lunes, 27 de junio de 2016

El ministro británico de Economía llama a la calma en medio del caos

El ministro de Economía británico, George Osborne, este lunes en Londres. STEFAN ROUSSEAU AP

'BREXIT'

Osborne pospone cualquier recorte a otoño, mientras la libra se desploma y la oposición laborista se precipita aún más en la crisis

Por PABLO GUIMÓN - Londres

El ministro británico de Economía, George Osborne, desaparecido durante el fin de semana más convulso políticamente de la historia reciente en Reino Unido, ha reaparecido a primera hora de la mañana para tratar de transmitir calma y confianza a los mercados, después de que el voto por abandonar la UE el pasado jueves sumiera al país en la incertidumbre y el caos político. También Boris Johnson ha reaparecido llamando a la calma desde su columna en el Telegraph. La libra alcanza mínimos históricos y la crisis en la oposición laborista se agrava hasta límites insólitos.

El canciller del Exchequer ha reconocido que, como advirtió durante la campaña, las finanzas públicas sufrirán a consecuencia del resultado del referéndum, en el que los británicos decidieron, por un 51,9% de los votos, que Reino Unido abandone la Unión Europea. “Es inevitable que la economía británica tendrá que ajustarse a la nueva situación en la que nos encontramos”, ha dicho.

Osborne ha advertido de que no se retracta de las predicciones que formuló en campaña y que el Brexitpodría abocar al país a la recesión y costar cientos de miles de empleos. Pero ha insistido en que “los fundamentos de la economía británica” son fuertes.

No obstante, ha señalado que pospondrá el ajuste de 30.000 millones de libras (38.000 millones de euros) que había asegurado que aplicaría de inmediato en caso de una victoria del Brexit, a través de unos Presupuestos de emergencia que sometería al Parlamento. Ahora dice que esperará al próximo otoño —cuando un nuevo primer ministro reemplace a David Cameron tras su renuncia el pasado viernes— para subir drásticamente los impuestos y recortar el gasto público en áreas como la sanidad y la educación. Su amenaza de unos Presupuestos exprés después del Brexit, formulada en los últimos días de la campaña, fue fuertemente criticada entre los ahora victoriosos partidarios de abandonar la UE.

Osborne ha asegurado que Reino Unido está en una posición de "fortaleza" para afrontar los desafíos que supone el Brexit. En una declaración antes de la apertura de los mercados de valores, el ministro británico ha reiterado que solo Reino Unido tiene la potestad de invocar el artículo 50 del Tratado de Lisboa que supondría el comienzo del proceso de dos años –salvo que los socios europeos decidieran alargarlo- de la ruptura con Bruselas. Como hizo el propio Cameron, Osborne ha insistido en que dicho artículo no debería ser invocado hasta octubre, cuando un nuevo primer ministro asuma el cargo.

El pasado viernes, tras conocerse los resultados del referéndum, los mercados financieros de renta variable reaccionaron con pérdidas generalizadas en todo el mundo. Tras conocerse la noticia, la libra se desplomó. Se depreció un 12% nada más abrirse los mercados, una de los mayores tropezones de su historia hasta hundirse a niveles de 1985. Aunque conforme avanzaba la sesión moderaba su caída hasta cerca de un 9%. El selectivo español, Ibex-35, fue uno de los más sensibles al Brexit y registró la mayor caída de su historia con un batacazo del 12,35%.

Los parqués han abierto hoy a la baja, lastrados por la resaca del Brexit. La libra esterlina sigue en la senda bajista y a media mañana sufría una histórica caída de 3,5% respecto al dólar, volviendo a su cotización más baja en 30 años: 1,3194 dólares. El Nikkei japonés, sin embargo, ha cerrado con ganancias del 2,7%, tras desplomarse el viernes un 7,5%.

Por su parte, el exalcalde de Londres y líder de la campaña por el Brexit, Boris Johnson, ha asegurado que "seguirá habiendo libre comercio y acceso al mercado común", en su columna semanal publicada en el Daily Telegraph. Johnson, favorito para suceder a David Cameron tras anunciar que dimitirá en octubre, ha añadido que los cambios y las reformas deben llevarse a cabo "sin ninguna prisa". Johnson también respondió a las intenciones de la primera ministra escocesa, Nicola Sturgeon, al afirmar que Escocia se pronunció recientemente en un referéndum sobre su independencia y que no detecta "ningún apetito real de celebrar otro próximamente". Sturgeon no solo ha afirmado que será necesario celebrar un segundo referéndum de independencia, sino que ha llegado a amenazar con vetar la salida de Reino Unido de la UE desde el parlamento escocés.

Johnson ha defendido que la economía británica está en buenas manos, al afirmar que "la mayoría de las personas sensibles pueden ver que el gobernador del Banco de Inglaterra, Mark Carney, ha hecho un magnífico trabajo, y ahora él estará en condiciones de continuar su trabajo sin estar en la línea de fuego política". El exalcalde de Londres sacó pecho al matizar que el Brexit obtuvo más de 17 millones de votos, más que cualquier propuesta política en la historia de la democracia británica. El controvertido político añadió, al final de su columna, que "los ciudadanos de la UE que viven en este país tendrán sus derechos plenamente protegidos, y lo mismo pasa con los ciudadanos británicos que viven en la UE".

En la oposición laborista, la mañana del lunes no ha hecho sino profundizar la crisis hasta límites insólitos y muy difíciles de resistir para el cuestionado líder, Jeremy Corbyn. La riada de dimisiones en su Gobierno en la sombra –el equipo que reproduce los cargos ministeriales en la oposición- sigue imparable.

Corbyn, al que miembros de su partido consideran responsable del resultado del referéndum, ha anunciado esta mañana la remodelación de su equipo con nuevos nombramientos. El líder laborista deberá enfrentarse este mismo lunes a una moción de confianza presentada en el seno de su partido. Hasta 12 miembros, cargos de primera línea y de perfil más bajo, han presentado su dimisión esta mañana, siguiendo a los 12 que abandonaron ayer. En un día y medio Corbyn ha perdido a más de la mitad de los miembros de su equipo más directo.

El propio Tom Watson, vicepresidente del partido y figura clave en su maltrecho equilibrio interno, ha comunicado a Corbyn que este ha perdido la autoridad en el grupo parlamentario, sin pedirle expresamente la dimisión. Corbyn no ha cedido al desafío, negándose a “traicionar la confianza” de los militantes laboristas que votaron por él en la contienda por el liderazgo en septiembre. El líder ha anunciado que, tras las dimisiones, nombrará un nuevo equipo de oposición. “Aquellos que quieran cambiar el liderazgo laborista tendrán que someterse a una elección democrática en la que yo será candidato”, dijo el domingo, y han repetido sus fieles durante la mañana. Una nueva batalla por el liderazgo de la oposición, que se sumaría a la del propio Gobierno, parece cada vez más inevitable.

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