martes, 23 de febrero de 2016

Yamazaki Sherry Cask

The Yamazaki Sherry Cask tiene aroma a uvas pasa, higos secos y especias, típicas de Jerez

El mejor whisky del mundo

La nueva edición del premiado single malt nipón Yamazaki Sherry Cask se añeja en botas envinadas de Jerez. A España llegarán 200 botellas.

Por Federico Oldenburg


Si los escoceses más orgullosos de la identidad de su adorada bebida nacional se sorprenden cuando los whiskies japoneses se imponen a los famosos scotch en certámenes, guías y demás citas anuales de la elite espirituosa. Los nipones volvieron a llevarse el gato al agua -o al whisky, más bien- en la edición 2015 de la guía más reputada de esta bebida, la Jim Murray's Whisky Bible, donde el single malt Yamazaki Sherry Cask 2013 destacó como "Mejor Whisky del Mundo", por encima de los venerados maltas que producen las destilerías más prestigiosas de Islay, Highland, Speyside y demás rincones de Escocia.

De ahí que la presentación en sociedad de la nueva edición de esta joya, el Yamazaki Sherry Cask 2016, que tuvo lugar el pasado 28 de enero en Londres, despertara las máximas expectativas en los foros de expertos whiskólogos. El estreno europeo del single malt japonés, al que asistieron una veintena de especialistas británicos, franceses, rusos -y solo uno de España: el mismo que firma este artículo- fue la oportunidad soñada para probar el nuevo whisky, de edición limitadísima, que llega al mercado con apenas 200 botellas para cada uno de aquellos países que el grupo Suntory considera estratégicos (España entre ellos). Y con un precio que supera los 300 euros.

Puede llamar la atención pero la decisión no es arbitraria, porque el nuevo Yamazaki es un punto de encuentro entre España y Japón. Su distintivo carácter se asienta en gran parte en el añejamiento en botas de roble español, previamente "envinadas" con oloroso de Jerez. Durante la presentación del nuevo Sherry Cask, Mike Miyamoto -que fue director de la destilería Yamazaki y de la escocesa Bowmore antes de ocupar el actual puesto de global brand ambassador para los whiskies japoneses del grupo- explicó que "el empleo de botas jerezanas ha sido una constante en Suntory desde que, en 1924, Shinjiro Torii decidió aprovechar las barricas que importaba desde Jerez para producir su famoso vino dulce Akadama, almacenando y envejeciendo en ellas sus primeros whiskies".



A España llegarán 200 botellas, que costarán más de 300 euros.

Desde entonces, el roble español es un componente fundamental en el proceso productivo de algunos de los single malts de la compañía que sentó las bases de la hoy tan prestigiosa industria del whisky japonés.

Los técnicos de Suntory se aseguran de proveerse únicamente de las barricas de la mejor calidad. Por ese motivo, el actual master blended de la empresa, Shinji Fukuyo, viaja habitualmente a España para seleccionar en los bosques de Galicia y Cantabria los robles con los que se fabricarán las barricas. Luego se traslada a Jerez para supervisar la confección de las botas -tal como se denominan en Cádiz las barricas de 500 litros-, el tostado de la madera y el proceso de llenado con vino oloroso.

Tres años después, estos recipientes de roble viajarán hasta Kyoto, donde se encuentra la destilería fundacional de Yamazaki. "Controlamos al detalle todo este proceso", explica Miyamoto, porque las características de la barrica determinan en gran medida el resultado final, el carácter del whisky. Si el grano de la madera no es el que deseamos, si el tostado no se realiza como hemos previsto o no se utiliza el vino adecuado para domar los taninos del roble, no estaríamos en condiciones de garantizar la calidad de nuestros whiskies".

Para ilustrar sus argumentos, el embajador global de Suntory ofreció a los asistentes a la presentación una cata de cuatro whiskies estelares: el Yamazaki 12 Years Old, un single malt que combina la crianza en roble japonés Mizunara, español y americano y presenta un color ligero, aromas de fruta blanca fresca y paladar suave; el segundo, Hakushu 12 Years Old, también single malt, envejece en roble nipón y apunta matices especiados y algo ahumados; el tercero, Hibiki 17 Years Old, un blended de más de 30 whiskies añejados en barricas de distinto origen (roble americano, japonés, español y francés), algunas de las cuales albergaron previamente licor Umeshu (macerado con una variedad local de ciruelas), que le aporta acentos frutales (lichi, melón) y florales, y un paladar exótico; por fin, el Yamazaki Sherry Cask 2016 se diferencia por su intenso color, aromas especiados, de higos secos, miel y uvas pasas y un paso por boca vinoso, dulzón y persistente. En síntesis: un single malt monumental, que aúna la precisión nipona con el duende jerezano. Suntory ha vuelto a dar en el blanco con este whisky que deja huella en los sentidos y se instala en la memoria para siempre. 


Cómo se sirve

SOLO. Lo mejor es utilizar una copa tulipa. Mike Miyamoto aconseja servirlo en primer lugar solo, a temperatura ambiente, para apreciar con mayor precisión sus ricos matices aromáticos.

HIELO. A continuación se le puede añadir hielo, lo que facilita que los sabores se abran y se perciba con franca nitidez el dulzor que evoca a las uvas blancas muy maduras, con una ligera acidez.

AGUA. Si se prefiere añadir un poco de agua, el paso por la boca sugiere el dulzor de las primeras manzanas de la temporada. El sabor y el aroma del Yamazaki Sherry Cask 2016 son persistentes y permanecen en la copa hasta cinco o seis horas después de la degustación.

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