martes, 30 de junio de 2015

Turquía debate intervenir para crear una zona tapón en Siria

Milicianos kurdos celebran su entrada en un pueblo de Tel Abyad. / SEDAT SUNA (EFE)

El Ejército presenta un plan para establecer una zona tapón en territorio sirio

ANDRÉS MOURENZA Estambul 30 JUN 2015 - 12:51 CEST


Los debates sobre una intervención militar de Turquía en Siria para apoyar a los rebeldes y detener los avances del Estado Islámico (EI) y las milicias kurdas cobran cada vez más fuerza. “Estamos tomando todas las medidas necesarias para garantizar la seguridad de nuestra frontera y más allá. (…) Todos los planes de contingencia están ya listos”, avisó el primer ministro turco en funciones, Ahmet Davutoglu.

El Consejo de Seguridad Nacional mostró este lunes su “preocupación” por los “actos de terrorismo contra civiles” y los “intentos de modificar la demografía” del norte de Siria, dos eufemismos para referirse tanto a la milicia kurda Unidades de Protección Popular (YPG), que en las últimas semanas ha avanzado a lo largo de la frontera turco-siria, tomando el importante paso fronterizo de Tel Abyad, como al EI, que debido a las pérdidas sufridas ha incrementado su presión sobre la zona de Azaz y el paso fronterizo de Bab al Salame, en manos de una coalición de grupos rebeldes islamistas –entre los que se encuentra la rama siria de Al Qaeda, Al Nusra- a la que es favorable Turquía.

Las Fuerzas Armadas turcas han expresado reticencia a involucrarse en el avispero sirio pero, según las fuentes castrenses citadas por la prensa local, presentaron al Consejo de Seguridad Nacional un plan para el establecimiento de una “zona tapón” en parte del norte de Siria. Se extendería a lo largo de 110 kilómetros entre Yarablús, actualmente en manos del EI, y el cantón de Afrin, bajo control de las YPG, y avanzaría hasta 30 kilómetros en el interior de Siria. Los miembros de las fuerzas de seguridad consultados por el diarioHürriyet explican que el Gobierno islamista moderado ha solicitado la utilización de artillería de largo alcance para golpear las posiciones del Estado Islámico, pero la cúpula del Ejército está preocupada por el encaje legal de este acto de naturaleza ofensiva y por las reacciones internacionales que podría provocar.

Además, los militares turcos se niegan a actuar sin un permiso expreso del Parlamento, que aún se está constituyendo tras las elecciones del pasado 7 de junio, y con un Ejecutivo todavía en funciones. “No deberían olvidarse de que son un Gobierno temporal. Es incorrecto discutir ahora una intervención en Siria (…). Os lo advierto, no os atreváis”, exigió Kemal Kiliçdaroglu, líder del Partido Republicano del Pueblo (CHP) con el que los islamistas moderados del Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP) –vencedor de los comicios pero sin mayoría absoluta- negocian una eventual coalición.

Entre tanto, y ante el incremento de los rumores sobre la intervención, los militantes del EI han comenzado a cavar zanjas y a sembrar de minas la parte siria de la frontera a la altura de Yarablus, según mostró en un vídeo la agencia turca DHA. En una entrevista con el diario Milliyet el líder kurdo-sirio Salih Muslim se mostró abierto a respetar una intervención turca siempre que sea apoyada por “una decisión de la OTAN” y no se dirija contra los territorios controlados por la milicia kurda, sino contra el Estado Islámico: “Tanto si nos ataca el EI como cualquier otra fuerza, resistiremos el ataque”.

El grupo armado kurdo PKK, que mantiene estrechos vínculos con las YPG y es considerado organización terrorista por Ankara, Washington y Bruselas, ha amenazado con ataques en el interior de Turquía en caso de una intervención contra el Kurdistán sirio.

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