jueves, 16 de junio de 2016

Putin y Juncker intentan hoy en San Petersburgo enderezar las relaciones entre Rusia y la UE

Juncker y Putin, en una imagen de archivo - REUTERS

El asesor de la Presidencia rusa, Yuri Ushakov, dijo el martes que ambos abordarán la delicada cuestión de las sanciones mutuas

Por RAFAEL M. MAÑUECOEnviado Especial A San Petersburgo



La última vez que un alto dirigente de la Comisión Europea puso su pie en Rusia fue en junio de 2013, en la cumbre de Ekaterimburgo. El siguiente encuentro ruso-europeo con participación de sus máximos líderes tuvo lugar seis meses después, en Bruselas, mientras la revuelta del Maidán en Kievhacía que las relaciones entre ambas partes se situasen en un momento crítico.

Desde entonces ya no hubo más cumbres. Rusia se anexionó Crimea en marzo de 2014 y, un mes después, comenzó su ayuda militar y económica a los separatistas del este de Ucrania. Después llegaron las sanciones de represalia por la actitud de Moscú y las adoptadas por el Kremlin contra la UE como respuesta.

Así que el presidente del Eurogrupo, Jean-Claude Juncker, es el primer dirigente del entramado comunitario que visita Rusia en tres años. Pronunciará hoy un discurso en la sesión de apertura del XX Foro Económico Internacional de San Petersburgo y después será recibido por el primer mandatario ruso, Vladímir Putin, en el Palacio de Constantino, situado a orillas del mar Báltico, no lejos del Expoforum, el nuevo emplazamiento del Foro Económico.

Principal socio de Rusia

Hasta el momento en el que estalló la crisis ucraniana, las relaciones económico-comerciales entre Rusia y la UE eran buenas, pese a las numerosas discrepancias en el ámbito político. Pero las sanciones han venido a envenenarlo todo. Aún así, Europa fue en 2015 en principal socio de Rusia, acaparando el 44,8% de todo su comercio exterior.

De lo que se trata ahora es de evitar que las cosas vayan a peor y esa será la cuestión central en las conversaciones que mantendrán hoy Juncker y Putin.

Ambos dirigentes, sin embargo, son conscientes de las enormes dificultades existentes hacia una total normalización de las relaciones. El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, ha alertado de la tentación de dejarse llevar por la euforia, ya que, según él, «estas cosas no se arreglan de la noche a la mañana». Por su parte, la portavoz comunitaria, Mina Andreeva, advirtió la semana pasada en una rueda de prensa que «no habrá una suavización de las posiciones europeas en San Petersburgo».

El asesor de la Presidencia rusa, Yuri Ushakov, dijo el martes que Putin y Juncker abordarán la delicada cuestión de las sanciones mutuas. Y eso que los Veintiocho tienen ya prácticamente decidido su prolongación durante seis meses más debido a los escasos avances habidos en la implementación de los acuerdos de Minsk, rubricados en febrero de 2015, para lograr la paz en Ucrania.

La UE sigue exigiendo a Moscú que deje de ayudar con armas y hombres a los sublevados en las regiones ucranianas de Donetsk y Lugansk. Esta demanda fue reiterada ayer por el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg. El Kremlin, sin embargo, señala a Kiev como el principal responsable de que los acuerdos de Minsk no se apliquen por no acelerar los cambios en su Constitución con el fin de otorgar más autonomía a las provincias rebeldes. Además de la devolución del control de la frontera, la cuestión de las elecciones en Donetsk y Lugansk es el principal punto de fricción entre el Gobierno ucraniano y los prorrusos. Éstos se niegan a celebrar los comicios con arreglo a la legislación ucraniana.
Relajar la tensión geopolítica

El pasado 29 de mayo, durante una reunión del Consejo Económico de la Presidencia rusa, el exministro de Finanzas, Alexéi Kudrin, le dijo a Putin que es necesario «relajar la tensión geopolítica» con Occidente para tener oportunidad de evitar que la economía rusa continúe en declive. El presidente ruso le contestó que «no estoy dispuesto a trapichear con la soberanía de nuestro país», palabras que los analistas han interpretado como una señal clara de que el Kremlin seguirá ayudando a los separatistas ucranianos.

Putin se reunirá estos días en San Petersburgo también con el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, que intervendrá hoy ante los asistentes al Foro Económico, con el primer ministro italiano, Matteo Renzi, y ayer lo hizo con su gran amigo, el expresidente francés, Nicolas Sarkozy, durante una cena. Precisamente ayer, Moscú advirtió que las detenciones de hinchas rusos en Francia pueden perjudicar las relaciones entre ambos países y el ministro de Exteriores, Serguéi Lavrov, las calificó de «inaceptables».

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