martes, 22 de septiembre de 2015

Santos y Maduro rebajan la tensión pero la frontera sigue cerrada

Maduro, Tabaré Vázquez, Correa y Santos, en la reunión en Quito. / AFP

Lo mandatarios anuncian el retorno inmediato de los embajadores

JAVIER LAFUENTE Quito 22 SEP 2015 - 03:07 CEST


Los presidentes de Colombia y Venezuela, Juan Manuel Santos y Nicolás Maduro, acordaron este lunes rebajar la tensión entre ambos países tras el cierre de la frontera, aunque esta permanecerá cerrada. Lo mandatarios, en una declaración conjunta leída por el mandatario ecuatoriano, Rafael Correa, anunciaron el retorno inmediato de los embajadores y la "normalización progresiva de la frontera". La crisis, desatada por Maduro el pasado 19 de agosto, ha afectado a 20.000 personas, según datos la ONU: unas 1.500 porque fueron deportadas de Venezuela y el resto porque han decidido abandonar por su cuenta el país en el que residían por miedo a represalia.

"Es el reinicio de las relaciones, basadas en la cooperación y el respeto y el enfrentamiento común de los problemas que tenemos ambos países", aseguró Maduro tras el encuentro. "Ha sido una reunión muy franca, muy clara en medio de un clima de hermandad. ¿Quién triunfó hoy? La sensatez, el diálogo, y lo que debe triunfar siempre, la paz". "Fue una discusión serena, respetuosa y productiva", añadió Santos.

Ambos mandatarios acordaron una agenda de trabajo entre ambos países. El próximo miércoles se reunirán algunos de los ministros implicados en esta crisis en Caracas "para tratar los temas sensibles de las fronteras". Uno de los aspectos que se abordará será el del contrabando.

La reunión, celebrada en la casa privada del presidente de Ecuador, se prolongó durante casi cinco horas. Ambos mandatarios fueron recibidos por los mandatarios Rafael Correa (Ecuador) y Tabaré Vázquez (Uruguay), facilitadores del encuentro como presidentes temporales de Celac y Unasur, respectivamente. El formato de la reunión había sido pactado previamente por las cancillerías. En primer lugar se reunieron los cuatro mandatarios, acompañados de sus cancilleres, durante tres horas; posteriormente, y viendo la predisposición al diálogo, el encuentro se amplió para que en él participasen otros miembros que conformaban las delegaciones.

Desde el primer momento, el presidente colombiano, Juan Manuel Santos, había abogado por una solución diplomática y negociada a la crisis originada por Maduro, aunque los resultados habían sido en vano. “Venimos con las mejores intenciones, pero sin grandes expectativas”, dijo antes de partir el presidente colombiano, menos optimista que su homólogo venezolano. “Vengo con la más alta voluntad de paz con Colombia”, aseguró Maduro a su llegada a Quito, donde trasladó un mensaje claro: “O ganamos la paz o ganamos la paz". Ambos mandatarios trataron de mostrarse en actitud cercana ante las cámaras.

Se trata del primer encuentro entre jefes de Estado desde que Maduro decidiese cerrar parte de la frontera con Colombia el pasado 19 de agosto tras un incidente en el que tres miembros de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) resultaron heridos, según el Gobierno venezolano, por paramilitares y contrabandistas colombianos. Lo que en un principio se interpretó como una medida cautelar –el primera anuncio implicaba 72 horas de clausura - derivó dos días después en un cierre sine die del puente Simón Bolívar, sobre el río Táchira, que une Colombia y Venezuela. Maduro, además, decretó el estado de excepción en varios municipios venezolanos y se inició la deportación de ciudadanos colombianos que vivían en el país vecino.

Con el paso de los días, el presidente venezolano ha ido cerrado paulatinamente otros tramos fronterizos con Colombia –ambos países limitan en más de 2.200 kilómetros- al tiempo que decretaba el estado de excepción en más municipios. En total, la situación de emergencia rige en 23 localidades de tres Estados diferentes (Zulia, Apure y Táchira). Maduro solo ha dejado libre la zona fronteriza a través del Amazonas. En los municipios donde se ha decretado el estado de excepción está prohibido el derecho a manifestación, un factor clave con vistas a las cruciales elecciones legislativas del próximo 6 de diciembre, en el que los venezolanos conformarán la nueva Asamblea Nacional. 8 de las 23 localidades afectadas están gobernadas por opositores al Gobierno de Maduro.

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