viernes, 24 de julio de 2015

El miedo de La Moneda a la democracia directa y la ruta vía acuerdo político hacia la nueva Constitución

Ministro Burgos apuesta al acuerdo de los partidos

El Gobierno explora la posibilidad de que sea el próximo Congreso –un Parlamento Constituyente–, el que determine los contenidos de la nueva Constitución. Pese a que aún deben tomarse algunas decisiones, ya se determinó que el plebiscito que se usará será “de salida”, es decir, que se le preguntara a la ciudadanía solo después que el Congreso negocie una nueva Carta Magna. Las decisiones se toman en medio del clima generado por el ministro Jorge Burgos, quien aseguró que se debe lograr un “gran acuerdo político” para avanzar al cambio constitucional.


Por A. CARMONA, M.JIMÉNEZ Y N. SEPÚLVEDA - 24 julio 2015 (elmostrador.cl)


Durante una entrevista en TVN, el ministro del Interior, Jorge Burgos –que desde hace 15 días tomó las riendas políticas del cambio constitucional–, aseguró que la nueva Constitución para Chile se elaboraría junto a un gran “acuerdo político” que la viabilizara y que la Presidenta Bachelet “quiere un proceso en el que haya participación incidente de las personas, que es distinto a vinculante”. Aseguró, además, que la Presidenta no va a tomar “ningún atajo raro” en este tema.

Sus definiciones generaron resquemores en los sectores que buscan impulsar un mecanismo que sea realmente incidente desde la ciudadanía, frente a quienes buscan un cambio más institucional y apegado a las decisiones de las estructuras políticas tradicionales del oficialismo. Las palabras del ministro incluyeron además una definición respecto de temas que aún no están zanjados en los equipos técnicos que han estado trabajando hace meses sobre este tema, como el carácter no vinculante, “incidencia”, del proceso participativo.

Quienes han participado del trabajo llevado adelante por quienes fueron mandatados por la Secretaría General de la Presidencia para evaluar alternativas, Tomás Jordán –independiente DC– y Pamela Figueroa –militante PPD, cónyuge del presidente de la Cámara, diputado Marco Núñez–, comentan que algunos sectores, sobre todo los de la izquierda de la Nueva Mayoría, buscan que el proceso que comenzará en septiembre, y en el que se ha mencionado la utilización de los cabildos, sea vinculante y no solamente consultivo, como adelantó Burgos.

Hace meses que un equipo monitoreado por Jordán y Figueroa viene reuniéndose con distintos actores de los partidos de Gobierno y representantes ciudadanos para abordar las alternativas posibles para cambiar la Constitución.

Sobre quienes plantean que el proceso de consulta ciudadana debe ser vinculante, el senador Juan Pablo Letelier señala que “estos no son los soviets”, y agrega que esa alternativa “suena bien romántica, pero en la práctica la gente no ha conocido cómo son los cambios históricos y cómo han sido comparados. Estos no son los soviets, la sociedad moderna no es así”.

Si bien el factor Burgos ha hecho que la discusión sobre una reforma a la Constitución entre de lleno en el terreno político, en el aspecto técnico el orden sigue intacto y el mismo equipo que comenzó a trabajar, ligado a la Segpres, hace un año, ya dejó sobre la mesa de Michelle Bachelet las cuatro propuestas sobre el tema.

Quienes conocen estas propuestas señalan que, si bien son distintas, tienen algo en común: todas incorporan la variable ciudadana en los procesos de participación y que exista una legitimización de esta. Para esto puso atención en dos líneas: aportes de académicos nacionales y también la experiencia internacional, donde se han mirado los modelos de Suecia, Suiza, España, pero sobre todo Brasil.

En las discusiones ha existido cierta claridad sobre los tiempos para el cambio y, por ello, alguien que ha trabajado en los equipos plantea que no es posible concretar dicho cambio a la Carta Magna en este Gobierno. Una alternativa que está instalada es que las próximas elecciones parlamentarias permitan elegir un “Parlamento Constituyente” que se haga cargo de la modificación.

Lo que hasta ahora se ha conversado en esas reuniones es que el proceso contenga cuatro pasos básicos. El primero es la participación ciudadana, “no se sabe si los cabildos van a ser regionales o comunales”, comenta alguien que ha conocido la discusión. Aquí la disyuntiva es cómo dotar de legitimidad la consulta a la ciudadanía, ya que existe el temor de que algunas organizaciones puedan derrumbar el piso político del proceso.

El segundo paso es la elaboración de un proyecto por parte del Gobierno, el que debiera recoger lo discutido en los cabildos. El tercero es la instancia que deberá debatir al respecto, donde cabe la posibilidad del “Parlamento Constituyente”.

Por último, se plantea un “plebiscito de salida” para que sean los ciudadanos quienes legitimen la nueva Constitución. Esa es la lógica, aunque diversas fuentes aseguran que la fórmula puede variar.

La tole-tole política


Aunque algunos en la Nueva Mayoría salieron a respaldar a Burgos, como el secretario general del PS, Camilo Escalona, dentro de la coalición surgieron voces incómodas por las definiciones del ministro.

Un comunicado enviado a los medios por la llamada “bancada por la Asamblea Constituyente” señala que las palabras del ministro generaron “indignación y rechazo”. Al respecto, la diputada del PC Karol Cariola manifestó que “el ministro le esté tratando de dar legitimidad a una Constitución que fue originada bajo un proceso dictatorial, en una dictadura militar sangrienta, que es ilegítima no solo en su contenido sino que también en su forma”.

En el mismo tono la diputada PS Maya Fernández agregó que “como ciudadana no logro entender el nivel del debate a que nos invita el ministro del Interior, nosotros no estamos por caricaturizar los mecanismos”. Mientras que la PPD Loreto Carvajal agregó que “rechazamos absolutamente como Bancada AC los dichos emitidos por el ministro Burgos. Creo que no representan en nada la sintonía que la ciudadanía está reclamando al sistema político. Yo creo que él está ciego, sordo y mudo”.

Incluso, el mismo presidente de los comunistas, Guillermo Teillier, se sumó a las críticas, indicando que “no me pareció esto que dijo que la AC es una cosa rara o un atajo raro. No estamos de acuerdo con eso, nadie ha desechado la AC”.

Eso sí, algunos plantean que la AC no es un problema, ya que “está bastante asumido que en este Gobierno no habrá nueva Constitución”. Así, la demanda de una Asamblea Constituyente con la cual comulgan diversas figuras de la coalición oficialista dejó de ser un eje de tensión interna y sigue abierta como chance. “El ministro Burgos es anti-Asamblea Constituyente, uno de los pocos anti que le conozco, Burgos es contrario de corazón, ahí hay pasión y razón, por tanto, como no va a haber Asamblea Constituyente ni nueva Constitución en el Gobierno de la Presidenta Bachelet, no va a ser un problema para Burgos, porque no tenemos ni los votos, ni la legitimidad ni el tiempo político para una nueva Constitución”, sentenció este jueves el senador del MAS, Alejandro Navarro.

Burgos se reunió con la directiva en pleno del PS, encabezada por Isabel Allende. Tras la cita, la senadora –que adscribe a la fórmula de la AC– dijo que no está descartada la Asamblea Constituyente como mecanismo. “Él (Burgos) ha dicho con toda claridad que en este momento no hay nada descartado, lo que está claro es que cualquiera que sea el procedimiento tiene que, en algún momento, ser validado en el sentido como procedimiento en el Congreso, no en el contenido sino en habilitar que se pueda generar un determinado mecanismo, sea uno o sea otro, aquí nada está descartado, lo que queda claro es que sea iniciado este proceso, la idea es que en las regiones haya ojalá una amplia deliberación, nosotros estamos conscientes que el Gobierno va a decidir en el mes de septiembre”, precisó.

En la cita, también estuvo el secretario general del PS, Camilo Escalona, quien encarna en la Nueva Mayoría a los sectores contrarios a la fórmula de la AC, postura que quedó plasmada cuando el 2013 sentenció públicamente que estaban ‘fumando opio’ los que planteaban la alternativa de la Asamblea Constituyente.

Uno de los senadores del PS que han estado pendientes del trabajo técnico del equipo de Jordán y Figueroa es Juan Pablo Letelier, quien comulga con las ideas planteadas esta semana con el ministro Burgos. “Cualquier decisión que queramos hacer, proceso plebiscitario o consulta ciudadana, requiere que construyamos en el Congreso Nacional un acuerdo para modificar la Constitución. Incluso para darle poderes constituyentes al nuevo Congreso, se requiere un cambio constitucional. Eso es lo que dijo el ministro Burgos. Crear un clima para acuerdos políticos amplios, porque la Constitución es para todo el país, no solo para nosotros”.

Sobre quienes plantean que el proceso de consulta ciudadana debe ser vinculante, Letelier señala que “estos no son los soviets”, y agrega que esa alternativa “suena bien romántica, pero en la práctica la gente no ha conocido cómo son los cambios históricos y cómo han sido comparados. Estos no son los soviets, la sociedad moderna no es así”.

El ministro Burgos y el comité político han recibido una serie de propuestas en la ronda de reuniones que están realizando con distintos partidos y figuras políticas. Está la propuesta de Ignacio Walker y Patricio Zapata, para que el próximo Parlamento, que asumirá en marzo del 2018, elija a 30 ciudadanos que conformen una Convención Constituyente, la que en un plazo establecido previamente deberá elaborar un texto de nueva Constitución, el que debe ser aprobado o rechazado por la ciudadanía en un referéndum.

Estas dos propuestas serán parte del debate especial que hará La Moneda y la Nueva Mayoría sobre el tema constitucional, en un cónclave aparte e independiente de la cita ya convocada para el 3 de agosto. La cumbre constitucional se realizaría al inicio de septiembre, como un hito para marcar el inicio del proceso constituyente que anunció Bachelet en abril.

La Mandataria nunca ha querido amarrarse públicamente a rechazar la idea de una Asamblea Constituyente, pero sí ha confesado en algunas ocasiones que tiene reparos con las propuestas de AC que se han hecho hasta ahora, porque considera que no son viables en un país como Chile.

El cambio en medio de la crisis


Respecto a las últimas declaraciones políticas en relación al tema constitucional, el abogado Fernando Atria –quien fue miembro del equipo constitucional de campaña de Michelle Bachelet– cree que lo esperable es que las personas aprendieran de las experiencias y los errores pasados.

“Todo el que entiende que de una u otra forma es necesaria una nueva Constitución está con eso reconociendo que la pretensión del 2005 de que la reforma arreglaba la reforma constitucional, falló porque no solucionaba el problema constitucional. Todo el que reconoce que el intento del 2005 fracasó, ahora que proponen una nueva solución, nos deben una explicación de por qué no se va a repetir el error de 2005”.

El sociólogo Alberto Mayol cuestiona el modelo analizado por el Gobierno, asegurando que no es lo que el país espera. “La solución a una era de malestar social no puede ser ir a una institución como el Congreso, que es profundamente ilegítimo hoy. Es un error significativo porque además el Congreso debe lograr producir una legitimidad potente para poder superar la crisis política actual, que se expresa en una ausencia de vínculo entre la ciudadanía y la elite política”.

Mayol analiza las palabras del ministro Burgos y asegura que se busca confundir. “Se confunden en la Nueva Mayoría con los propios deseos. Es muy difícil creer que existen las conveniencias inocentes, es muy raro que justo coincida la solución que dan con un escenario diseñado a futuro, en el cual el rol de la misma elite política siga siendo relevante. Tengo la impresión de que ese análisis de que la AC o la participación ciudadana es ilusa, es simplemente un nuevo giro portaliano. Esta sería la cuarta Constitución que, de alguna manera, homenajea a Portales”.

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