El adiestramiento de perros policiales
para violar detenidas
De los casos más ultrajantes para torturar, esta era una fórmula archi sabida por los agentes de la DINA-CNI. Lo realizaba in situ la Mayor de la policia uniformada Ingrid Felicitas Olderock. Ella adiestraba perros ovejeros alemanes (policiales) para cometer esos delitos. La periodista Nancy Guzmán, presenta la historia de una de las mujeres más siniestras que estuvo a cargo de los vejámenes sufridos por los detenidos y detenidas. Y lo cuenta en su libro: "Olderock, la mujer de los perros".
Este es su relato a Cambio21
Por Verónica Romero (Cambio21)
Nancy Guzmán Jasmen, periodista, vivió en el exilio en Colombia y regresó, luego de once años, con sus dos hijas en 1989, con la ilusión de aportar a la sociedad que se reconstruiría tras los terribles años de dictadura militar. Desde su llegada, trabajo como corresponsal de distintos medios y dedicó parte de su tiempo a investigar los crímenes de lesa humanidad ocurridos durante los 17 años de dictadura militar, trabajo que ha quedado registrado en la publicación de distintos libros.
En esta oportunidad entrega la historia de Ingrid Olderock, mayor de Carabineros y que participó en las operaciones de las operaciones de la DINA y la CNI. La funcionaria estuvo a cargo de conformar un escalafón femenino que se dedicó a las torturas en Chile durante la dictadura. Entre las vejaciones de las que fue autora y cómplice, está el entrenamiento que dio a perros para que violaran a detenidos, sin importar su género. Uno de sus perros favoritos, era "Volodia" que era un pastor alemán, cuyo nombre venía del senador y escritor comunista Volodia Teitelboin.
El 15 de julio de 1981, fue víctima de un atentado a balazos. Ella culpó a su propia institución que "me quiso matar". Responsabilizó a un agente represor, al capitán Julio Binimelis que encabezó esta acción armada.
En 1987, al final de la dictadura, Olderock se refugió en Alemania, pero en democracia volvió a Chile. Ya nadie la quería. Ni siquiera la necesitaban. Sus años de gloria en la DINA-CNI se habían diluído rápidamente. No la invitaban a ninguna actividad. Vivía sola en una casa en Ñuñoa. Acompañada de tres perros. Dos salchichas y un pastor alemán.
El 17 de marzo de 2001 murió por una hemorragia digestiva, según dijo el parte médico. A su funeral sólo fueron ocho personas. Murió abandonada y sin pena y menos gloria...
Nancy Guzmán, en esta entrega que corresponde a una colección de investigación sobre los derechos humanos en Chile durante la dictadura, muestra una de las historias más significativas de la política del terror que reinó en el país en este periodo.
¿Qué la llevó a hacer esta investigación?
Este libro está basado en tres entrevistas que inicié por un contrato que me hizo un equipo de la BBC de Londres para hacer entrevistas a torturadores, porque ellos estaban haciendo un documental a nivel mundial sobre la tortura y escogieron tres países: Sudáfrica, Argentina y Chile. Alguien me dio su dirección y, en 1996, hice estas entrevistas. Ella no quiso acceder a la entrevista de televisión, pero yo decidí que era lo suficientemente importante, así que me puse a trabajar en el libro.
¿Tuvo algún tipo de dificultad para la realización de esta obra?
Me topé con un acuerdo, en el que Alejandra Holzapfel, quien fue torturada por ella con un perro, me pidió que la entrevista que ella me daba la mantuviera el tiempo que su madre estuviese viva, porque ella nunca le contó esa experiencia a su madre. Finalmente su madre falleció hace un año por eso el libro sale ahora.
¿Cómo fue el proceso de realizar las entrevistas a Ingrid Olderock?
Fue una entrevista bastante simple al principio, en el sentido en que ella accedió rápidamente a conversar. Ella abrió la puerta, nos hizo pasar y sirvió té. Se puso dificultoso hacia el final, en el tercer encuentro, donde ella al parecer, había recibido algún consejo de no seguir entregando información y ahí fue un poco violenta la relación.
¿Qué impresión se llevó al final de esta mujer?
A mí lo que más me llamó la atención, desde el principio, es que ella fue una persona con enorme poder en la DINA, pero además es la formadora de la escuela femenina de este organismo. La DINA había creado un escalafón femenino, cosa única, pues no se encuentra en ninguna de las dictaduras de Latinoamérica, que un organismo represivo haya formado una orden de mujeres para cometer crímenes de lesa humanidad, lo que me pareció muy particular y es el sentido central del libro el mostrar el grado de perversión de esta mujer que seleccionó 70 mujeres que las formó en las Rocas de Santo Domingo.
Ella entrenó a esas mujeres en la guerra contra insurgentes y en todas las técnicas que eso conlleva, es decir, espionaje, seguimiento, asesinato, torturas y desapariciones. Las mujeres participaron en todas estas tareas.
Con respecto al entrenamiento de perros para violaciones ¿qué explicación entregó Olderock?
Al preguntársele sobre eso ella lo negó. Nos dijo que no conoció la Venda Sexy, único lugar donde se hacían estas torturas, dirigidas por ella, quien personalmente guiaba al perro en la medida en que la persona que estaba torturando, amarrada y desnuda iba respondiendo ella le iba dando órdenes al perro. Ella lo negó e incluso preguntó que de donde sacábamos eso, que era una locura, que no había forma de entrenar a un perro en esas artes, pero luego, en tribunales, un actuario me dijo que escuchó a Ingrid Olderock, tratar al perro como "Voloidita" a su perro, que era el que violaba a los detenidos, fueran mujeres y hombres.
¿Qué piensa sobre las palabras que Alejandro Solís, exministro de la Corte Suprema, sobre su trabajo?
Bueno, la verdad es que me emocionan las palabras viniendo de un ministro que fue el primero que condenó a la DINA por desaparición, en el caso de Miguel Ángel Sandoval, y, por lo tanto, cuando él hace un análisis realmente elogioso de un trabajo que una hace esperando que sea bien acogido, se siente orgullo. Siento mucho orgullo de las palabras que el ministro dijo en la presentación del libro.
¿Qué expectativas tiene con esta publicación?
Son las de cualquier periodista con una publicación, que es que la gente sepa, conozca una realidad que no es tan lejana, ocurrió hace 40 años. La Venda Sexy cumplió 40 años. Los desaparecidos y las personas que sufrieron las vejaciones por parte de esta mujer, y quienes vivimos esa etapa y estamos vivos, uno espera que esto nunca más suceda. Que los ciudadanos tengamos presente que esa es parte de nuestra historia es muy reciente y que la conozcan. Aquí los colegios todavía no contemplan en los planes esta historia reciente.
En esta oportunidad entrega la historia de Ingrid Olderock, mayor de Carabineros y que participó en las operaciones de las operaciones de la DINA y la CNI. La funcionaria estuvo a cargo de conformar un escalafón femenino que se dedicó a las torturas en Chile durante la dictadura. Entre las vejaciones de las que fue autora y cómplice, está el entrenamiento que dio a perros para que violaran a detenidos, sin importar su género. Uno de sus perros favoritos, era "Volodia" que era un pastor alemán, cuyo nombre venía del senador y escritor comunista Volodia Teitelboin.
El 15 de julio de 1981, fue víctima de un atentado a balazos. Ella culpó a su propia institución que "me quiso matar". Responsabilizó a un agente represor, al capitán Julio Binimelis que encabezó esta acción armada.
En 1987, al final de la dictadura, Olderock se refugió en Alemania, pero en democracia volvió a Chile. Ya nadie la quería. Ni siquiera la necesitaban. Sus años de gloria en la DINA-CNI se habían diluído rápidamente. No la invitaban a ninguna actividad. Vivía sola en una casa en Ñuñoa. Acompañada de tres perros. Dos salchichas y un pastor alemán.
El 17 de marzo de 2001 murió por una hemorragia digestiva, según dijo el parte médico. A su funeral sólo fueron ocho personas. Murió abandonada y sin pena y menos gloria...
Nancy Guzmán, en esta entrega que corresponde a una colección de investigación sobre los derechos humanos en Chile durante la dictadura, muestra una de las historias más significativas de la política del terror que reinó en el país en este periodo.
¿Qué la llevó a hacer esta investigación?
Este libro está basado en tres entrevistas que inicié por un contrato que me hizo un equipo de la BBC de Londres para hacer entrevistas a torturadores, porque ellos estaban haciendo un documental a nivel mundial sobre la tortura y escogieron tres países: Sudáfrica, Argentina y Chile. Alguien me dio su dirección y, en 1996, hice estas entrevistas. Ella no quiso acceder a la entrevista de televisión, pero yo decidí que era lo suficientemente importante, así que me puse a trabajar en el libro.
¿Tuvo algún tipo de dificultad para la realización de esta obra?
Me topé con un acuerdo, en el que Alejandra Holzapfel, quien fue torturada por ella con un perro, me pidió que la entrevista que ella me daba la mantuviera el tiempo que su madre estuviese viva, porque ella nunca le contó esa experiencia a su madre. Finalmente su madre falleció hace un año por eso el libro sale ahora.
¿Cómo fue el proceso de realizar las entrevistas a Ingrid Olderock?
Fue una entrevista bastante simple al principio, en el sentido en que ella accedió rápidamente a conversar. Ella abrió la puerta, nos hizo pasar y sirvió té. Se puso dificultoso hacia el final, en el tercer encuentro, donde ella al parecer, había recibido algún consejo de no seguir entregando información y ahí fue un poco violenta la relación.
¿Qué impresión se llevó al final de esta mujer?
A mí lo que más me llamó la atención, desde el principio, es que ella fue una persona con enorme poder en la DINA, pero además es la formadora de la escuela femenina de este organismo. La DINA había creado un escalafón femenino, cosa única, pues no se encuentra en ninguna de las dictaduras de Latinoamérica, que un organismo represivo haya formado una orden de mujeres para cometer crímenes de lesa humanidad, lo que me pareció muy particular y es el sentido central del libro el mostrar el grado de perversión de esta mujer que seleccionó 70 mujeres que las formó en las Rocas de Santo Domingo.
Ella entrenó a esas mujeres en la guerra contra insurgentes y en todas las técnicas que eso conlleva, es decir, espionaje, seguimiento, asesinato, torturas y desapariciones. Las mujeres participaron en todas estas tareas.
Con respecto al entrenamiento de perros para violaciones ¿qué explicación entregó Olderock?
Al preguntársele sobre eso ella lo negó. Nos dijo que no conoció la Venda Sexy, único lugar donde se hacían estas torturas, dirigidas por ella, quien personalmente guiaba al perro en la medida en que la persona que estaba torturando, amarrada y desnuda iba respondiendo ella le iba dando órdenes al perro. Ella lo negó e incluso preguntó que de donde sacábamos eso, que era una locura, que no había forma de entrenar a un perro en esas artes, pero luego, en tribunales, un actuario me dijo que escuchó a Ingrid Olderock, tratar al perro como "Voloidita" a su perro, que era el que violaba a los detenidos, fueran mujeres y hombres.
¿Qué piensa sobre las palabras que Alejandro Solís, exministro de la Corte Suprema, sobre su trabajo?
Bueno, la verdad es que me emocionan las palabras viniendo de un ministro que fue el primero que condenó a la DINA por desaparición, en el caso de Miguel Ángel Sandoval, y, por lo tanto, cuando él hace un análisis realmente elogioso de un trabajo que una hace esperando que sea bien acogido, se siente orgullo. Siento mucho orgullo de las palabras que el ministro dijo en la presentación del libro.
¿Qué expectativas tiene con esta publicación?
Son las de cualquier periodista con una publicación, que es que la gente sepa, conozca una realidad que no es tan lejana, ocurrió hace 40 años. La Venda Sexy cumplió 40 años. Los desaparecidos y las personas que sufrieron las vejaciones por parte de esta mujer, y quienes vivimos esa etapa y estamos vivos, uno espera que esto nunca más suceda. Que los ciudadanos tengamos presente que esa es parte de nuestra historia es muy reciente y que la conozcan. Aquí los colegios todavía no contemplan en los planes esta historia reciente.

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