lunes, 6 de julio de 2015

Kerry dice que las diferencias pueden impedir el pacto nuclear con Irán

John Kerry en Viena, antes de comparecer ante los medios este domingo. / CARLOS BARRIA (REUTERS)

Tras el esfuerzo , los iraníes se muestran convencidos de que el fracaso no es una opción

ÁNGELES ESPINOSA Teherán (Enviada especial) 6 JUL 2015 - 10:30 CEST


“Aún no lo hemos conseguido”, declaró este domingo el secretario de Estado norteamericano, John Kerry, sobre el acuerdo nuclear que las seis potencias ultiman con Irán en Viena. Kerry admitió que en los últimos días se han hecho “avances reales”, pero dijo que aún había diferencias “en varios asuntos difíciles”. “En este momento de la negociación, las cosas pueden ir en ambos sentidos”, advirtió. En Teherán, donde se sigue con expectación cada detalle, los analistas se muestran convencidos de que el fracaso no es una opción.

“Debemos cerrar las cuatro vías hacia una bomba… Esperamos conseguir un acuerdo justo, pero aún no lo hemos conseguido”, subrayó Kerry. Sus palabras respondían sin duda al mensaje que su homólogo iraní, Mohammad Javad Zarif, lanzó el pasado jueves a Occidente, dando a entender que su país no podía aguantar más presiones. “Estoy de acuerdo con Zarif en que nunca hemos estado tan cerca [de un acuerdo]”, afirmó el secretario norteamericano antes de poner la pelota en el tejado iraní. “Si se toman las decisiones correctas, podemos lograr el acuerdo esta semana, pero si no, no habrá acuerdo”, sentenció en una breve comparecencia ante los medios de comunicación.

“Queremos un buen acuerdo y sólo un buen acuerdo, y no vamos a rebajar esa exigencia”, subrayó haciendo referencia al escrutinio al que el pacto va a ser sometido por expertos de todo el mundo. “Si no tenemos un acuerdo, [el presidente Barack] Obama siempre ha dicho que estamos preparados para abandonar”, añadió.

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Kerry, que acababa de reunirse por sexto día consecutivo con Zarif, confirmaba así las dificultades que se han filtrado durante las últimas horas. Sin embargo, el regreso a Viena de los ministros de Exteriores de Alemania, Francia y la UE (a los que el lunes se unirán los de Reino Unido, China, Rusia) indica que todavía hay margen. Aunque el peso de la negociación recae en Kerry y Zarif, la presencia de sus homólogos añade peso político al trabajo de las delegaciones.

A falta de horas para que el martes a medianoche venza la extensión que los negociadores se dieron para concluir el acuerdo, sigue abierto el capítulo sobre el ritmo de levantamiento de las sanciones, el alcance del programa de investigación que Irán podrá mantener y el sistema de verificación de que cumple sus compromisos al ritmo acordado, según explicó Abbas Araghchi, el número dos de Zarif en las negociaciones, durante una entrevista con la televisión iraní. Araghchi tampoco descartó el fracaso ya que dijo que su país no aceptará “un mal acuerdo”

“Las consecuencias serían muy graves no tanto para Irán como para la comunidad internacional”, advierte el veterano politólogo Davud Hermidas-Bavand, durante una conversación en su domicilio del norte de Teherán. En su opinión, la experiencia reciente del “uso de la fuerza en la región ha creado una situación muy difícil”, de la que sólo es posible salir a través de la diplomacia y con la participación de Irán.

La perspectiva de que a estas alturas no se alcance un acuerdo resulta casi inimaginable. Un grupo de diputados ha pedido a los negociadores que “no traigan a casa un acuerdo sin firmar”. “Psicológicamente sería muy duro; también complicaría la crisis en la región y más allá. Las divisiones seguramente harían que China y Rusia se distanciaran del resto en el Consejo de Seguridad, incluso es posible que se abriera una brecha entre la UE y EE UU”, vaticina Hermidas-Bavand.

“Si las cosas no salen bien, nuestra política exterior girara más hacia Oriente, hacia China y Rusia, tal como se ha visto en estos últimos años”, dice Mostafa Zahrani, director general del Instituto de Estudios Políticos e Internacionales, un centro de estudios dependiente del Ministerio de Exteriores iraní. No obstante, este observador descarta que después de 20 meses de intenso trabajo, las partes vayan a tirar sus esfuerzos por la borda.

“Ambas partes necesitan el acuerdo. Si no lo logran, no van a declararlo abiertamente; anunciaran alguna fórmula de compromiso y seguirán negociando”, declara por su parte Abbas Abdi. “Ni Occidente está en condiciones de iniciar un conflicto con Irán, ni Irán puede arriesgarse a seguir tal como está. Es el proyecto más importante de[l presidente Hasan] Rohani, pero también de Obama”, recuerda este analista político.

Qué se negocia

Objetivo inicial. Se pretendía que Irán suspendiera el enriquecimiento de uranio, que es el eje del programa atómico. Esta actividad permite tanto producir combustible nuclear para alimentar una central eléctrica como material fisible para una bomba.

Cambio de meta. Al constatar que las sanciones no frenaban el empeño de Irán, el objetivo pasó a ser lograr que ese país acepte limitaciones temporales a su programa. De esta forma, si decidiera fabricar una bomba, necesitaría al menos un año para hacerlo y la comunidad internacional tendría tiempo de reaccionar.

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