lunes, 27 de julio de 2015

El Neruda político llega al cine

Neruda y su esposa, interpretados por Luis Gnecco y Mercedes Morán.

La cinta de Pablo Larraín relata la etapa en que el poeta fue perseguido por ser comunista

ROCÍO MONTES Santiago de Chile 27 JUL 2015 - 16:14 CEST


Es una película de acción y hablará sobre todo de la formación de la identidad. El director chileno Pablo Larraín (Santiago, 1976), ganador del Gran Premio del Jurado en la última Berlinale con su filme El club, ha puesto la mirada sobre uno de los personajes más célebres e internacionales del siglo XX chileno, el Premio Nobel Pablo Neruda, y en un período poco explorado de la vida del poeta: la etapa en que el escritor fue perseguido por el Gobierno del chileno Gabriel González Videla, que decretó en 1948 la llamada Ley maldita, contra los militantes comunistas. Convertido en una figura relevante del mundo de las letras, fue en esa época cuando Neruda terminó de conformar su personalidad política que marcó los siguientes 25 años de su vida hasta su muerte en septiembre de 1973.

“Tiene elementos políticos y poéticos pero, en el fondo, es un filme sobre un policía que le da sentido a su vida al perseguir al poeta”, explica Larraín acerca de su próxima cinta de ficción, que también tendrá elementos del cine negro, la comedia y el drama. “Neruda entiende que, si logra escapar, logrará que su voz sea más fuerte, más grande, más escuchada. En esta vuelta, se transforma en un gigante, en una leyenda”.

La película Neruda, de Larraín, está en pleno período de grabación en las ciudades chilenas de Valparaíso y Santiago y en la capital de Argentina, Buenos Aires. Con fecha de estreno a mediados de 2016, tiene un elenco latinoamericano: Neruda es interpretado por el chileno Luis Gnecco; su esposa, Delia del Carril, está en manos de la actriz argentina Mercedes Morán; y el policía Óscar Peluchonneau, que persigue al poeta, el personaje central a través del que Larraín se aproxima a Neruda, es encarnado por el mexicano Gael García Bernal, que anteriormente había protagonizado No, la cinta de Larraín que hablaba sobre el plebiscito de 1988 que sacó a Augusto Pinochet del poder.

El agente que persigue a Neruda, interpretado por Gael García.

En un paréntesis en medio de la grabación, el mexicano cuenta que, para él, “Neruda es el poeta más importante del siglo XX”. “No creo que otros llegaran a tener esa obra tan extensa y esa notoriedad donde se combinaran dos factores que hoy en día parecen antagónicos: ser político y ser artista”, señala García Bernal, que por primera vez en su vida se dejó bigote para dar vida a Peluchonneau, “un policía triste, resentido, un fascista amoroso, si es que existe esa definición”.

García Bernal (Guadalajara, 1978), que en 2004 interpretó a Ernesto Che Guevara en Diarios de motocicleta, reflexiona sobre el cine que se está haciendo en la región y su interés en estos personajes icónicos de Latinoamérica. “Me siento muy en casa en América Latina. No me es ajeno ni heroico trabajar en sus distintos países, es algo natural que no me cuestiono. Tenemos una interdependencia cultural y un juego dialéctico en común. Compartimos las mismas realidades sociales y tonos particulares que nos hermanan. La extranjería es un gran lugar para remover la melcocha, como diríamos en México, para aventurarse y hacer las preguntas terribles. Me siento orgullosísimo de hacer este personaje de Peluchonneau”, señala en las oficinas de la productora Fábula en Santiago.

Para el actor Luis Gnecco, que interpretará al Neruda de Larraín, pese a que el Nobel es un hombre tan conocido a nivel mundial “casi no ha sido tocado”. “En Chile no nos gusta remover la historia y a estos personajes los subimos a un pedestal y se transforman en seres de cartón intocables”. Pero Neruda mostrará a un escritor que, en 1948, a los 44 años, comienza a construir el mito de sí mismo. Como senador critica al Gobierno desde el Congreso, es desaforado, el agente Peluchonneau lo persigue y Neruda y su esposa, la argentina conocida como La hormiguita, intentan infructuosamente salir del país. Comienza entonces la etapa de la clandestinidad y el poeta se convierte en arma. Escribe Canto General, realiza secretas excursiones nocturnas y su leyenda, que crece en todo el mundo, provoca que artistas como Pablo Picasso clamen a nivel mundial por su libertad. En la película perseguidor y perseguido se funden, uno respira el aliento del otro, y el autor se reinventa hasta convertirse en el mito literario y político que llegó a ser.

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