lunes, 5 de octubre de 2015

Bernanke esperaba ver algún ejecutivo de Wall Street en la cárcel

El expresidente Ben Bernanke en la Brookings Institution / MANUEL BALCE CENETA (AP)

El expresidente de la Reserva Federal publica las memorias sobre su experiencia al frente del banco central durante la gran crisis

SANDRO POZZI Nueva York 5 OCT 2015 - 11:11 CEST


Ben Bernanke está empezando a promocionar las memorias de su paso por la presidencia de la Reserva Federal de Estados Unidos, el banco central más poderoso del mundo. Al profesor de Princeton le tocó lidiar con la peor crisis financiera desde la Gran Depresión. Echando la vista atrás siete años cree que algún ejecutivo de Wall Street debería haber acabado en la cárcel.

The Courage to Act se publica este lunes. En sus 600 páginas repasa su experiencia como líder de la Fed durante el derrumbe del sector financiero por el colapso del mercado de la deuda y los pasos que se adoptaron después para estimular la economía. Bernanke no cita casos concretos pero sí deja claro que esperaba que se hubieran exigido responsabilidades a los autores de los abusos.

Las grandes firmas del sector financiero fueron sancionadas tras la crisis con decenas de miles de millones de dólares por la manera en la que estructuraron y ofrecieron a los inversores los activos de deuda hipotecaria que tenían en balance, que resultaron ser insolventes. Pero estas entidades, como señala Bernanke en una entrevista con elUSA Today, “no pueden ser encarceladas”.

A partir de ahí, afirma que la estrategia del Departamento de Justicia debería haberse concentrado no sólo en perseguir a las corporaciones sino también a los individuos que tuvieron un papel en la crisis. “Mi preferencia es que se hubiera investigado más las acciones de los individuos porque es obvio que todo lo que se hizo ilegalmente no fue por una entidad abstracta”, opina.

A la pregunta en la entrevista de si pensaba que algún ejecutivo debería haber ido a la cárcel, responde con un rotundo “Sí, lo pienso”. A partir de ahí, evita desarrollar sobre quién o quiénes deberían haber acabado entre rejas. La Reserva Federal, precisa, se dedica a supervisar a la banca. Pese a esta afirmación, en las memorias vuelve a justificar que se saliera al rescate del sector.

“Lo hicimos porque sabíamos que si el sistema financiero se derrumbaba, la economía le seguiría de inmediato”, afirma en el libro. Bernanke, que además de ser miembro de la Brookings Institution hace de asesor para el fondo especulativo Citadel y el gestor de bonos Pimco, empezó a trabajar en las memorias al poco de dejar la presidencia de la Fed el 1 de enero de 2014.


Una situación surrealista


“Evidentemente, no sabemos lo que habría pasado si no hubiéramos logrado estabilizar el sistema”, señala, “pero por el curso que estaba siguiendo la economía, era evidente que se iba una depresión similar a la de los años 30”. El peor momento fue el fin de semana en el que se dejó caer Lehman, porque era consciente de que no tenían instrumentos para actuar. "Fue surrealista", afirma.

Revela con detalle que hubo dudas sobre cómo se afrontó en aquel caótico fin de semana la situación del extinguido banco de inversión, si debería haberse hecho más para salvarlo. Pero explica que no fue posible porque los pretendientes –Bank of America y Barclays- no querían asumir su deuda y no disponían de un instrumento para respaldar financieramente la operación de rescate.

Bernanke reconoce que no fue capaz de anticipar la crisis ni su dimensión. También admite que cometieron errores de comunicación. “Nos centramos tanto en estabilidad el sistema, que no tuvimos ni el tiempo ni la energía de explicar al público que lo que estábamos haciendo era esencial para la economía”, explica en la entrevista, “y aún hoy hay gente que no lo entiende”.

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