viernes, 2 de septiembre de 2016

La posible subida de tipos en EE.UU., un «balón de oxígeno» para el Ibex

El Ibex subió un 2,47% la semana pasada - EFE

La Reserva Federal ya ha lanzado varios mensajes que apuntan a que subirá el precio del dinero a finales de septiembre

Por S.E. Madrid


La llegada del otoño podría traer nuevos cambios en la política monetaria de los Estados Unidos. Tras las ligeras señales de fortaleza mostradas por la primera potencia económica del mundo en los últimos meses, la Reserva Federal (Fed) estadounidense ha dejado varias «pistas» sobre la decisión que tomará en su próxima reunión, prevista para los días 20 y 21 de septiembre, sobre los tipos de interés.

El pasado viernes, Janet Yellen sostuvo en el simposio económico celebrado en Jackson Hole que «a la luz de una persistentemente sólida evolución del mercado laboral y nuestra proyección de actividad económica e inflación, creo que la razón para un incremento de los tipos de interés federales se ha fortalecido en los últimos meses». No es el primer mensaje que la institución manda en las últimas semanas.

Antes de Yellen, otros miembros de la Fed ya sostuvieron que la subida de tipos de interés (actualmente entre el 0,25% y el 0,50%) en septiembre era «posible». Así lo afirmó hace varias semanas William Dudley, presidente de la Reserva Federal en Nueva York. En la delegación de San Francisco, John Williams sostuvo pocos días después que subir los tipos en septiembre «tiene sentido». Las actas de la reunión de la institución en julio ya mostraron que varios miembros de la organización habían apoyado subir el precio del dinero ya en julio.

En el caso de que finalmente esta subida se lleve a cabo, la medida impactará no solo en la economía estadounidense, sino también en la europea. Al incrementar el precio del dinero en Estados Unidos es previsible que el dólar se revalorice, una circunstancia que añadirá atractivo a las compras en euros. Las exportaciones de la Unión Europea, por tanto, serían una de las beneficiadas, ya que ganarían competitividad respecto a las de Estados Unidos.

Todo ello, a su vez, repercutiría en los mercados del Viejo Continente. Un buen número de inversores podrían animarse a comprar acciones en euros, dado su pérdida de precio respecto al dólar. La Bolsa española encontraría el estímulo que le falta para limitar las pérdidas anuales(hasta el pasado viernes rondaban el 9%) e iniciar así una nueva racha alcista.

No hay que olvidar que los bancos están lastrando a la Bolsa durante los últimos meses, debido a su gran peso en el índice y la escasa rentabilidad que están generando debido precisamente a la política de tipos bajos.Por tanto, el sector financiero (y el Ibex en consecuencia) sería uno de los más beneficiados por esta decisión.

Esta sería la repercusión más inmediata, pero no la única. La subida de tipos representaría un nuevo rumbo en la política monetaria internacional y añadiría presión al Banco Central Europeo (BCE). Aunque es menos probable, la subida en Estados Unidos podría animar a que el BCE hiciera lo propio en los próximos meses, si bien Europa no está registrando tantas noticias positivas en materia económica como el país norteamericano.

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