sábado, 23 de julio de 2016

TIROTEO EN MÚNICH

Múnich

La Policía alemana vincula el ataque a un brote de locura y descarta el acto terrorista

Por ABC.ES Madrid


El tiroteo, perpetrado por un joven germano-iraní de 18 años, causó la muerte de nueve personas, cinco de ellas menores de edad

Alemania, en concreto la región meridional de Baviera, ha vuelto a ser golpeada por la violencia. El ataque perpetrado durante la tarde del viernes contra una hamburguesería McDonald's en un centro comercial de la localidad de Múnich causó la muerte de nueve personas, cinco de ellas menores de edad, y dejó 21 heridos. Aunque las primeras informaciones manejaron las hipótesis del atentado terrorista, Huberto Andrä, jefe de Policía de la localidad, ha descartado esa posibilidad este sábado y ha indicado que el atacante, un joven germano-iraní de 18 años, actuó movido por un brote de locura.

Andrä ha explicado a los medios que el agresor, del que todavía no han revelado la identidad, buscó información sobre otros tiroteos también vinculados con actos de locura y sin «motivación política». Un último matiz que las investigaciones no han descartado por completo, recordando que el atacante, que sufría problemas psicológicos y se había implicado en «peleas con otros jóvenes» en el pasado, eligió una fecha simbólica para su acción: el quinto aniversario de de la matanza del asesino de extrema derecha Anders Behring Breivik, que en julio de 2011 arrebató la vida a 77 personas en las ciudades noruegas de Oslo y Utoya.

El jefe de Policía sí ha apartado por completo la hipótesis del atentado de inspiración islamista, explicando que el tiroteo no tiene relación alguna con la organización terrorista Daesh. Las primeras suspicacias apuntaron en ese sentido: el pasado lunes, un joven refugiado afgano, armado con un cuchillo y un hacha, hirió a tres personas en un tren que circulaba entre las también ciudades bávaras de Treuchtlingen y Würzburg, acción que sí fue reivindicada por los radicales del autodenominado Estado Islámico. Por otro lado, el centro comercial donde se produjo la matanza de este viernes está próximo a la zona olímpica de Múnich, donde once atletas israelíes perdieron la vida a manos del grupo islamista palestino Septiembre Negro en 1972.

Precisamente el origen de las víctimas acapara la atención de los investigadores. Según ha indicado la AFP, siete de los muertos no eran alemanes, con tres de origen turco, tres kosovares y un griego. Por el momento no se puede afirmar si los objetivos fueron elegidos de manera premeditada, aunque como los testigos afirman y los vídeos muestran, el atacante, durante el tiroteo, gritó: «¡Extranjeros de mierda! ¡Yo soy alemán!». Tras la matanza, el agresor se dio a la fuga y se quitó a la vida de un tiro en la cabeza. Su cadáver fue encontrado horas más tarde en una calle cercana al lugar de los hechos, junto a una mochila que los agentes abrieron para comprobar que no contenía explosivos. Allí encontraron que sí poseía, no obstante, abundante munición.

A pesar de que se ha descartado la hipótesis del atentado terrorista, el ataque cometido este viernes reaviva los debates sobre la gestión de la crisis de los refugiados, que ha debilitado a la canciller Angela Merkel por su apuesta de «política de puertas abiertas». Horst Seehofer, presidente de Baviera y de la formación CDS, la versión bávara, más conservadora y hermana de la CDU de Merkel, ya manifestó sus críticas en el pasado por su «generosidad». Este sábado, después del ataque cometido contra el McDonald's, Seehofer ha afirmado: «Sin seguridad no hay libertad».

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