jueves, 10 de diciembre de 2015

El veredicto final de Pinochet en el Caso Letelier-Moffitt

Orlando Letelier

Caso Letelier-Moffitt

Nuevos antecedentes sobre el rol de Pinochet en el asesinato de Orlando Letelier y Ronni Moffitt y su participación en el encubrimiento, salieron a la luz luego de que Estados Unidos desclasificara 282 documentos sobre ese atentado terrorista ejecutado por la DINA en 1976 en Washington. Uno de los hombres clave en la desclasificación de documentos sobre Chile, Peter Kornbluh, explica que estos informes permanecieron secretos hasta ahora, porque el gobierno de Clinton iba a utilizarlos para extraditar a Pinochet el año 2000, pero la elección de George W. Bush abortó el plan.

Por: Peter Kornbluh

Cuando el secretario de Estado de EE.UU., John Kerry, se reunió con la Presidenta Michelle Bachelet el lunes 5 de octubre, realizó una importante actuación de lo que se podría llamar la “diplomacia de la desclasificación”. Le entregó un pendrive que contiene 282 documentos y 1.000 páginas de seguridad nacional que en su momento fueron calificados de “TOP SECRET”, relacionados con el rol de Augusto Pinochet en un acto de terrorismo en la capital de Estados Unidos: el asesinato de Orlando Letelier y su colega Ronni Karpen Moffitt, a través de una bomba instalada en el auto del ex canciller de Salvador Allende (ver todos los documentos desclasificados).


John Kerry junto a Michelle Bachelet y el canciller Heraldo Muñoz

En un extraordinario acto de colaboración, tanto el Ministerio de Relaciones Exteriores de Chile como el Departamento de Estado de EE.UU., publicarán los documentos en sus sitios web, para que todos los ciudadanos estadounidenses y chilenos, en realidad toda la comunidad internacional, los lean y evalúen.

Estos registros están entre los más sensibles y secretos en manos de la CIA, el FBI y los departamentos de Defensa y Estado estadounidenses, porque entregan luces sobre el peor acto de terrorismo internacional que tuvo lugar antes el 11/9 en Washington D.C.

De hecho, en un reporte al Presidente Ronald Reagan titulado “Pinochet y el asesinato Letelier-Moffitt: Implicancias para las políticas de EE.UU.”, su propio secretario de Estado George Shultz se pregunta si Pinochet debe ser juzgado en Estados Unidos. La CIA tiene “evidencia convicente”, reporta Shultz al presidente Reagan, de que Pinochet “ordenó personalmente” al jefe de su policía secreta, Manuel Contreras, asesinar a Orlando Letelier en Washington D.C. Shultz califica el rol de Pinochet como “un ejemplo descarado del involucramiento directo de un jefe de estado en un acto de terrorismo de estado, uno que es particularmente perturbador tanto porque ocurrió en nuestra capital como porque su gobierno es generalmente considerado amistoso” (Ver documento original).

Si estos documentos hubieran sido desclasificados en el momento en que fueron escritos, podrían haber terminado en una condena contra el propio dictador. Otro de esos documentos, por ejemplo, se refiere a un informante de la CIA que sostiene que Manuel Contreras había dicho que Pinochet ordenó personalmente el complot para asesinar a Letelier (VER RECUADRO).

La entonces fiscal general de EE.UU., Janet Reno, incluso aprobó una investigación del FBI y el Departamento de Justicia. De hecho, en abril/mayo del año 2000 un equipo de investigadores del gobierno de Estados Unidos estuvo en Santiago trabajando con la Policía de Investigaciones en este caso. Eventualmente concluyeron, en un informe que aún es secreto, que Pinochet debía ser procesado. Pero en ese momento, el periodo de Clinton se acercaba a su fin y George W. Bush había sido electo. La administración Bush rechazó perseguir legalmente a Pinochet, incluso después de que el ataque terrorista del 11 de septiembre de 2001 convirtiera al terrorismo en la prioridad número uno del presidente.

La investigación sobre el rol de Pinochet tuvo una consecuencia imprevista: generó que importantes documentos fueran retenidos en el marco de un proyecto especial de desclasificación sobre Chile de la administración Clinton. Ese proyecto terminó con la centralización, revisión y desclasificación de 23.000 documentos de la CIA, el Departamento de Estado, el Departamento de Defensa, la Casa Blanca y el FBI. Entre esos documentos había cientos de registros que implicaban a Pinochet personalmente en el asesinato de Letelier y Moffitt. Pero en vez de darlos a conocer junto a los miles de otros registros, esos documentos fueron retenidos como potencial evidencia para la investigación.

Un informe interno sobre la desclasificación obtenido por la oficina en el National Security Archive, sostiene: “Unos 250 documentos relacionados con el caso Letelier/Moffitt serán retenidos para una nueva revisión por parte de los fiscales del DOJ (Departamento de Justicia) como parte de un renovado esfuerzo para investigar el caso”.

En aras de la verdad y la justicia, esos 250 documentos que ligan a Pinochet con un acto de terrorismo internacional en Washington D.C., estaban entre los más importantes de los archivos secretos de Estados Unidos. Luego de que Pinochet murió, el National Security Archive, intentó sin éxito obtener la desclasificación de esos registros.

Tuvieron que alinearse todas las estrellas para hacer posible esta desclasificación. Con la reelección de Michelle Bachelet, Chile tuvo diplomáticos clave, entre ellos, el canciller Heraldo Muñoz y el embajador en Estados Unidos Juan Gabriel Valdés (quien trabajaba junto a Orlando Letelier en Washington D.C. al momento de su asesinato), quienes tenían un compromiso personal con el avance de la justicia en esta atrocidad.

Al interior de la administración de Obama en Estados Unidos, había funcionarios que entendieron el valor de la “diplomacia de la desclasificación” para las familias de las víctimas, para el uso adecuado de la documentación de EE.UU. para avanzar en la causa de los derechos humanos y por el simple bien de la historia. Demostraron ser muy receptivos a una iniciativa formal que tuvo lugar este año (con el apoyo estratégico del National Security Archive) para obtener esta documentación.

Augusto Pinochet

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