miércoles, 10 de septiembre de 2014

La economía francesa, en caída libre pese a las reformas de Hollande

El presidente francés, François Hollande, en rueda de prensa en el Elíseo, el 9 de septiembre. / CHRISTIAN HARTMANN (REUTERS)

París retrasa dos años más sus compromisos con Bruselas porque el déficit no bajará al 3% hasta 2017 y el crecimiento de este año será la mitad que el previsto

CARLOS YÁRNOZ París 10 SEP 2014 - 11:30 CEST


La economía francesa no solo no arranca sino que sigue arrojando datos muy negativos que auguran un nuevo choque con Bruselas. El ministro de Finanzas, Michel Sapin, asumió este miércoles que París no logrará controlar su déficit público al menos hasta 2017, dos años más tarde que el compromiso adquirido con los socios europeos. Además, el crecimiento previsto de un 1% quedará reducido a un exiguo 0,4%. Por tanto, aún son imperceptibles los frutos de las históricas reformas y ajustes emprendidos por el presidente, François Hollande, y su primer ministro, Manuel Valls.

Sapin admite ya oficial y públicamente que el déficit francés no solo no disminuirá este año al 3,8% prometido a Bruselas, sino que llegará al 4,4%, dos décimas más que el año anterior. Con este nuevo jarro de agua fría, París se arriesga a una nueva advertencia de la Comisión Europea, que en teoría podría abrir un procedimiento por déficit excesivo contra París y, como consecuencia, poner bajo estricta vigilancia la política económica del Ejecutivo de Manuel Valls.

El ministro Sapin advierte que será imposible alcanzar el 3% el año que viene, el límite que prevé el Pacto de Estabilidad de la UE y que Francia se había comprometido alcanzar a finales de 2015. El año que viene, París espera cerrar el ejercicio con un 4,3% de desequilibrio en sus cuentas públicas, es decir, solo una décima menos que en 2014 y muy lejos aún del objetivo europeo.

El titular de Finanzas achaca este empeoramiento al “débil crecimiento” de la economía europea y “a la baja inflación que nadie había previsto”. Para Sapin, se trata de “una situación excepcional”. Hace referencia así al mecanismo previsto en el propio Pacto de Estabilidad para que, en caso de circunstancias excepcionales, los países incumplidores puedan tener un mayor margen de maniobra.

El titular de Finanzas achaca este empeoramiento al “débil crecimiento” de la economía europea y “a la baja inflación que nadie había previsto”.

El problema para Francia es que ya ha dispuesto de dos prórrogas para cumplir sus compromisos y, por tanto, se prepara ahora para forzar una tercera, un dato muy negativo para la segunda economía de la zona euro. Este nuevo incumplimiento, además, supondrá otro enfrentamiento con Berlín, que presiona a París desde hace años para que haga profundas reformas y equilibre sus cuentas públicas.

El Gobierno francés reitera que continuará poniendo en marcha las reformas que le exigen Alemania y Bruselas. De hecho, Sapin ha anunciado que mantiene su objetivo de ahorrar 21.000 millones de euros en gasto público el año que viene, dentro del histórico programa de ajuste que incluye rebajar en 50.000 millones ese gasto público de aquí a 2017.

Sapin tiene previsto presentar en breve al Gobierno los presupuestos de 2015. A comienzos de octubre, se presentarán a la Asamblea Nacional. Pero el anuncio oficial de este nuevo empeoramiento se produce solo seis días antes de que Valls presente ante la Asamblea la moción de confianza de su nuevo Gobierno, formado el 26 de agosto tras la expulsión del Ejecutivo de los tres ministros más críticos con esa política de ajuste.

Ante esa moción de confianza, varias decenas de diputados socialistas, igualmente críticos con los ajustes, han anunciado que se abstendrán pese a las llamadas a la responsabilizadas que les ha transmitido este martes el primer ministro.

No hay comentarios.: