miércoles, 29 de julio de 2015

La derecha mexicana busca nuevo líder tras el varapalo electoral

Ricardo Anaya, de gira por Baja California Sur. / FACEBOOK

TRANSICIÓN EN EL PARTIDO ACCIÓN NACIONAL

Los aspirantes a presidir el PAN debatirán el jueves sobre sus propuestas


La derecha mexicana inicia la carrera hacia las presidenciales de 2018

LUIS PABLO BEAUREGARD México 29 JUL 2015 - 03:41 CEST


Por segunda ocasión en poco más de un año, el Partido Acción Nacional (PAN, derecha) se dispone a elegir un nuevo presidente. Los dos aspirantes a dirigir la formación mexicana, Ricardo Anaya y Javier Corral, celebrarán mañana un debate rumbo a las elecciones internas del 16 de agosto.

Será la única ocasión en la que enfrenten sus visiones. El primero promete unidad en una organización debilitada por las diferencias de grupos internos. El segundo ha convocado a una “rebelión de las bases” para volver a ser oposición al Gobierno de Peña Nieto.

Más de 477.000 militantes definirán en agosto el rumbo del partido que gobernó México de 2000 a 2012. Gustavo Madero, el dirigente saliente, llegó en diciembre de 2010. Es el responsable de haber emprendido una política de acuerdos con Enrique Peña Nieto, del PRI —gracias al llamado Pacto por México se aprobaron las reformas de telecomunicaciones, educación, energética y política—.

Pero el acuerdo con el Gobierno le ha reportado poco a la derecha, que obtuvo en las elecciones legislativas del 7 de junio el peor resultado en 25 años. Perdió seis escaños en la Cámara de Diputados y retrocedió un 5% en votos.

El diputado Ricardo Anaya, de 35 años, es el heredero natural de Madero. En casi un lustro de mandato, este se apartó algunos meses del cargo para aspirar a ser diputado federal. Durante ese tiempo el puesto fue ocupado por Anaya, que a pesar de su juventud acumula una gran experiencia. Ha sido secretario general del partido y presidente de la Cámara de Diputados. Algunos barones del PAN creen que un triunfo suyo podría traer paz al partido. “Veo en la próxima dirigencia un camino de unidad, de reconciliación entre los panistas, de abrir el partido a los ciudadanos de bien…, invitarlos a las ideas modernas”, señaló Santiago Creel, exministro de Gobernación (Interior) en la Administración de Vicente Fox (2000-2006), en una carta a la militancia.

Contra la corrupción

El senador Javier Corral, sin embargo, tiene otra visión de las cosas. Considera que el partido ha sido secuestrado por el grupo de Madero. Y ha recordado que algunos de los hombres más cercanos al presidente actual figuran en el llamado escándalo de los moches, una supuesta red a través de la que los alcaldes deben pagar a diputados del partido para que estos faciliten la ejecución de obras en los municipios. Corral ha llamado a una rebelión dentro del PAN para limpiarlo de corruptos.

El senador, de 48 años y originario de Ciudad Juárez (Chihuahua, al norte), parte sin el control de las estructuras del partido, dominadas por Anaya y Madero. También ha anunciado que hace su campaña a lo largo de todo el país sin dinero.

A pesar de ello, apoyado en la ideología fundacional del PAN, que data de los años veinte del siglo pasado, ha sumado simpatizantes. Su principal propuesta es recuperar el papel de opositor que siempre tuvo el partido ante el PRI. “Al PAN lo ha debilitado la corrupción, el compadreo, la ineptitud… Necesitamos desatarlo de su cercanía al Gobierno de Enrique Peña Nieto, que mantiene al partido indiferente a la corrupción que enloda al presidente”, dijo en un mensaje a sus seguidores cuando lanzó la campaña. Corral es uno de los grandes tribunos del PAN. Ha sido legislador prácticamente de forma ininterrumpida desde 1997. Sus horas en la Cámara lo han llevado a pulir sus dotes oratorias.

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