lunes, 22 de septiembre de 2014

PALADINES: ¿"Es el Ejército de Chile, una escuela de conspiradores"?


Juan Carlos C. J., editor en jefe*

La democracia es el gobierno del pueblo, 
por el pueblo y para pueblo

Parece indispensable que el comandante en Jefe del Ejército, Juan Miguel Fuente-Alba, aún no decida pronunciarse acerca de las responsabilidades individuales e institucionales que le competen y que la institución pida perdón por las violaciones a los DD.HH. cometidos en dictadura. Y para que existan las condiciones de una verdadera reconciliación en la MEMORIA del pueblo de Chile. 

A pesar de los numerosos y frecuentes llamados de dejar atrás lo pasado y que es necesario olvidar, los acontecimientos cotidianos que enfrentaron habitualmente los chilenos con los dolorosos recuerdos de las décadas de los años 1970-1990. 

¿Es el Ejército un organismo privado que puede decidir por su cuenta y riesgo? La respuesta es NO. Se trata de un organismo estatal y por ende, pertenece a todos los chilenos. Es uno de los cuatro organismos de la Defensa Nacional, cuyos sueldos, armas, pertrechos y costosos entrenamientos son pagados con los impuestos de todos los chilenos. A ellos les damos -por ley- el "monopolio en el uso de las armas" justamente, porque nos pertenecen a todos.

Asesinato del comandante René Schneider Chéreau

Cabe recordar, no obstante, que el involucramiento de mandos militares en crímenes políticos de compañeros de armas, no es algo inédito en el país. En la conspiración que terminó con la vida del comandante en Jefe del Ejército, general René Schneider Chéreau (Octubre de 1970). Participaron de manera activa en su planificación e implementación: Un general de división 
Camilo Valenzuela Godoy (por entonces comandante en jefe de la II División del Ejército, con asiento en Santiago), un vicealmirante y por algunas semanas comandante en jefe de la Armada Hugo Tirado Barrios; un general de brigada Aérea, Joaquin Garcia Suárez, y el entonces director general de Carabineros, Vicente Huerta Celis. Todos ellos coludidos con la Agencia Central de Inteligencia (CIA).

Asesinato del comandante Carlos Prats González

El asesinato en Buenos Aires, Argentina del excomandante en Jefe del Ejército general Carlos Prats González y su esposa, Sra. Sofía Cuthbert Charleoni, en el que se inculpa en el fallo a siete miembros del Ejército, por entonces en servicio activo y a dos civiles. De su lectura queda claro que la orden emanó del comandante en jefe y presidente de la Junta militar de gobierno general Augusto Pinochet Ugarte.

En efecto, el "Caso Prats" con todo lo grave que significó que miembros de la institución hayan atentado y asesinado a uno de sus jefes máximos, denota y resalta un hecho insólito en los anales de la Fuerzas Armadas de occidente. Esto es, que miembros de la institución atentaron y asesinaron a uno de sus jefes máximos, con el agravante, de que se trató de una acción terrorista en el extranjero.

Operación aniquilación

En otras palabras, los "Casos Prats-Schneider", se suma a una larga lista que se extiende hasta donde se sabe. El caso de la muerte del entonces jefe de Adquisiciones de Logística del Ejército coronel Gerardo Huber Olivares quien estuvo desaparecido (1992), tras haber prestado declaraciones ante la justicia por el tráfico de armas a Croacia, violando el embargo de Naciones Unidas (ONU). Huber conocía aspectos de la venta ilegal de estas armas a inicios de los años 90. Su cadáver apareció tres semanas después, flotando en un rio, con el cráneo destrozado, al parecer por un proyectil de alto impacto disparado por un francotirador. Se conoce además de otros casos cubiertos de misterio, que terminaron en la muerte nunca aclarada de oficiales y suboficiales. 


Entorno a todas estas muertes: Schneider, Prats, Lutz, Bonilla, Bachelet, Araya Peeters, Huber y tantos más, dan la impresión de que al interior del Ejército y las otras ramas de la defensa, ha habido un proceso de exterminio selectivo que se escapó de las manos de quienes lo pusieron en marcha. Un proceso en que se sobrepasaron los "mínimos morales" -Honor, Valor, Dignidad y Lealtad- según los cuales las propias instituciones requieren guiar su quehacer y no generar en su seno organizaciones criminales la cual son tomadas como conducta indigna que deshonra los valores militares que aseguran defender. 

Los protagonistas centrales de aquellos años intensos y convulsionados aún permanecen ocultos detrás de las sombras; con la clara intención de borrar la verdad. Pero... por más esfuerzos que se hacen en este sentido, los porfiados hechos y el desarrollo de estas acciones hacen que el pasado aflore y nos confronte con la realidad. 

Debemos reeducar a nuestras FF.AA. a ser respetuosas de la autoridad civil (democrática) e inculcarles en todas los niveles de su aprendizaje la importancia de los DD.HH. para evitar el quiebre institucional como ha ocurrido en el pasado de nuestra república.

*Tomado de la revista 
Chile Restaurando La Democracia del autor Juan Carlos C.J. (Primera Parte)


Comandante en Jefe del Ejército, Juan Miguel Fuente-Alba

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