La comisaria de Endeavour Hills en Melbourne, Victoria (Australia), el 24 de septiembre / J. SMITH (EFE)
Abdul Numan Haider, cuyo pasaporte fue suspendido hace una semana, apuñaló a dos agentes
AGENCIAS Sidney 24 SEP 2014 - 09:45 CEST
La policía australiana ha matado a tiros a un hombre de 18 años, después de que éste apuñalara a dos agentes antiterroristas. Abdul Numan Haider, cuyo pasaporte fue suspendido hace una semana, estaba en el punto de mira de los servicios de inteligencia debido a declaraciones publicadas en las redes sociales y por ondear una bandera vinculada al Estado Islámico (EI) en un centro comercial de la zona, apunta la agencia Reuters.
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Haider estaba citado para un interrogatorio “rutinario” en una comisaria en el Estado de Victoria el martes por la noche porque, su comportamiento estaba “causando preocupación”, según alega la policía. “Un agente fue a estrecharle la mano, y la respuesta [de Haider] fue apuñalarle la mano. El atacante entonces se dirigió hacia otro operativo y le asestó tres o cuatro puñaladas en el cuerpo y en la cabeza. Entonces, el primer agente herido disparó y mató al joven”, asegura el jefe de la Policía del estado de Victoria, Ken Lay, en declaraciones a la BBC. Los dos agentes se encuentran hospitalizados con heridas graves, aunque sus condiciones son estables. El ministro de Justicia, Michael Keenan, declaró que Haider era un "conocido sospechoso de terrorismo" y añadió que éste atacó a la policía sin provocación previa.
El canal Australian Broadcasting Corporation asegura que su familia es oriunda de Afganistán y que Haider tenía vínculos con el grupo islamista Al Furqan, una organización que fue blanco de redadas policiales en Australia en 2012. Un portavoz de la Policía de Victoria declaró que se trataba de un suceso aislado y explicó que al parecer el sujeto "no actuaba en coordinación con otros individuos", asegura el jefe de la Policía del estado de Victoria.
Este miércoles, el parlamento australiano tiene previsto estudiar el fortalecimiento de la legislación antiterrorista, lo que elevaría a 10 años de prisión la pena por la estancia injustificada en áreas designadas como bastiones terroristas. Según las autoridades, unos 60 yihadistas australianos combaten en la Siria e Irak mientras otros 20 militantes han regresado al país.
Australia elevó recientemente el nivel de alerta terrorista de medio a alto. El país participa en la coalición contra el Estado Islámico con ayuda humanitaria y armas. La semana pasada, la policía desarticuló una célula terrorista que había recibido órdenes del EI para secuestrar y decapitar ciudadanos en Sidney y Brisbane. Las autoridades han reforzado la seguridad en lugares públicos - incluyendo el parlamento en Canberra, donde la policía está armada con rifles de asalto - y en los principales eventos deportivos.

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