viernes, 31 de julio de 2015

Una facción del indigenismo en Ecuador se levanta contra Correa

Marcha indígena de 2011 / EDU LEÓN

La CONAIE, que se opone a las explotaciones mineras y del agua, estima que el Gobierno no responde a sus demandas históricas

SORAYA CONSTANTE Quito 31 JUL 2015 - 02:38 CEST


La manifestación indígena convocada para este domingo por la CONAIE (la principal organización indígena del país), que entiende que el Ejecutivo no responde a sus demandas históricas, ha provocado las duras críticas del presidente Rafael Correa. Durante esta semana ha insistido en que las marchas previstas son una estrategia para desgastar su gobierno y un intento por volver al pasado. “No tiene justificación su protesta y no van a tener mayor respaldo”, dijo este miércoles en un canal de televisión. “Nos quieren volver al pasado y parte de su estrategia es el calentamiento en las calles”.

Ese mismo día, alrededor de veinte líderes indígenas afines al Gobierno se reunieron en un hotel de Quito para deslegitimar la convocatoria de la CONAIE, la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador. Delia Caguano, de las organizaciones y movimientos indígenas de Chimborazo (centro del país), señaló que “la derecha está utilizando a los movimientos sociales”. En la misma línea opinó el líder histórico del movimiento indígena, Miguel Lluco, también originario de Chimborazo: “Los actuales dirigentes de la Conaie son enemigos de la transformación en el Ecuador, ellos se confundieron y están siendo usados por la derecha”.

Las organizaciones indígenas del centro del país, que representan a más de un millón de ecuatorianos que se autoidentifican como indígenas, valoran que la Constitución de 2008 -impulsada por Rafael Correa- haya incluido la propuesta política de un Estado plurinacional. “Nuestro acumulado de las luchas, nuestro objetivo máximo, el Estado plurinacional, está allí y está vigente. Hoy el objetivo es hacer que ese Estado sea implementado en Ecuador a través de la participación de comunas, pueblos y nacionalidades”, afirma Lluco. Por eso en 2009 firmaron una alianza electoral con el movimiento político Alianza País, que encabeza Correa, y en 2013 iniciaron el diálogo con el Gobierno para que se creen políticas públicas que concreten la Carta Magna. “Es una alianza programática no sólo electoral, por la identidad del proyecto político”, concluye el dirigente indígena.

Para los dirigentes de CONAIE ya se ha esperado demasiado por la concreción del Estado plurinacional

Sin embargo, para los actuales dirigentes del movimiento indígena, que ya han realizado dos movilizaciones masivas durante el Gobierno de Correa, uno contra la Ley de Minas y otra con la del Agua, ya se ha esperado demasiado por la concreción del Estado plurinacional. “Durante más de ocho años y medio de Gobierno, no se ha respondido a nuestras demandas históricas”, dice Jorge Herrera, presidente de la Conaie. “Reconocemos las obras de infraestructura que se han hecho, la viabilidad que es lo más visible, pero la construcción del Estado plurinacional va más allá de construir una carretera”, dice Herrera y añade que urge la construcción de “un modelo económico que garantice la vida, el Sumak Kawsay (Buen vivir), lejos del extractivismo por ejemplo”.

La marcha indígena justamente arrancará este dos de agosto en una parroquia de Zamora Chinchipe (sur del país) donde está enclavado el proyecto minero Mirador. Quieren visibilizar como la maquinaria de la china Ecuacorrientes arrasó con una capilla, una escuela y una cancha de uso múltiple. “Ese es uno de los síntomas de que la megaminería desplaza a las comunidades, prácticamente las desaparece y despoja territorios”, dice el dirigente indígena Carlos Pérez Guartambel.

A la columna que avanzará desde del sur del país se unirán otras dos que llegarán desde el oriente y el norte de Ecuador. Los puntos que les une y les mueve incluyen la derogación de la Ley de Aguas, que restringirá la administración comunitaria del agua y que pretende gravar el consumo de este líquido vital; el archivo de la Ley de Tierras que se discute en la Asamblea y que pretende beneficiar a la agroindustria en lugar de los pequeños productores que son indígenas en su mayoría; y el archivo de las enmiendas constitucionales, que pretenden allanar el camino de la reelección presidencial. También hay pedidos concretos en educación como la rectoría de la educación intercultural y bilingüe y el libre acceso a las universidades públicas.

El levantamiento indígena, que prevé llegar a Quito el 13 de agosto y coincidir con una huelga obrera, también da la oportunidad de desempolvar viejas reivindicaciones del indigenismo. Según Fernando García, antropólogo de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales, todavía hay deudas que ningún Gobierno ha saldado, como la distribución injusta de la riqueza. “Los indígenas son el grupo demográfico más pobre”, señala García. Las cifras le dan la razón. Aunque el Gobierno informó en 2012 que cincuenta mil hogares indígenas salieron de la pobreza, todavía un 60% de las comunidades indígenas es pobre según el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos.

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