miércoles, 7 de octubre de 2015

El Papa ampara a un obispo chileno acusado de encubrir abuso sexual

El Papa Francisco, durante una misa en Roma / MAURIZIO BRAMBATTI (EFE)

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Barros, nombrado por Francisco, es señalado como supuesto complice en el caso Karadima, condenado por el derecho canónico


El golpe anti-Trump del Papa


ROCÍO MONTES Santiago de Chile 7 OCT 2015 - 08:32 CEST


El 6 de mayo pasado, en la Plaza de San Pedro del Vaticano, fieles chilenos se acercaron al Papa Francisco para pedirle que enviara un mensaje a los feligreses de la ciudad sureña de Osorno, a 950 kilómetros al sur de Santiago, donde la Iglesia católica enfrenta una severa crisis desde la asunción del sacerdote Juan Barros como obispo. Las víctimas de abuso sexual de Fernando Karadima, de inmensa influencia en la elite chilena y suspendido de por vida luego de ser condenado por el derecho canónico, acusan a Barros de encubrimiento y las protestas no han cesado desde que el 21 de marzo comenzó a liderar la Iglesia local. Francisco, en Roma, accedió a la petición de los visitantes y, de acuerdo a un vídeo de Youtube que ha dado a conocer el canal de televisión Mega, no sólo le entregó su respaldo a Barros, sino que aconsejó a los católicos de Osorno: “Piensen con la cabeza y no se dejen llevar de las narices por todos los zurdos, que son los que armaron la cosa”.

El Papa defendió a Barros y señaló que “la única acusación contra ese obispo fue desacreditada por la corte judicial, así es que por favor no pierdan la serenidad”. En el vídeo de un minuto y veinte segundos, que fue grabado por un turista argentino, el Papa indica que “la Iglesia perdió la libertad dejándose llevar la cabeza por políticos, juzgando a un obispo sin ninguna prueba, después de 20 años de ser obispo”.

“Yo soy el primero en castigar y juzgar a alguien que tiene acusaciones de ese tipo, pero en este caso ni una prueba, al contrario, de corazón se los digo”, indicó el Papa, que también se permitió referirse a la crisis que enfrenta la Iglesia católica de Osorno. “Osorno sufre, sí, pero por tonta, porque no abre su corazón a lo que Dios dice y se deja llevar por las macanas que dice toda esa gente”.

Las palabras de Francisco llegan en un momento especialmente delicado para la Iglesia católica chilena, que se halla trizada y dividida por las críticas que desde diferentes sectores se realizan hacia la jerarquía eclasiástica, sobre todo por la posición adoptada por el obispado ante el caso Karadima. Hace algunas semanas, el medio electrónico El Mostrador desveló unos correos electrónicos entre el presidente de la Conferencia Episcopal, Ricardo Ezzatti, y el cardenal y arzobispo emérito, Francisco Javier Errázuriz. Los email que causaron un problema mayúsculo para la Iglesia católica chilena dejaron al descubierto las operaciones que ambos realizaron en 2014 para evitar que el jesuita Felipe Berríos, probablemente el más popular y críticos de los sacerdotes chilenos, llegara a ocupar el cargo de capellán del Palacio de La Moneda. Paralelamente, Ezzatti y Errázuriz se refierieron en duros términos a Juan Carlos Cruz, uno de los denunciantes del caso Karadima, y revelaron sus esfuerzos diplomáticos de 2013 para impedir que formase parte de una comisión vaticana sobre agresiones sexuales.

Salvo el propio Barros que agradeció las palabras del Papa, en Chile practicamente nadie ha salido a respaldarle el mensaje de Francisco, que al menos ha dejado tres grandes preguntas abiertas.

El Papa cataloga de zurdos, de izquierdistas radicales, a quienes critican la nominación de Barros en Osorno

La primera y de mayor gravedad son sus razones para catalogar de zurdos, de izquierdistas radicales, a quienes critican la nominación de Barros en Osorno. Como se trata de un hecho que no es cierto, entre otras cosas porque esa zona es mayoritariamente conservadora, tanto los involucrados como los expertos se preguntan quién es la persona que le informa mal al Papa. Algunos entendidos han apuntado al nuncio Ivo Scapolo, que asumió en 2011.

Un segundo asunto es por qué Francisco estima que la antigüedad en la institución constituye una presunción de inocencia, al argumentar los 20 años que lleva Barros como obispo. En el mundo es conocido que sacerdotes de inmensa jerarquía se han visto involucrados en casos de abusos sexuales, incluido el propio Karadima en Chile.

Un tercer aspecto es por qué el Papa nuevamente tuvo la idea de involucrarse con un asunto sensible para Chile. En julio pasado, en visita oficial a La Paz, sorprendió al referirse a la demanda marítima. En medio de la causa que está siendo vista por el tribunal internacional de La Haya, Francisco pidió diálogo y se refirió al anhelo marítimo de Bolivia: “Siempre hay una base de justicia cuando hay cambio de límites territoriales y sobre todo después de una guerra. Yo diría que no es injusto plantearse una cosa de ese tipo”. La Cancillería chilena, que defiende que el tratado de 1904 definió definitivamente las fronteras entre ambos países, quedó en una situación bastante incómoda.

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