miércoles, 2 de enero de 2013

El divorcio amistoso de Checoslovaquia fue «correcto» e «inevitable»

EFE
Celebraciones de fin de año en Praga

Ambos estados hacen balance de su separación dos décadas después

JOSÉ-PABLO JOFRÉ / BERLÍN
Día 02/01/2013 - 04.10h

Hace exactamente veinte años, Checoslovaquia –la república de Europa Central que existió de 1918 a 1992– se escindió de común acuerdo y pacíficamente, volviendo a una situación histórica anterior. Por esta razón los primeros ministros checo y eslovaco estuvieron de acuerdo este martes en que el divorcio amistoso, acordado hace 20 años entre Praga y Bratislava fue una decisión «correcta» e «inevitable». En un debate televisado con su homólogo eslovaco Robert Fico (socialdemócrata) en Brno, al sur de la República Checa, el jefe centroderechista del gobierno checo Petr Necas ha declarado que «Era una iniciativa correcta y la única posible».

«Las dos décadas lo confirmaron: tenemos un muy buen desarrollo de los dos países y de sus relaciones bilaterales», indicó Necas, en el poder desde 2010. Por su parte, Fico, elegido en abril de 2012, recordó la situación «insoportable» después de la escisión fomentada por los separatistas eslovacos, que durante mucho tiempo se sintieron despreciados por Praga: «Yo sentí que nosotros debíamos encontrar una solución, que la situación ya no era soportable», sostuvo el eslovaco.

Checoslovaquia fue fundada en 1918, después de la Primera Guerra Mundial que provocó la caída del Imperio Austro-Húngaro. Vueltos a separar tres años después de la «Revolución de Terciopelo» que puso fin a cuatro décadas de régimen comunista, Eslovaquia y la República Checa forman actualmente parte de la Unión Europea desde 2004 y son actualmente miembros de la OTAN. «Gracias al ingreso en la zona Schengen», ha declarado Necas en el encuentro, «nuestra cooperación actual es como si formásemos un solo país».

El proceso de disgregación de la República transcurrió por caminos difíciles, pero siempre por la vía de la negociación y el diálogo. De hecho, el dramaturgo y último presidente de Checoslovaquia Václav Havel declaraba en una entrevista para Radio Viena el 16 de abril de 1991 que «si el pueblo eslovaco quiere vivir en un Estado independiente, ni los checos ni yo les negaremos el derecho a hacerlo».

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