Dammartin-en-Goële, donde están atrincherados los sospechosos del ataque, está cercada por la policía
Directo | El cerco a los dos sospechosos del ataque a Charlie hebdo
GUILLERMO ALTARES Dammartin-en-Goële 9 ENE 2015 - 14:06 CET
A Serge Sitruk, esta mañana, le despertó el sonido de unos disparos. El hombre se incorporó sobresaltado, cuenta. Su esposa también había escuchado varios tiros un poco antes. “Ten cuidado porque están aquí, en Dammartin”, le advirtió ella. Se refería a los supuestos autores del atentado contra el semanario Charlie hebdo. “Después, empezaron a llegar policías y helicópteros a la zona. Y cercaron el pueblo. Los agentes nos dijeron que cerráramos las persianas y nos quedáramos en casa”, explica, desconcertado, a pocos metros de su vivienda, en Dammartin-en-Goële, a unos 45 kilómetros al noroeste de París. Solo ha salido a pasear a su perro. Y apenas unos minutos.
Un fuerte dispositivo policial y de seguridad mantiene rodeado un edificio a solo unos kilómetros de su casa, en la zona industrial de esta localidad, donde permanecen atrincheradas dos personas que los investigadores han identificado “de manera casi certera” como los autores del ataque del miércoles en París, en el que murieron 12 personas. Los hermanos Cherif y Said Kouachi, sospechosos del atentado, habrían entrado en una pequeña imprenta familiar y, según algunas fuentes, pueden tener un rehén. No obstante, todavía no hay confirmación oficial de que haya personas retenidas en el interior del edificio.
El área residencial de Dammartin-en-Goële, donde Sitruk vive desde hace dos años, está desierta. Ni rastro de sus 8.000 habitantes. Un vacío aún más notable en un día gris, de cielo bajo. Las tiendas, las cortinas y la mayoría de las persianas de las casas están cerradas. La ciudad dormitorio, cercana al aeropuerto de Charles de Gaulle –donde trabajan la mayoría de los vecinos-- está cercada por policías muy armados. No se puede entrar ni salir. Solo la prensa, y en un convoy con escolta, puede adentrarse en sus calles. Las clases en los colegios y el liceo habían empezado ya cuando se ha puesto en marcha el dispositivo de seguridad, y los niños y los profesores, que habían permanecido confinados en el interior de las escuelas durante horas, están siendo evacuados.
Didier Chevalier, alcalde adjunto de Othis, uno de los municipios cercanos, explica que la empresa donde están atrincherados los sospechosos se llama CTD y es una pequeña imprenta familiar con no más de seis trabajadores. Chevalier, que conoce bien la compañía, con la que su consistorio lleva trabajando desde hace un año, explica que normalmente comienzan a trabajar a las 9 de la mañana. Por eso, aunque no tiene ninguna información oficial, cree que en el momento del asalto había poca gente en el edificio.
Chevalier y Sitruk remarcan que lo ocurrido en Dammartin-en-Goële les ha pillado totalmente desprevenidos. La operación de búsqueda de los hermanos Kouachi se estaba desarrollando a unos 30 kilómetros de la zona.

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