sábado, 25 de julio de 2015

¿Qué significa la visita de Obama para Kenia y Etiopía?

Obama con su homólogo en Kenia, Uhuru Kenyatta. / J. ERNST (REUTERS)

Las claves políticas, sociales y económicas de la presencia del mandatario en los dos países africanos

EL PAÍS Washington 25 JUL 2015 - 02:20 CEST


Barack Obama acaba de comenzar su primer viaje a Kenia, el país natal de su padre, desde que es presidente. En Etiopía, su próximo destino, se convertirá en el primer mandatario estadounidense en visitar el país. Estas son las claves de su presencia en las dos naciones africanas:

Acercamiento al continente africano

Con su viaje a Kenia y Etiopía, Obama busca mostrar el compromiso de Estados Unidos con la inversión en África y el interés en firmar acuerdos comerciales que contribuyan al desarrollo de los países de África subsahariana. África es el continente que menos protagonismo ha gozado durante su mandato: Obama sólo visitó la región en dos ocasiones, una en 2009 a Ghana y otra en 2013 a Tanzania, Senegal y Sudáfrica. Sin embargo, el mandatario estadounidense ha mostrado un cambio de actitud respecto a África en el último año con la celebración de la cumbre EE UU - África en agosto de 2014 y la implementación del plan Power Africa para extender el acceso a electricidad a 60 millones de hogares de la región subsahariana.

Contrarrestar la fuerza comercial de China en el continente

EE UU trata de recuperar parte de los acuerdos económicos con los países de África subsahariana, muchos de los cuales son ricos en recursos naturales. En los últimos 20 años, China ha ganado fuerza comercial en el continente y se ha hecho con la confianza de los líderes de muchos países africanos que han confiado la construcción de las grandes infraestructuras y la industria de las telecomunicaciones, entre otras, a empresas chinas. El punto culminante de las relaciones comerciales entre el gigante asiático y los países africanos sucedió en 2009 cuando China superó a EE UUcomo mayor aliado comercial del continente africano.

Asegurar la estabilidad de la región frente a la amenaza de Al-Shabaab

EE UU quiere estrechar sus relaciones con dos países que se encuentran en una de las zonas más turbulentas del mundo, el cuerno de África, cuna de numerosas organizaciones terroristas islámicas. Al-Shabaab, la más importante, supone una seria amenaza para la seguridad de la región y lleva a cabo constantes ataques en Somalia, Etiopía y Kenia. Desde 2011, Kenia ha sufrido 133 ataques terroristas, entre ellos el que quitó la vida en 2013 a 67 personas en el centro comercial Westgate, frecuentado por la comunidad occidental de Nairobi, la capital. EE UU, como hegemonía mundial, quiere mantener el control ante una expansión del radicalismo islámico ya suficientemente importante en Oriente Próximo con el auge del Estado Islámico.

Impulsar los valores de democracia y transparencia

Kenia y Etiopía son dos países cuyos líderes han sido duramente criticados por su poca transparencia y violación de derechos humanos. En Kenia, el presidente Uhuru Kenyatta fue acusado de cometer crímenes contra la humanidad tras las elecciones de 2007 por la Corte Penal Internacional. Según una encuesta de la agencia Transparency International realizada en 2010, un 45% de los participantes declaró haber pagado un soborno ese año. En Etiopía, el primer ministro Hailemariam Desalegn ganó las elecciones el pasado mes de junio con un 100% de los votos. Además, Etiopía ha sido criticada severamente por la persecución a periodistas y otros que se oponen a la ideología del régimen de Desalegn. Con la visita, Obama intenta promover los valores de democracia y buena gobernanza, así como alentar a los mandatarios a poner fin a la corrupción.

Críticas en Estados Unidos

Un gran sector de la prensa y la opinión norteamericana ha cargado contra la administración Obama por elegir dos países poco ejemplares en cuanto al trato de sus ciudadanos y el manejo de sus países. La visita del presidente de EE UU a un país legitima sus gobiernos y simboliza una muestra de apoyo que los norteamericanos no ven como acertada por los trapos sucios de los regímenes de Kenyatta y Desalegn.

El académico Robert Rotberg, fundador y exdirector del Harvard Kennedy School on Intrastate Conflict, admite que "reunirse con líderes despreciables es parte del trabajo de un presidente norteamericano". Sin embargo, asegura que EE UU “puede continuar siendo ‘amigo’ de Kenia sin conceder a su gobierno la legitimidad propia de la visita del presidente”.

“Es acertado que Obama viaje a África, es importante sacar la bandera norteamericana frente a la dominancia comercial de China en el continente”, asegura Rotberg. El experto defiende sin embargo que hay muchos países que el mandatario podría haber elegido antes que premiar a Kenia con tal simbolismo. Liberia acaba de dar por concluida la epidemia del Ébola, Botswana lidera en el continente con los niveles de corrupción más bajos, y Nigeria, a cuyo presidente recibió Obama en visita oficial este lunes en la Casa Blanca, es el país más poblado de África y donde el recientemente elegido presidente Muhammadu Buhari se ha comprometido a poner fin a la corrupción.

Críticas en Kenia

Los políticos de la oposición demandan al gobierno que no intente esconder sus trapos sucios antes de que Obama llegue el viernes por la mañana. La líder del partido opositor Narc-Kenya, Martha Karua, dijo el miércoles que “la visita del presidente Obama debería ser utilizada para debatir los temas más importantes como el comercio y la seguridad”, con una vaga esperanza de que Obama instigue un cambio de actitud en el gobierno de Kenyatta. Otros opositores al gobierno corrupto aseguraron que desvelarán a Obama “la falta de buena gobernanza del presidente Kenyatta”. “Nuestros hospitales no tienen medicinas mientras que la corrupción es ignorada por la cúpula del gobierno”, declaró Moses Wetang’ula, el líder de una minoría opositora en el Senado, al diario keniano Daily Nation.

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