martes, 20 de septiembre de 2016

La olla de grillos del PS

Telaraña de pugnas internas está modificando cuadro de poder interno del partido

Por MARCELA JIMÉNEZ


Toda la disputa de poder y reacomodos internos, en el socialismo tienen un objetivo a mediano plazo, que es la definición de la sucesión de Allende a la cabeza del PS. Un tema no menor, porque será esa persona la que dirigirá las riendas de la colectividad en plena campaña parlamentaria, en la discusión programática de un próximo Gobierno y la definición de la candidatura presidencial de la Nueva Mayoría.

Ya nada es lo que era. Los tradicionales lotes del PS como se conocieron hasta hace poco, los vínculos políticos entre liderazgos emblemáticos, la hegemonía de la Nueva Izquierda por sobre todo el resto del socialismo, todo eso ha cambiado, todo está revuelto. La correlación de fuerzas internas se está rearmando, todo en el marco de un vacío en la conducción política de la colectividad ante la cuestionada gestión de la mesa directiva que encabeza la senadora Isabel Allende y, con el desafío ad portas de sortear 18 meses clave en materia electoral, programática y de definiciones con miras a las presidenciales del próximo año.

A principios de septiembre comenzó a circular en el PS un documento político en el partido, gestionado por el presidente de la Cámara Baja, Osvaldo Andrade, y un día antes del Consejo General de la colectividad, fijado para el sábado 10 de septiembre, estratégicamente el diputado PS puso el texto sobre la mesa de los socialistas acompañado del respaldo de más de 900 firmas de militantes, dirigentes comunales y regionales del partido, más las del senador Alfonso de Urresti y siete de los 16 diputados de la bancada, entre ellos Manuel Monsalve y Maya Fernández Allende, la sobrina de la timonel PS.

Rápidamente los aliados de Andrade comenzaron a hablar del texto como un acto fundacional de un nuevo orden interno en el PS, de una nueva correlación de fuerzas, en el entendido de que el mítico diputado PS hace un par de meses que ha recorrido varias regiones del país contactándose con las bases de la colectividad y que el 20 de julio formalizó su decisión de abandonar su “lote” histórico, la Nueva izquierda, del que fue siempre uno de sus máximos exponentes.

Decisión que, de paso, significó el quiebre irreversible con su aliado político de toda la vida, el ex senador Camilo Escalona. Una decisión que se vio agudizada y acelerada con la guerra civil interna que provocó el episodio de la cuestionada pensión de cinco millones de pesos de Myriam Olate, la ex mujer de Andrade, lo que sirvió para que los adversarios del ex timonel le pasaran un talonario completo de facturas políticas, con críticas públicas a la situación y pasando a Olate al Tribunal Supremo del partido.

Con igual rapidez, los detractores de Andrade desde otras corrientes socialistas, como el tercerismo, aliados de Allende o cercanos al ministro de la Segegob, Marcelo Díaz –cuyo grupo se reunió el miércoles en la noche precisamente a analizar la situación interna del partido–, salieron a negar cualquier impacto real del documento “El PS Frente al Chile de Hoy”, asegurando que estaba “inflado” y que no existía un nuevo orden en el partido.

“Es un intento de Andrade por armar un nuevo lote, es un intento de reagrupamiento, pero que no va a prosperar mucho por ahora, hasta que no decante el tema presidencial del 2017. Cualquier intento antes de eso es estéril”, afirmó un ex asesor de Gobierno y cercano a Allende.

Los críticos dirigieron sus dardos especialmente a cuestionar a los firmantes del texto, que muchos no habían sido consultados, que había molestia porque se usaron sus nombres, que no es lo mismo adherir a un documento político que adscribir a un liderazgo político puntual.

En el seno del PS aseguraron que el documento de Andrade no es punto de inflexión en el orden interno, sino que una consecuencia de cambios que se vienen produciendo hace meses: la decisión de un sector de la Nueva Izquierda el año pasado de no apoyar a Escalona y jugarse por el triunfo de Allende, el distanciamiento del ex senador con su otrora brazo derecho, Andrade, y el quiebre que se habría registrado también al interior de la corriente Grandes Alamedas, puntualmente entre la diputada Fernández y otro de sus exponentes clave, Andrés Santander, director del Fosis, pero por sobre todo estrecho colaborador de la timonel socialista.

Hay tres rivalidades grandes en estos momentos en el PS que están definiendo todos los reacomodos de lotes y fuerzas: la de Andrade con Escalona, la de Díaz con Elizalde y la de Fernández con Santander, esas pugnas son las que chocarán los próximos meses”, explicó un alto asesor de Gobierno PS. Como dice un antiguo dicho, la situación interna en el PS está más enredada que moño de vieja.

El quiebre entre ambos cercanos a Allende partió –explicaron en el PS– en las internas para elegir nueva directiva de la Juventud Socialista hace más de tres meses, donde Fernández y Santander –siendo del mismo lote– apoyaron a candidatos distintos, disputa de liderazgos que traspasó las fronteras de la JS, se extrapoló al resto del partido y que está vigente hasta hoy. “El eje importante en el reordenamiento que está empezando en el partido es el quiebre de las Grandes Alamedas. Eso generó el inicio de los movimientos internos”, precisó un asesor gubernamental PS.

En esa tensión estaría buena parte de la explicación de por qué la sobrina de la senadora Allende aparece firmando el documento de Andrade, en un gesto de alineación política con el diputado que no pasó para nada inadvertido en el entorno de la presidenta socialista. Es más, la semana pasada se comentó en distintas instancias del partido que el entorno de la timonel le habría hecho ver a Fernández lo errado de su decisión y cómo eso perjudica el liderazgo de su tía, la que tiene por delante la tarea de convencer a las huestes socialistas de que es una carta presidencial viable y mejor que Ricardo Lagos Escobar o el senador Alejandro Guillier.

En el PS dicen que el documento de Andrade le cayó como piedra a Escalona y que, por lo mismo, el actual vicepresidente de la tienda y sus cercanos han desplegado una intensa estrategia entre la Nueva Izquierda para evitar posibles fugas. Más aún cuando la semana pasada en la colectividad se comentaba que se estaba cuajando otra lista de unos 300 nuevos adherentes al documento de Andrade, que se sumarían a los 900 que ya firmaron.

"Nadie ha cuestionado el contenido político del documento. Siguen pendientes del número de los firmantes. Eso es una demostración de lo demoledora que fue la puesta en escena de este documento que plantea una demanda de conducción política del PS", sentenció uno de los cercanos a Andrade y firmante del texto político.

Toda esta diputa de poder y reacomodos internos en el socialismo tiene un objetivo a mediano plazo, que es la definición de la sucesión de Allende a la cabeza del PS. Un tema no menor, porque será esa persona la que dirigirá las riendas de la colectividad en plena campaña parlamentaria, en la discusión programática de un próximo Gobierno y la definición de la candidatura presidencial de la Nueva Mayoría.

Se sabe que Andrade busca regresar a la presidencia del partido, que por lo mismo el sector de Allende y el tercerismo se unieron y tienen como carta al ex ministro Álvaro Elizalde, quien también podría contar con la venia de Escalona y parte de la Nueva Izquierda, para neutralizar al actual presidente de la Cámara Baja y que, en este cuadro, por ahora el ministro Díaz –quien tendría cierta distancia con su antecesor de la Segegob– y su “lote” se están aliando con la diputada Fernández, la que está en disputa con Santander.

“Hay tres rivalidades grandes en estos momentos en el PS que están definiendo todos los reacomodos de lotes y fuerzas: la de Andrade con Escalona, la de Díaz con Elizalde y la de Fernández con Santander, esas pugnas son las que chocarán los próximos meses”, explicó un alto asesor de Gobierno PS. Como dice un antiguo dicho, la situación interna en el PS está más enredada que moño de vieja.
El síndrome

El sábado 17 de septiembre, en una columna en La Tercera, el jefe de campaña de Ricardo Lagos en las elecciones de 1999, el DC Genaro Arriagada, apuntó precisamente a la tensión interna del PS, de cómo esto puede complicar la definición de la carta presidencial para el 2017 y del riesgo de ser afectados nuevamente por el “síndrome socialista”, rememorando el episodio del comité central de 1969, cuando a pesar de que Salvador Allende era la carta más potente de la izquierda en ese momento, no era del gusto de la dirigencia PS, la que se negaba a nominarlo, lo que finalmente se logró solo gracias a que, de los 31 miembros de esa instancia resolutiva, 13 se abstuvieron y primó el voto de los otros 12.

Así, Arriagada advirtió del peligro que los “lotes” internos del PS se embarquen en una apuesta presidencial sin ver más allá de los intereses de su facción, hipotecando, de paso, el futuro de la coalición.

"En su ceguera, piensan que el comité central de 107 miembros, dividido en cinco corrientes, donde ninguna tiene más de 30 votos, posee la llave que abre las puertas de La Moneda. Deciden no apoyar a Lagos, que suponemos ya ha sido proclamado por el PPD, quien, con razón, dado que no están las condiciones para su candidatura, se retira de la contienda (…) le agregan ahora un sistema de nominación de su abanderado plagado de errores. La irresponsabilidad encuentra su más reciente excusa. Los dirigentes políticos pueden enfrascarse en una lucha de rencores y descalificaciones (incluidas alusiones a O'Higgins), caer en el desvarío de que en una reunión de cien personas pueden decidir la historia y todo ello sin preocuparse, pues luego una ‘primaria vinculante’ –su más reciente fe– como una pócima milagrosa, vendrá a sanar todas las heridas, a soldar todas las fracturas, a perdonar todos los agravios y a lograr la unidad que ellos, por años, se esmeraron en destruir. Nada de qué preocuparse en esta política de tiempos revueltos", señaló.

En el entorno de Andrade dicen que la apuesta del documento es precisamente evitar esa lucha de lotes e instalar una nueva lógica interna en el partido, cuya columna vertebral no sea la Nueva Izquierda, como sucedió hasta hace poco, sino que una “nueva transversalidad política”, una nueva base con militantes de todos los sectores que dé solvencia para enfrentare el próximo período de desafíos electorales y políticos.

Se ponen el parche antes de la herida y aseguran que, por ahora, no hablan de ser una nueva tendencia interna –aunque sí reconocen que aspiran a ello a futuro–, pero que sí son “una reflexión colectiva, una construcción de vínculos y una adhesión a un tipo de acción, a una línea de conducta”, ante el vacío de liderazgo político que atraviesa la colectividad. “Lo que se busca es recuperar la sensatez socialista, que surja una masa crítica liderada desde el PS para enfrentar la crisis de confianza que hay hacia la política”, agregó uno de los firmantes del documento.

Precisamente ese es uno de los puntos claves del texto. "Muchos de nuestros compatriotas ven nuestro orden social como hostil, injusto e indolente ante las necesidades básicas de: trabajo digno, salud oportuna, educación de calidad, pensiones justas y seguridad pública, en definitiva una percepción de desprotección de derechos sociales. Lo anterior se ve agravado ante el enriquecimiento, con dineros de los trabajadores, de las grandes corporaciones que proveen los servicios públicos de salud, previsión y educación, y por la constatación de la cooptación que estas corporaciones han hecho de un puñado de representantes políticos", expresa el documento y propone –junto con comprometerse a respaldar a un abanderado presidencial único de la Nueva Mayoría– "impulsar una agresiva agenda pro transparencia", para que "en los próximos eventos electorales el PS no patrocine candidatura de ningún militante o no militante que esté vinculado a procesos de corrupción, sin importar el estado de la causa judicial".

No hay comentarios: