sábado, 18 de junio de 2016

CNN CHILE

Tomás Mosciatti Sin novedad en el frente. Hemos perdido la sana costumbre de asombrarnos. Por ejemplo, ahora hemos sabido que Jorge Burgos había renunciado en enero. O sea, el jefe político fue un dimisionario por cinco meses. Y un día antes que finalmente se fuera, Michelle Bachelet lo llamó y le preguntó: ¿Estás seguro, Jorge, de que te quieres ir? Y no importa. Tampoco el nuevo ministro, Mario Fernández, Peta para los amigos. Uno estaba renunciado y el otro nunca imaginó ser ministro. El gobierno se arrastra, sin que pasen grandes cosas, con la presidenta visitando a diario jardines infantiles y centros de salud familiar. La obra gruesa ya está hecha; los gobiernos pasan y las leyes quedan, escucho decir. En este comentario, la levedad de los próximos meses.

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