¿Era ceñudo y severo Leonardo como se refleja en su célebre autorretrato? Todo lo contrario. «Era una bella persona, proporcionada, agraciada y de bello aspecto», escribe Giorgio Vasari en su célebre libro «Las vidas de los más excelentes pintores, escultores y arquitectos» (1550). Era también un maníaco del cuidado de los cabellos, que los tenía largos hasta el pecho. Leonardo hizo perder la cabeza a muchos por su belleza, fue un gran seductor de duques y duquesas, una personalidad con mil caras. Pero la imagen que nos ha dado la historia es la de un anciano con el ceño fruncido y un pelo largo que se mezcla con la barba.
por ABC
Elogio de la fealdad. Parece algo paradójico, pero Leonardo, que reflejó la belleza del mundo en cualquiera de sus formas, se sentía atraído por lo opuesto. Si se cruzaba casualmente en la calle con una cara particular lo seguía para anotar los detalles. Después en su casa «lo diseñaba como si lo tuviera presente», señala Vasari.
Sexualidad. Leonardo se rodea de jóvenes, escogidos por su belleza. Freud llega a la conclusión que la homosexualidad, que el artista vivió de forma problemática, se debía a la ausencia de la madre. En 1476 fue acusado de sodomía pero fue absuelto. En esa época era muy frecuente la homosexualidad en Florencia (los alemanes usaban la palabra «florenzer» para indicar un gay). Leonardo pasó miedo con la denuncia, hasta el punto de que llegó a proyectar un curioso «instrumento para abrir una prisión desde dentro».
Elogio de la fealdad. Parece algo paradójico, pero Leonardo, que reflejó la belleza del mundo en cualquiera de sus formas, se sentía atraído por lo opuesto. Si se cruzaba casualmente en la calle con una cara particular lo seguía para anotar los detalles. Después en su casa «lo diseñaba como si lo tuviera presente», señala Vasari.
Sexualidad. Leonardo se rodea de jóvenes, escogidos por su belleza. Freud llega a la conclusión que la homosexualidad, que el artista vivió de forma problemática, se debía a la ausencia de la madre. En 1476 fue acusado de sodomía pero fue absuelto. En esa época era muy frecuente la homosexualidad en Florencia (los alemanes usaban la palabra «florenzer» para indicar un gay). Leonardo pasó miedo con la denuncia, hasta el punto de que llegó a proyectar un curioso «instrumento para abrir una prisión desde dentro».
La búsqueda del equilibrio. El «Hombre de Vitruvio». El interés obsesivo de Leonardo por el cuerpo humano abraza la reflexión filosófica. El artista no se limita a describir lo que observa, sino que también se interroga sobre el papel del hombre en el universo. Este famoso diseño de Leonardo es considerado el icono del Renacimiento, un elogio de las proporciones y la demostración de que el universo gira alrededor del ser humano.
Gioconda. Es una persona que existió porque Leonardo pintó retratos solo por encargo. Lo extraordinario y fascinante de este cuadro es que nunca lo entregó a quien se lo ordenó y lo llevó siempre consigo, incluso a Francia. Continuará pintándolo hasta el final: lo llegó así a transformar en una figura ideal, diferente de la inicial, como demuestra la radiografía publicada en el libro.
«La última cena». Es una obra maestra frágil porque no es un fresco. Leonardo, como Caravaggio, no amaba los frescos porque ésta es una técnica que exige una gran programación y mucho método, y no permite dudas ni correcciones. Por esto Leonardo experimento otra técnica, la témpera y óleo sobre una preparación de yeso. Diez años después de terminar la obra comenzó su deterioro.
Invenciones de Leonardo. Se le atribuyen decenas de invenciones. Seguramente son demasiadas. En realidad se trata de intuiciones excepcionales que Leonardo diseña y analiza en los mínimos detalles, indicando con precisión incluso todos los materiales a utilizar. Muchos son irrealizables, porque tienen un peso excesivo, son demasiado grandes e imposibles de maniobrar, pero aún así sorprenden por su modernidad. Algunas de las «invenciones» de Leonardo se basan en ideas concebidas por otros ingenieros: él las estudia y logra mejorarlas con su excepcional intuición y espíritu de observación. Estás son las más curiosas: Helicóptero, paracaídas, equipo de buceo, flotadores para caminar sobre el agua (el artista estaba fascinado por el milagro de Jesús que camina sobre el lago Tiberiades), automóvil, puente colosal de 660 metros de largo sobre el Bósforo, bicicleta, autómata o especie de hombre mecánico (es el primer robot de la historia).
El viaje sobre el mundo de Leonardo es muy largo. Aquí están recogidos solo unos apuntes de su última biografía, pero, como escribe el autor, cabe esperarse todavía muchas novedades.
Gioconda. Es una persona que existió porque Leonardo pintó retratos solo por encargo. Lo extraordinario y fascinante de este cuadro es que nunca lo entregó a quien se lo ordenó y lo llevó siempre consigo, incluso a Francia. Continuará pintándolo hasta el final: lo llegó así a transformar en una figura ideal, diferente de la inicial, como demuestra la radiografía publicada en el libro.
«La última cena». Es una obra maestra frágil porque no es un fresco. Leonardo, como Caravaggio, no amaba los frescos porque ésta es una técnica que exige una gran programación y mucho método, y no permite dudas ni correcciones. Por esto Leonardo experimento otra técnica, la témpera y óleo sobre una preparación de yeso. Diez años después de terminar la obra comenzó su deterioro.
Invenciones de Leonardo. Se le atribuyen decenas de invenciones. Seguramente son demasiadas. En realidad se trata de intuiciones excepcionales que Leonardo diseña y analiza en los mínimos detalles, indicando con precisión incluso todos los materiales a utilizar. Muchos son irrealizables, porque tienen un peso excesivo, son demasiado grandes e imposibles de maniobrar, pero aún así sorprenden por su modernidad. Algunas de las «invenciones» de Leonardo se basan en ideas concebidas por otros ingenieros: él las estudia y logra mejorarlas con su excepcional intuición y espíritu de observación. Estás son las más curiosas: Helicóptero, paracaídas, equipo de buceo, flotadores para caminar sobre el agua (el artista estaba fascinado por el milagro de Jesús que camina sobre el lago Tiberiades), automóvil, puente colosal de 660 metros de largo sobre el Bósforo, bicicleta, autómata o especie de hombre mecánico (es el primer robot de la historia).
El viaje sobre el mundo de Leonardo es muy largo. Aquí están recogidos solo unos apuntes de su última biografía, pero, como escribe el autor, cabe esperarse todavía muchas novedades.


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