miércoles, 29 de julio de 2015

Los bogotanos tendrán la última palabra sobre las corridas de toros

Un manifestante antitaurino en Bogotá. / M. D. CASTAÑEDA (EFE)

La consulta antitaurina en la capital de Colombia aún no tiene fecha y está pendiente de que un tribunal apruebe su carácter vinculante

ELIZABETH REYES L. Bogotá 29 JUL 2015 - 03:52 CEST


Los antitaurinos de la capital colombiana, encabezados por el alcalde Gustavo Petro, han ganado una nueva batalla contra la fiesta brava. Este martes, el Consejo de la ciudad dio el visto bueno para realizar una consulta popular en la que se les preguntará a los ciudadanos si están de acuerdo o no con que haya corridas de toros. Sin embargo, aún falta saber si la iniciativa será o no vinculante, algo que tendrá que resolver un tribunal. De pasar este filtro, también se tiene que decidir la fecha en la que se realizaría y que Petro propone sea el 25 de octubre, a la par con las consultas regionales.

Con 29 votos a favor de la consulta y 6 en contra, el alcalde parece salirse con la suya, por lo menos de momento. Desde que hace tres años cerrara la plaza de toros más emblemática del país, La Santamaría, al no renovar el contrato de arrendamiento, abogando por espectáculos “de vida y no de muerte”, se libra un intenso debate entre taurinos y animalistas que tiene en suspenso el regreso o no de los toros.

La primera estocada la dio Petro en junio de 2012, cuando La Santamaría fue cerrada. Entonces, la Corporación Taurina de Bogotá interpuso una demanda que llegó hasta la Corte Constitucional, la cual, después de nueve meses de estudio, terminó dándole la razón y le ordenó al alcalde, en septiembre de 2014, que reanudara las corridas en la plaza. El Constitucional se apoyó en un fallo anterior en el que había dicho que los alcaldes no pueden prohibir las corridas en municipios con tradición taurina. Eso es precisamente lo que establecería la consulta popular.

Desde hace tres años se libra un intenso debate entre taurinos y animalistas

En el entremedio, el país presenció como ocho novilleros se apostaron día y noche frente a la Santamaría por más de 100 días, protestando por la posición del alcalde Petro, quien defiende la idea de que los encierros representan un maltrato a los animales y no pueden ser considerados una tradición cultural. La protesta incluso tuvo un apoyo internacional cuando reconocidos toreros de Colombia, México y España, entre los que estaba Cesar Rincón, acompañados de decenas de aficionados, se sumaron en Bogotá y Madrid, para defender el derecho a la libertad de ir a los toros.

El plazo para la reapertura de La Santamaría era de seis meses pero esto no ocurrió. La administración de Petro insistió en que la plaza necesitaba una restauración con urgencia, algo que finalmente se aprobó pero que retrasa el cumplimiento del fallo del Constitucional. Las obras empezaron hace unas pocas semanas y se calcula que podrían durar varios meses.

Por ahora, mientras se decide finalmente la viabilidad de la consulta popular, Petro fue el primero en celebrar por Twitter: "Muy bien que el Concejo Distrital abra el camino de la participación ciudadana para decidir si o no a las corridas de toros en Bogotá", escribió.

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