jueves, 17 de septiembre de 2015

Sarkozy propone menores ayudas sociales en Europa para extranjeros

Nicolas Sarkozy, este miércoles en París. / DOMINIQUE FAGET (AFP)

Los conservadores franceses someten a votación sus principios sobre la política migratoria

GABRIELA CAÑAS París


Los Republicanos, el partido conservador francés que lidera Nicolas Sarkozy, quiere endurecer la política migratoria nacional y europea. Esta tarde, los militantes del partido han empezado a votar las propuestas. Una de ellas es la de reducir las ayudas sociales en todo el continente para los inmigrantes, al menos durante los primeros cinco años de estancia legal. El expresidente francés cree que hay mucho fraude entre los demandantes de asilo y que la inmigración económica, procedente fundamentalmente de África, amenaza, cree él, con invadir Europa.

Sarkozy considera esencial que Europa deje de ser tan atractiva para los extranjeros. La inmigración económica, debido a la explosión demográfica prevista en África, amenaza con “ocasionar la deflagración de la sociedad francesa”, ha dicho esta mañana en la sede central de Los Republicanos, en París, ante más de 200 militantes que han interrumpido su discurso con frecuentes aplausos. Para él, es imprescindible que la Asamblea Nacional fije cada año un límite para que Francia acoja solo a aquellos que puede recibir.

Medidas para la derecha francesa

Suprimir las coberturas médicas a los inmigrantes sin papeles y atender solo casos urgentes.

Adjudicar ayudas familiares y de vivienda solo a los que lleven en suelo europeo más de cinco años de estancia legal.

Armonizar las prestaciones sociales de los extranjeros en Europa.

Retirar las ayudas al desarrollo a los países de origen que no colaboren con la expulsión de clandestinos.

Establecer centros de retención fuera de Europa para admitir o rechazar a los migrantes y peticionarios de asilo antes de llegar a suelo europeo.

Suspensión inmediata de Schengen y creación de Schengen II solo para los países que apliquen una política migratoria común.

Fijar cada año en el parlamento francés el límite de inmigrantes a acoger y reducir las posibilidades del reagrupamiento familiar.

Sus ideas, esbozadas en una entrevista a Le Figaro hace una semana, han quedado plasmadas en una propuesta de once puntos que los militantes (unos 230.000) ya han empezado a votar. El refrendo durará hasta el viernes por la tarde y los resultados se darán a conocer el próximo martes. Entre las propuestas del líder de la derecha está también la de suspender "inmediatamente" Schengen y crear un nuevo espacio, Schengen II, en el que se armonicen (obviamente a la baja) las prestaciones sociales de los extranjeros. Así se evitaría que un inmigrante legalizado en un país europeo opte por trasladarse a otro, como Francia, donde hay un muy elevado nivel de protección social.

Los dirigentes del partido proponen también crear centros de retención en el exterior de Europa en los que instruir los procedimientos “antes de que los migrantes crucen el Mediterráneo y se produzcan los dramas que conocemos”. Es una antigua reivindicación ya debatida (y rechazada) en Europa hace once años y que generó la protesta de las organizaciones de derechos humanos. Sarkozy propone ahora, además, que se agilicen las expulsiones de los clandestinos y que se le retire cualquier ayuda europea al país que se niegue a cooperar. Por la tarde, ante la Asamblea Nacional, el primer ministro Manuel Valls se mostró favorable a establecer un mecanismo eficaz de retorno de inmigrantes no admitidos, pero se distanció de la propuesta de los centros de retención. Estos deben estar, dijo, dentro de la Unión Europea, en países limítrofes como Italia, Grecia o Hungría. No obstante, Valls no descartó que se pudiera crear algún centro fuera y citó expresamente Serbia.

El restablecimiento de las fronteras por parte de Alemania para intentar controlar el actual flujo de refugiados sirios ha supuesto un respiro para los conservadores franceses, que vieron tambalearse sus principios ante la política de puertas abiertas de la canciller Angela Merkel. No obstante, discrepa de ella y con la Comisión Europea respecto al establecimiento de cuotas para afrontar esta situación de emergencia. “No a las cuotas", ha dicho, "mientras no haya una estrategia y una política migratoria común”.

Sarkozy ha destacado el enorme fraude existente entre los peticionarios de asilo y la importancia de determinar su derecho a establecerse en Europa. Al tiempo, cree el líder de la derecha gala, hay que activar el estatuto temporal de refugiado de guerra. Es decir, que su estancia en Europa dure solo hasta que termine el conflicto que les ha impulsado a huir. “Hay que acoger a los cristianos de Oriente, pero la finalidad no es que se queden aquí, sino que puedan vivir libremente en su país”, explica. "Es un falso debate", le ha replicado el socialista Valls por la tarde. "El refugio temporal ya existe, pero este no priva del derecho al asilo".

El político conservador ha intentado marcar distancias con las propuestas xenófobas del Frente Nacional. “Estamos hablando de seres humanos y eso lo cambia todo”, dice. A renglón seguido propone limitar el derecho de suelo, una institución singular francesa que facilita la nacionalidad a todo ciudadano nacido en este país. Las dos limitaciones que exige son la de negar tal derecho al nacido de inmigrantes ilegales y no nacionalizar al que haya sido condenado por terrorismo.

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