jueves, 9 de julio de 2015

Las FARC decretan un cese al fuego unilateral durante un mes

La delegación de las FARC, durante el anuncio. / HO (AFP)

PROCESO DE PAZ EN COLOMBIA »

El anuncio, que será válido a partir del 20 de julio, se produce un día después de que las partes llamasen a acelerar el proceso de paz


JAVIER LAFUENTE Bogotá 8 JUL 2015 - 20:21 CEST


Un día después de que los garantes del proceso de paz de Colombia urgieran a rebajar la intensidad del conflicto, de que las FARC asegurasen que quiere firmar el acuerdo con el Gobierno de Juan Manuel Santos y de que este instase a acelerar las negociaciones, la guerrilla decretó ayer un cese unilateral del fuego durante un mes, a partir del 20 de julio. Con esta decisión, las FARC buscan avanzar en un alto al fuego bilateral y definitivo, algo a lo que el Gobierno se había opuesto hasta que no se firmase la paz, un discurso matizado en los últimos días.

El proceso de paz en Colombia se ha ido cocinando a fuego lento. Tres años se van a cumplir desde que se iniciaran las negociaciones entre el Gobierno y la guerrilla. Hasta tal punto se ha dilatado la cocción que los comensales, los ciudadanos, se han cansado de esperar al plato final. Lo demostraron los resultados de la última encuesta de Gallup, conocida la semana pasada: el porcentaje de los partidarios de la salida negociada y la militar era el mismo. El proceso nunca había obtenido un respaldo tan bajo. La falta de resultados en la mesa y la oleada de ataques de las FARC después de que suspendiesen la tregua unilateral de cinco meses que mantenían, tras la muerte de 26 guerrilleros por el Ejército, como reacción al asesinato de 11 militares un mes antes, minaron aún más la paciencia ciudadana.

Junio fue el mes más violento desde que se inició el proceso de paz. Según datos del Centro de Recursos para el Análisis del Conflicto(CERAC), se produjeron 83 acciones violentas, un 43% más que la media mensual registrada hasta el momento. En comparación con junio del año anterior, los ataques de los guerrilleros crecieron un 79%. A los ataques a la infraestructura petrolera y energética del país, que han causado importantes daños ambientales, se unen también los atentados contra la fuerza pública. De hecho, según los datos de CERAC, los atentados contra policías y militares han sido más numerosos que contra las infraestructuras: 24 y 17, respectivamente.

Las alarmas saltaron hasta el punto de que este martes, en un hecho casi insólito, todos los implicados en la mesa de negociación se pronunciaron y coincidieron en agilizar el proceso. Los más contundentes fueron los países garantes, Noruega y Cuba, quienes en un comunicado conjunto con Venezuela y Chile, que hacen las veces de países acompañantes del proceso, urgieron al Gobierno y a la guerrilla a rebajar la intensidad del conflicto. Las FARC recogieron el guante.

“Valoramos gesto de cese unilateral de fuego de las FARC pero se necesita más, sobretodo compromisos concretos para acelerar negociaciones”, escribió en su cuenta de Twitter el presidente de Colombia, Juan Manuel Santos. La presión para obtener un cese al fuego bilateral es algo que incomoda al Ejecutivo. Su posición siempre ha sido que este solo se daría cuando se firmase el acuerdo definitivo. Las declaraciones el domingo del jefe negociador, Humberto de la Calle, abriendo la puerta a que no sea así, sorprendieron a muchos.

Como si quisieran preparar el terreno para esta eventual decisión que, presuponen, no va a gustar a la opinión pública, el Gobierno ha intensificado el acercamiento del proceso a la sociedad, su talón de Aquiles. El domingo, a través de una entrevista cedida con antelación a diversos medios colombianos e internacionales, fue De la Calle quien habló en unos términos que hasta entonces no había utilizado. “El proceso está en el peor momento. Es posible que un día las FARC no nos encuentren en La Habana”, aseguró.

El martes, el Gobierno decidió emplear las redes sociales para transmitir la opinión del presidente. Durante una hora, Santos respondió en Twitter a 18 preguntas de los usuarios, incluida la del director del Centro Democrático y rival de Santos en las últimas presidenciales, Oscar Iván Zuluaga. “La paz la construimos todos. Siempre hemos estado atentos a sus inquietudes. Construyamos Colombia grande y en paz”, respondió Santos a Zuluaga, cuando este le recordó que durante la campaña electoral del año pasado el presidente aseguró que “a las FARC no se le ponen condiciones”. Es el segundo guiño que el Gobierno lanza al principal partido de la oposición después de que De la Calle viese con buenos ojos la propuesta del expresidente y senador Álvaro Uribe de crear unas zonas para recluir a los guerrilleros sin que entreguen las armas. El uribismo salió este miércoles en tromba a cuestionar el anuncio de las FARC.

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