sábado, 22 de agosto de 2015

La debilidad del euro impulsa el turismo en España a cifras récord

La playa de la Malvarrosa (en Valencia), el pasado fin de semana / KAI FÖRSTERLING (EFE)

Las visitas desde Estados Unidos y Reino Unido se disparan este verano y compensan la llegada de rusos, debilitada por la devaluación del rublo

CRISTINA DELGADO Madrid 22 AGO 2015 - 00:00 CEST


España está colgando el cartel de “completo” en casi todos sus destinos turísticos. El sector de los viajes crece imparable y, a tenor de las estadísticas de la temporada alta, bate récords a todos los niveles. Julio fue el mejor mes de la historia en llegadas de extranjeros, con casi 8,8 millones de visitantes, más que nunca ese mes. A los ya habituales ingleses, franceses y alemanes, se unen nuevas nacionalidades con especial interés en el turismo urbano: los estadounidenses, impulsados por la fortaleza del dólar, y los asiáticos. Los aeropuertos también han registrado su tráfico máximo, alentados también por la recuperación del turismo nacional. Como consecuencia, los precios comienzan a subir y la creación de empleo se acelera.


El mes pasado 8,78 millones de turistas internacionales decidieron veranear en España. Es un 6,3% más que en el mismo mes del año pasado. Europa sigue siendo el gran colchón de este sector, que demostró una fuerte resistencia durante la crisis. Con la mejora de las economías del euro, toma todavía más fuerza. Reino Unido, Francia y Alemania se mantienen como los principales mercados emisores, y de esos tres países salieron más de la mitad de todos los turistas extranjeros que visitaron España. El gran pinchazo del verano fue el del turismo ruso, pero este año ha aparecido relevo: su caída se ve compensada por el aumento espectacular de turistas estadounidenses.

El turismo baila al ritmo del mercado de divisas. Cuando las monedas suben o bajan en las Bolsas internacionales, hacer el mismo viaje sale más caro o más barato. El rublo se ha hundido por la caída del petróleo y las sanciones internacionales a Rusia por el conflicto de Ucrania. De ahí que los rusos, que hace tres años se convirtieron enuna de las grandes promesas del turismo de mayor poder adquisitivo en España, ahora vuelvan a ser un mercado minoritario. El número de visitantes de ese país se ha hundido un 37,5% en los primeros siete meses del año y un 41,7% solo en julio, hasta los 143.250 visitantes.

En cambio, el dólar estadounidense ha recobrado terreno a la espera de que (si la inestabilidad internacional lo permite) la Reserva Federal de Estados Unidos suba tipos de interés antes de fin de año. Se ha revalorizado en particular frente al euro, pues el Banco Central Europeo ha adoptado una política monetaria expansiva. Esa ganancia de poder adquisitivo convierte a Europa, y con ello a España, en un destino muy atractivo para los estadounidenses. La llegada de visitantes de este país se ha disparado en especial en el mes de julio, en que ha aumentado un 40,5%, hasta los 231.746 turistas, y este alza cubre dos tercios de la caída de turismo ruso en ese mismo mes.

Si la sorpresa por nacionalidad de los turistas la han dado este verano los estadounidenses, por destino, Madrid es la que se lleva la palma. Tradicionalmente no era un destino con mucha presencia en verano. Y sin embargo, el pasado julio recibió más de 444.930 turistas extranjeros, un 26,7% más que en 2014. El repentino éxito de esta comunidad está muy vinculado, precisamente, al aumento de turistas estadounidenses, que prefieren las visitas urbanas. También el aumento de llegadas de países asiáticos como Japón, China o Corea impulsan a la capital. Aun así, el destino favorito por los extranjeros sigue siendo Cataluña (2,3 millones de turistas solo en julio), seguido de Canarias y Baleares.

De seguir a este ritmo, el Gobierno cree que se superarán en todo 2015 los 68 millones de visitantes extranjeros en total, frente a los 65 millones del 2014.

Los extranjeros son la gasolina del sector, pero los chiringuitos de playa y los museos han recuperado también las visitas de los españoles. Todavía no hay cifras de movimientos domésticos, pero los primeros indicadores muestran una clara recuperación. Por ejemplo, en los aeropuertos se batió en julio el récord de usuarios, y la subida del tráfico fue más favorable entre los españoles (6,45 millones de viajeros, el 6,3% más) que los foráneos (16,5 millones de viajeros, un 5,3% más). En los hoteles, durante el primer semestre, también notaron el crecimiento del turismo nacional: las pernoctaciones de españoles se elevaron el 6,5%, frente al 4,7% entre los extranjeros.

La subida del turismo tira de los precios de hoteles y restaurantes. En el desglose del IPC de julio, el Instituto Nacional de Estadística señaló que los precios de los viajes organizados se han encarecido un 9,4% interanual, los alojamientos el 2,7% y la restauración, el 0,8%. Además, según las estadísticas de tarifas hoteleras del INE, ya en junio las habitaciones de cuatro estrellas costaban el 4,2% más que un año antes, y los de cinco estrellas, más del 6%. El empleo también acelera su ritmo de crecimiento: la afiliación de trabajadores de actividades vinculadas al turismo creció en julio el 5,6% interanual, hasta 1,61 millones de personas.

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