lunes, 27 de julio de 2015

Milenios de historia se van con las bombas en Yemen

Vecinos de Saná pasan junto a los escombros de un edificio en el que murieron cinco personas tras un bombardeo. / NATALIA SANCHA

Además del daño a la población civil, el conflicto yemení golpea al patrimonio histórico

NATALIA SANCHA Saná 27 JUL 2015 - 12:47 CEST


Iyan el Yeish intenta recuperar de entre los escombros una pesada alfombra. Se trataría de una escena normal tras un bombardeo más en Yemen, si no fuera porque los restos de lo que fuera su hogar llevan el sello de patrimonio cultural de la humanidad catalogado por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO).

Los pedazos de ladrillos que atoran el pico de su alfombra tienen un valor arquitectónico milenario. Su casa es una de las cuatro que fueron pulverizadas el pasado 12 de junio, tras un bombardeo de la coalición liderada por Arabia Saudí en la ciudad vieja de Saná. Entre las ruinas se recuperaron los cuerpos de cinco vecinos. La guerra que arrasa Yemen ya se ha cobrado más de 3.300 muertos y desplazado de sus hogares a más de un millón de personas. A las pérdidas civiles se van sumando las culturales.

Este mes, tres de los cuatro sitios yemeníes protegidos como patrimonio histórico saltaban a la lista roja de aquellos en peligro. La ciudad vieja amurallada de Shibam, que data del siglo XVI, es una de ellas. Le sigue en la lista la ciudad histórica de Zabid, antigua capital de Yemen en los siglos XII y XV y cuna de una de las más reputadas universidades islámicas. El tercero se trata de la ciudad vieja de Saná, actual capital del país.

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Rodeada de montañas, Saná ha sido continuamente habitada durante 2.500 años. Erguida sobre un valle a 2.200 metros de altitud, se convirtió en el centro de expansión del islam en los siglos VII y VIII. Entre sus tesoros se encuentran 106 mezquitas, 12 hamams (o baños turcos) y 6.500 casas.

“En Saná convergen multitud de estilos ya que Yemen fue un importante cruce de comerciantes a caballo entre Oriente Próximo, Asia y África. De ahí que Yemen cuente con elementos que datan desde la prehistoria a la era del apogeo islámico yemení”, explica Lamya Khalidi, arqueóloga con 10 años de experiencia en Yemen, e investigadora en el Centro Nacional de Investigación Científica (CNRS) francés.

“Era mi hogar”


El 21 de mayo, una bomba alcanzó el museo regional de Dhamar donde Khalidi ha consagrado años de trabajo. “En unos segundos destruyeron 30 años de esfuerzo. No queda nada de las 12.000 muestras, algunas con 8.000 años de antigüedad”, arremete la arquitecta, quien acusa a Arabia Saudí de destruir deliberadamente el patrimonio cultural yemení. “Son lugares aislados y sin objetivos militares cercanos”.

“No paran de hablar de patrimonio y de cultura, pero era mi hogar, y yo no tengo dinero para rehabilitarlo acorde a los parámetros históricos. Apenas logro pagar los 140 euros de alquiler a la espera de rehacer mi casa”, espeta Zahira Abdelal, tía de Iyan.

Tan sólo queda un enorme hueco de lo que antes fuera una cadena de construcciones verticales que cayeron cual hilera de fichas de dominó en cuestión de segundos. “No se trata de piedras versus vidas humanas, sino de preservar ambas al mismo tiempo. Son parte inherente de la identidad yemení”, defiende Karim Hendili, miembro del equipo del programa de UNESCO para Oriente Próximo.

La ONU acaba de anunciar un plan para la preservación del patrimonio cultural yemení. “Incluye acciones de sensibilidad, así como formación de expertos locales para preservar y documentar los daños en situaciones de riesgo”, apunta Hendili.

Dificultad de acceso


El acceso en el terreno, impedido por la inseguridad y los bombardeos, es el principal desafío para su protección. Un acceso inexistente en zonas como Shibam, en territorio de Al Qaeda. A ello se suma el temor de que las redes de traficantes de arte y aprovechen el conflicto para pillar los yacimientos yemeníes.

“Hasta ahora hemos recabado información en el terreno de 31 sitios históricos y arqueológicos directa o indirectamente afectados a consecuencia de los bombardeos. Y ello sin incluir ciudades como Saada o Hajja por problemas de acceso”, denuncia en una entrevista vía e-mail Mohannad el Sayani, director de la Organización General de Antigüedades, Museos y Manuscritos de Yemen (GOAMM), que participó en la confección del plan.

De los 1.007 sitios denominados patrimonio de la humanidad, 48 están en peligro. Los conflictos que azotan Oriente Próximo dan cuenta por un tercio de ellos en Irak, Siria, Egipto, Palestina e Israel. A ellos se suman este mes, los tres yemeníes.

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