en este municipio".
-¿Esa línea ciudadana no se ve un poco minimizada por el acto de asunción que fue muy concertacionista, con los ex Presidentes?
-Es lo que corresponde, que en el municipio de Santiago estén presentes las autoridades. La opción por hacer una gestión con participación ciudadana no es la opción por esconder a las autoridades políticas ni tratar de borrar los partidos o las fuerzas de las que uno es parte. Sería para los ciudadanos muy poco respetuoso pensar que la participación consiste en mentirles.
"NO TENGO UN PLAN PARA 2018"
-¿Después del municipio de Santiago cuál es su proyección política?
-No tengo un plan.
-Se habló al principio del Gobierno de Piñera de que podía ser precandidata presidencial. ¿No ve esa posibilidad en el futuro?
-Hay mucha gente que habla cosas, pero eso lo tiene que hablar la gente que las dice. Yo estoy dedicada a esto.
-¿Pero no está pensando en el 2018?
-Sinceramente estoy pensando en hacer bien esta pega.
-¿No cree que el municipio de Santiago puede ser un trampolín para candidaturas presidenciales?
-Nunca ha pasado eso. Siempre sacan esa teoría de que el municipio es un trampolín a la Presidencia, pero ningún alcalde de acá ha llegado a Presidente. Lavín ya había sido candidato cuando fue elegido alcalde y después volvió a ser candidato y perdió. Ese es una especie de mito urbano. ¿Qué voy a hacer después? Habrá que ver cuánto tiempo voy a permanecer como alcaldesa y eso depende de lo que logre avanzar en estos años. Son evaluaciones que se harán en el momento.
REGRESO DE BACHELET
-Parece que vuelve Bachelet. ¿Tienen sentido las otras candidaturas en la Concertación?
-Creo que hay una claridad bastante contundente de las preferencias que tiene la figura de Michelle Bachelet como futura Presidenta, pero eso no inhabilita que haya otras personas y otros proyectos que quieran también concursar. Yo siempre he sido partidaria de que ese espacio se respete y se hagan primarias independientemente de que todos podamos tener el juicio de que esas primarias las ganará Michelle Bachelet.
"En la experiencia municipal, vimos lo importante que es permitir que haya un veredicto ciudadano en torno a las candidaturas. En eso, las encuestas son un indicador muy importante, pero la legitimidad la tienen más las primarias que las encuestas".
"Respecto de la decisión que ella va a tomar, espero que sea positiva y creo que será positiva. Pero hasta que ella no la tome, vamos a seguir teniendo un grado de incertidumbre".
-¿Qué debe tener el programa de Gobierno considerando lo ocurrido con los movimientos sociales?
-Un programa debe tener necesariamente un esfuerzo prioritario en el combate de la desigualdad. Eso incluye por lo menos reforma tributaria y reforma educacional. Creo que debe tener un cambio en el ámbito del sistema político, a favor de una democracia más robusta con más participación y más competencia y más descentralización. Y creo que debe también tener un componente fuerte respecto al tipo de desarrollo económico que debe tener el país, como equilibrarlo de otra manera, muy distinta a lo que ha sido en estos años con el medio ambiente, y que genere empleos de mayor calidad y no dependientes de los recursos naturales.
-¿El cambio de la Constitución debe estar en el programa?
-Los cambios al sistema político deben estar en el programa, y, en el caso de Chile, eso siempre se topa con las restricciones de la actual Constitución. Sería ideal que se lograra en Chile un acuerdo para una Asamblea Constituyente, pero eso no se hace con la voluntad de una parte del espectro político. Para hacerla de manera exitosa, debe ser una voluntad amplia, y tenemos que trabajar para eso. Nunca hemos tenido una Constitución generada por la voluntad democrática amplia de los actores de la sociedad. Siempre las constituciones, no sólo la de Pinochet, han sido el resultado de la voluntad de un grupo sobre otro grupo que fue derrotado.
-Pero el oficialismo está conforme con la Constitución y la Concertación tiene hoy menos respaldo que el que llegó a tener en algún momento. ¿Cómo se puede hacer ese cambio?
-Creo que la manera de hacerlo es que hay que transformar la elección presidencial en una especie de plebiscito respecto de definiciones que el país tiene pendientes, entre otros los cambios constitucionales. Eso se logra haciendo en la elección presidencial pronunciamientos muy explícitos respecto de cómo queremos enfrentar determinados temas. Hasta ahora, los Gobiernos fueron electos, porque la gente tiene preferencias de que un sector gobierne o le confiere cualidades a los candidatos, pero nunca ha sido una competencia explícita en el ámbito programático. Las campañas han optado por diferenciarse poco en lo programático. Si eso es así, la fuerza que va a tener ese Gobierno para llevar adelante ese programa va a ser muy distinta. Eso también tiene que trasladarse a las elecciones parlamentarias. No puede haber ningún parlamentario que compita sin que se sepa qué va a hacer.
LA CONCERTACIÓN HIZO COSAS QUE PARECÍAN IMPOSIBLES
-¿Por qué la Concertación no hizo eso antes?
-Creo que toda la épica de la transición hasta la última elección estuvo muy teñida por un espíritu de los años '90, de la búsqueda de los acuerdos y la baja deliberación.
-¿Por miedo?
-En los últimos años, había pocas razones para tener miedo, pero se había instalado una especie de costumbre de hacer las cosas de una determinada manera, marcada por un extremo realismo ante las restricciones del sistema político, que incluso, cuando tienes mayoría te va a mal, porque los quórum lo restringen, lo que efectivamente pone las cosas difíciles. Ese hiperrealismo dejó de lado las cosas difíciles y hoy la ciudadanía quiere que hagamos esas cosas difíciles. Hoy, el país tiene pocas posibilidades de enfrentar sus temas pendientes, si no acomete esas cosas difíciles. Antes, cuando teníamos un más de un 40 % de pobreza había tanto que hacer para enfrentar esos temas, que parecía que se podía avanzar a pesar de estas restricciones. Hoy, si no se enfrentan, nos paralizamos.
-¿Ya no corre eso de "la medida de lo posible"?
-Esa discusión es medio falaz. Al final, las cosas se que se hacen son las posibles siempre. El problema es que uno empuja lo que es posible y eso tiene que ver con la energía que le pone a los cambios que quiere hacer. Lo posible uno lo construye, uno hace posible las cosas. Creo que en los 20 años de la Concertación se hicieron posibles muchas cosas que antes parecían imposibles, y otras no. Hoy es indispensable que esas cosas las tomemos, fundamentalmente el problema de la desigualdad. En la medida en que hay voluntad y se suman mayorías en torno esa agenda, llega a ser posible.

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