jueves, 18 de junio de 2015

Un sobrino del Papa, asaltado con pistolas en Buenos Aires

Un sobrino del Papa y su mujer, asaltados con pistolas en Buenos Aires

José Ignacio Bergoglio fue encañonado en la cabeza en el conurbano bonaerense para robar su casa, en la que estaban sus sobrinos, hasta que llegó la policía y los ladrones huyeron

CARLOS E. CUÉ Buenos Aires 18 JUN 2015 - 15:23 CEST


El Papa Francisco es un gran conocedor de los problemas de la inseguridad y el narcotráfico en Buenos Aires, y en varias ocasiones ha mostrado su enorme preocupación. Desde ayer tiene además otro testigo directo muy cercano. Uno de sus sobrinos, José Ignacio Bergoglio, sufrió junto a su esposa un violento asalto a la puerta de su casa en el conurbano de Buenos Aires, en la localidad de Ituzaingó.

Los ladrones obligaron al sobrino del Papa a tirarse en el suelo y le apuntaron con una pistola en la cabeza mientras otro también amenazaba a su mujer con la intención de que les dejaran entrar en su casa para robar. Dentro estaban los sobrinos de la pareja, muy pequeños, por lo que intentaron evitar que entraran en la casa.

Finalmente lograron refugiarse en un cuarto y apareció la policía, por lo que los ladrones huyeron, aunque la pareja llegó a escuchar tiros fuera de la casa. “A José lo hicieron tirar al piso y le pusieron dos armas en la cabeza mientras a mí me apuntaban con otra", explicó en facebook Marina Muro, la esposa del sobrino del Papa. Entre los dos fundaron y dirigen la organización Haciendo Lío, que se dedica a actividades benéficas.

Este tipo de situaciones es frecuente en el conurbano bonarense, tanto que la inseguridad se ha convertido en uno de los asuntos centrales de la campaña electoral que domina la actualidad argentina en este año. El propio Francisco ha mostrado su enorme preocupación por la situación de algunas zonas de su país y provocó un gran escándalo cuando habló de la “mexicanización” de Argentina. En esa ocasión se refería al aumento del tráfico de drogas, sobre todo después de que el diputado Gustavo Vera, un activista de izquierda muy cercano al Papa, le enviara un informe sobre la villa 1-11-14 y las cocinas de cocaína que se han instalado en su interior. “Ojalá estemos a tiempo de evitar la mexicanización. Estuve hablando con algunos obispos mexicanos y la cosa es de terror”, le escribió el Papa a Vera. Los expertos creen que el aumento del tráfico de droga tiene una relación directa con la inseguridad, aunque en Argentina este último es un problema que viene de lejos.

La llegada de la policía bonaerense, muy criticada en todos los sectores por sus altos niveles de corrupción, fue decisiva sin embargo en el caso del sobrino del Papa. “A pesar de la situación vivida, por este hecho de inseguridad que vivimos hace un par de horas con Marina Muro, quiero agradecer el rápido actuar de la policía local y bonaerense, quienes se apersonaron casi inmediatamente en nuestra casa", aseguró José Ignacio Bergoglio en Facebook.

En la misma red, su mujer completó el relato: “Por suerte, vieron luces de la policía, de una patrulla que estaba pasando, y ahí se sintieron algo incómodos. Aprovechamos en ese momento para escondernos, porque ellos, que eran tres, se subieron a un auto y se fueron. Escuchamos unos disparos, pero no sé de dónde salieron, porque estábamos en la habitación. Pasamos un momento horrible, nos pararon en la puerta de casa, nos apuntaron con las armas. Se querían meter adentro de casa y estaban mis sobrinos chiquitos". Esta mañana el sobrino del Papa, ya más tranquilo, atendía a los medios para explicar lo sucedido y agradecer la labor de la policía.

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