domingo, 19 de julio de 2015

68 turistas atrapados por la huelga de Potosí logran salir

La policía boliviana se enfrenta a un grupo de mineros en huelga. / EFE

La visita de un grupo de argentinos que había ido a Bolivia a ver al Papa coincidió con las protestas de los mineros

Una huelga en Potosí deja a unos 100 turistas aislados

FERNANDO MOLINA La Paz 19 JUL 2015 - 03:08 CEST


La mayor parte de los turistas detenidos en Potosí por la huelga y el bloqueo de caminos que se realiza en esta región boliviana desde hace 12 días, lograron salir de allí gracias a una gestión internacional. Un grupo de 68 ciudadanos argentinos que había ido a Bolivia por la llegada del papa Francisco la anterior semana, y que quedó atrapado en la ciudad de Potosí cuando esta se paralizó, ya se encuentra camino a su país, informaron medios de Buenos Aires.

Los turistas, la mayor parte de ellos cordobeses, lograron atravesar en buses los puntos de bloqueo gracias a una solicitud del rector de la universidad de Córdoba a su colega de la universidad potosina, que es parte del comité organizador de la huelga. El cónsul argentino, Juan Tacetti, llegó a la zona en motocicleta para ayudar a sus compatriotas, que además partieron en compañía de un sacerdote boliviano.

Quedan todavía varios extranjeros en Potosí, como los alemanes Reinhard e Ingrid Kiesel, de 66 y 63 años, que están conduciendo un vehículo por toda Sudamérica. Los Kiesel contaron a este diario que todavía encuentran comida, aunque escasean los alimentos frescos, y que les dejaron aparcar cerca del hospital, donde se suspendieron las cirugías y faltan muchos insumos, pero sigue habiendo oxígeno para los afectados por el mal de altura. Potosí se halla a más de 4.000 metros sobre el nivel del mar. Según estos turistas, las calles están desiertas pero controladas por la Policía, los manifestantes se muestran amigables y hay calma. Hasta ahora no cuentan con el apoyo de ninguna autoridad boliviana o de su país.

Los turistas que visitan Potosí tienen que llegar y salir por tierra porque el acceso aéreo está limitado a naves pequeñas, pues la ciudad se extiende debajo de una montaña, que en su tiempo contuvo el mayor yacimiento de plata del mundo. Hoy es uno de los puntos más pobres del país. La huelga demanda la construcción de un aeropuerto para naves más grandes, así como una hidroeléctrica, caminos y fábricas.

El conflicto estalló poco después del desplome de los precios de los minerales, que en años pasados alimentaron un efímero boom del consumo en esta región. Los potosinos todavía no se han sentado ante una mesa de negociaciones con el Gobierno, porque los huelguistas exigen la presencia en ella de Evo Morales, quien acaba de retornar de la cumbre del Mercosur y dijo que no tenía "nada que negociar" con los potosinos, porque el "98% de sus pedidos ya está cumplido".

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