viernes, 23 de octubre de 2015

Los socialistas portugueses se unen en torno a Costa

El presidente de Portugal, Aníbal Cavaco Silva, en su discurso del jueves. / RAFAEL MARCHANTE (REUTERS)

El discurso del presidente Cavaco provoca un alud de críticas

Cavaco designa a Passos Coelho para formar Gobierno

JAVIER MARTÍN Lisboa 23 OCT 2015 - 12:31 CEST


Todos detrás de António Costa. El líder socialista consiguió un respaldo unánime (con dos abstenciones) de todo el aparato de su partido para formar un gobierno con el PC y Bloco de Esquerda (BE). Lo que no había conseguido Costa en tres semanas de negociaciones lo consiguió el presidente de la nación, Aníbal Cavaco Silva, con un discurso dirigido a la nación en el que obligaba al entendimiento del PS con el centro derecha, el PSD-CDS, ganador de las pasadas elecciones pero sin mayoría absoluta.

Cavaco consiguió lo que no quería, unir más a las fuerzas de izquierda, y provocó lo que menos desea: la inestabilidad del país. No fue su designación a Passos Coelho para formar Gobierno —una decisión lógica, pues ganó las elecciones y debe ser el Parlamento quien escuche su programa de gobierno y lo apruebe o no después—, sino los argumentos para rechazar otras opciones lo que ha soliviantado a la clase política en general, y no solo a la izquierda.

Bajo los efectos del discurso del presidente, que una vez más exhibió su obsesión anticomunista —jamás apoyó la candidatura al Nobel de José Saramago, ni le felicitó—, se reunió el Comité Político del PS. Horas antes, los seguristas tenían algo que decirle a Costa, después de oír a Cavaco, nada. Todos votaron a favor de “proseguir las negociaciones y concluir el acuerdo con el BE y el PC” y, además, “dar al grupo parlamentario la indicación para presentar una moción de rechazo de cualquier programa de Gobierno que se proponga mantener en lo esencial las políticas de la anterior legislatura”.

Esta frase echa por tierra la apelación del presidente a los diputados para que respalden con su abstención, o sus votos favorables, al gobierno minoritario de Passos Coelho. Por si los diputados no lo supieran, Cavaco Silva recordó que votar contra el centro-derecha provocará la inmediata dimisión de Passos Coelho.

El nuevo Gobierno de Passos Coelho está condenado a ser el más breve de la historia de la democracia portuguesa, apenas unos días

Si Catarina Martins (BE) calificó el discurso de Cavaco de “inaceptable”, “insultante” y “chantajista” y el PC lo calificó de “irrespetuoso”, Costa no se quedó más corto. Tras su triunfal salida del Comité Político en la medianoche del jueves al viernes, dijo que el discurso de Cavaco era una “afrenta” al PS, e “inaceptable” por excluir del diálogo político a “un conjunto de partidos que representan a cerca de un millón de portugueses”.

“Es inaceptable que el Presidente de la República anticipe la apreciación del programa de gobierno, usurpando esa competencia exclusiva de la Asamblea de la República, pretendiendo confundir lo que será el programa de gobierno con los legítimos programas de los propios partidos que lo apoyan”. Cavaco recordó en su discurso que tanto el PC como el BE eran “fuerza antieuropeístas” que pretendían la salida de Portugal de la OTAN.

“Los socialistas no tienen que recibir lección alguna del profesor Cavaco Silva en cuanto a la construcción de la defensa de los fundamentos de nuestro régimen democrático”, explicó Costa a la salida del Comité Político.
Y ahora qué

En los próximos días tomará posesión el nuevo Gobierno de Passos Coelho, que mantendrá la estructura del ejecutivo con la que ha gobernado desde 2011; antes de diez días expondrá ante la Asamblea de la República su programa para los próximos cuatros años, adoptando, previsiblemente, algunas de las medidas que el PS lleva en su programa con el fin de demostrar que si tumban su ejecutivo no será por falta de espíritu negociador del centroderecha.

Los 107 diputados de su coalición PSD-CDS no serán suficientes para respaldar al nuevo ejecutivo, pues le faltan nueve escaños para la mayoría absoluta. A falta de la decisión del miembro del PAN, tanto el PS (86 escaños) como el BE (19) como el PC (17) han dejado muy claro que votarán en contra, lo que provocará la renuncia del ejecutivo, el más breve de la democracia portuguesa.

Con ese resultado, el presidente de la nación, Cavaco Silva, tendrá la potestad de prorrogar el actual gobierno hasta que se puedan convocar elecciones, no antes de mayo, o agachar la cabeza y reconocer la posibilidad de que Costa forme un ejecutivo con el apoyo parlamentario de comunistas y bloquistas. La primera posibilidad, antes del furibundo discurso antipacto de izquierdas, estaba descartada, pero tras las palabras de Cavaco, ese impasse de nueve meses gana fuerza.

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