miércoles, 17 de junio de 2015

Fernández exhibe su poder al colocar al posible vicepresidente

Cristina Fernández asiste a la Exposición Universal de Milán. / EFE

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Zannini, un kirchnerista puro, será el número dos de Scioli, el candidato oficialista


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CARLOS E. CUÉ Buenos Aires 17 JUN 2015 - 04:11 CEST


La semana clave de la política argentina deja una primera señal muy fuerte. El kirchnerismo y en particular la presidenta, Cristina Fernández, ha hecho una exhibición de poder sobre Daniel Scioli, el candidato más fuerte del oficialismo. Kirchner ha impuesto que Scioli lleve como candidato a vicepresidente a Carlos Zannini, hombre clave de su gobierno en la sombra y colaborador de los Kirchner de toda la vida, desde que estaban en la provincia patagonica de Santa Cruz, desde la que construyeron su poder. De tendencia política maoísta en su juventud, estuvo cuatro años encarcelado durante la última dictadura militar argentina.

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Zannini, secretario legal y técnico de la Presidencia, se ha mantenido imperturbable en lo que los argentinos llaman "mesa chica" de los Kirchner, esto es el reducido núcleo de perdonas que toman las decisiones clave, desde que llegaron al Gobierno en 2003.

Scioli, que anunció esta decisión en un momento extraño, poco antes de que empezara el partido Argentina-Uruguay, lo que le restó relevancia mediática, aseguró en la cadena C5N que él ha tomado la decisión de elegir a Zannini después de consultarlo con la presidenta.
De todos los posibles candidatos, Zannini, que no estaba en las principales quinielas, es tal vez el que con más claridad lanza el mensaje que la presidenta y su entorno van a controlar la candidatura de Scioli, gobernador de Buenos Aires.

Ahora queda por saber si la propia presidenta, que no se puede presentar a la reelección porque no pudo cambiar la Constitución, se incorpora a las listas al Congreso. Muchos kirchneristas sueñan con la idea de "Scioli al Gobierno, Cristina al poder" esto es que ella siga controlándolo todo. En el entorno de Scioli aseguran que eso no va a pasar porque en el peronismo el que tiene "la chequera" esto es el Presupuesto, tiene el poder. Pero sin duda la elección de Zannini es un gesto claro de que Scioli va a tener al entorno de la presidenta muy encima.

Hace unos meses, la distancia entre Scioli y el kirchnerismo puro era de tal calibre que algunos sciolistas temían que ella maniobrase para impedir que él fuese candidato del Frente para la Victoria. Eso parece descartado y ahora Scioli parece el mayor de los kirchneristas.

El gobernador de la provincia de Buenos Aires está ahora concentrado en ganar las elecciones primarias en agosto frente a Florencio Randazzo, el otro candidato oficialista. Y convirtiéndose al kircherismo puro le resta puntos. Sin embargo, el mensaje que lanza con este vicepresidente también es el de que está dispuesto a encarnar la continuidad del kirchnerismo.

La campaña queda pues cada vez más claramente fijada entre el mensaje de cambio que traslada la oposición, cuyo candidato más fuerte es Mauricio Macri, y la continuidad que con más claridad ahora que nunca representa Scioli.

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