viernes, 21 de octubre de 2016

Los cálculos presidenciales: Lagos, Allende, Atria y la batalla por el PS

Lagos es el Presidente del CAE y de las concesiones y eso no podría ser siquiera atenuado sin una nueva oportunidad. Por la naturalización de los pilares de la dictadura que se logró en su Gobierno, es que Lagos genera una resistencia muy importante en los partidos de izquierda de la NM. De ahí que para él sea fundamental competir en nombre del PS-PPD en la primaria de dicho conglomerado, y de ahí, asimismo, que su objetivo sea desechar las primarias en ese subbloque, puesto que sabe que tiene grandes posibilidades de perder no solo con Allende sino también con Insulza o Atria.

Por PAULO GNECCO


Cuando Isabel Allende definió una competencia con Ricardo Lagos como un escenario “raro”, y comenzó a deslizar la idea de que una primaria entre ellos no sería el camino a seguir, observamos una indiferenciación política indeseable para la senadora que –en parte por su genealogía y en parte por situarse como el opuesto a Escalona en el PS– ha terminado por ubicarse dentro del espectro progresista de la coalición. ¿Por qué, entonces, mimetizarse con el ex Presidente Lagos, que representa y concita el apoyo de los sectores más conservadores de la Nueva Mayoría?

La explicación parece ser principalmente pragmática: dadas las circunstancias electorales, y sabiendo que el adversario a la derecha será Sebastián Piñera y el adversario en la interna será probablemente Alejandro Guillier, lo que hace Allende evidentemente es desligarse de la disputa presidencial en esta pasada. Los costos que avizora son demasiados, ya que si hoy decidiera ser precandidata y competir, quedaría sin cupo en la elección senatorial.

En esa situación tendría que vencer a Guillier en una primaria de la NM –lo que sería difícil, tomando en consideración que él es la figura mejor posicionada del conglomerado hoy en día– y, si es que llegase a hacerlo, tendría aún un largo y no seguro camino por delante: derrotar a Sebastián Piñera, quien ya ha logrado ganar una elección presidencial.

Considerando las probabilidades adversas, si Allende pierde se quedaría en una debilitada posición en la próxima etapa: al terminarse su período por la circunscripción de Atacama, quedaría marginada de la escena política. Y esa marginación, por parte del sector opositor en el PS, encabezado por Escalona, sería cobrado a un alto precio luego de la humillación electoral y la exclusión que sufriera en las últimas elecciones internas del Partido Socialista.

Allende lo que hace, entonces, es ponerle un precio a su bajada en beneficio de Lagos, buscando obtener expeditamente el cupo senatorial por la circunscripción Valparaíso Costa, no solo por su cercanía geográfica con el centro político y económico sino también por el significante simbólico de su padre, quien fuera senador por esa zona. Dicha circunscripción es encabezada hoy por Ricardo Lagos Weber, quien probablemente esté interesado en apoyar la gesta de su padre y, por tanto, la capacidad de negociación de ese cupo suena, cuando menos, verosímil.

Isabel Allende, asegurando ese cupo senatorial, estaría vigente por los próximos 8 años en la contingencia política, y tendría la posibilidad de ser candidata en una próxima elección presidencial, para entonces con 75 años, elección en la cual si pierde seguirá como senadora, y donde además no estará Piñera, lo que le facilita notablemente su desempeño electoral.

A pesar de lo lógica que resulte la estrategia de Allende, su apuesta hoy en día corre un riesgo no menor, pues la semejanza discursiva que establece con Lagos podría hacer mella en el apoyo de los grupos más a la izquierda de su coalición política, apoyos imprescindibles porque los sectores conservadores difícilmente la tendrán a ella como primera opción en el futuro.

Por otro lado está Ricardo Lagos, quien sabe que esta oportunidad de ser candidato presidencial es la última que tendrá en su vida. Y, por tanto, es su última oportunidad para cambiar la impresión que dejó su Gobierno: en vez de un Mandatario popular, como Pedro Aguirre Cerda o el mismo Salvador Allende, Lagos es el Presidente del CAE y de las concesiones y eso no podría ser siquiera atenuado sin una nueva oportunidad.

Por la naturalización de los pilares de la dictadura que se logró en su Gobierno, es que Lagos genera una resistencia muy importante en los partidos de izquierda de la NM. De ahí que para él sea fundamental competir en nombre del PS-PPD en la primaria de dicho conglomerado, y de ahí, asimismo, que su objetivo sea desechar las primarias en ese subbloque, puesto que sabe que tiene grandes posibilidades de perder no solo con Allende sino también con Insulza o Atria.

Con el primero porque, siendo herederos del mismo proceso ideológico –la renovación socialista– y al tener posiciones semejantes, el responsable último de las directrices políticas del Gobierno de Lagos fue Lagos, por mucho que Insulza también participara en ese proceso; es decir, Insulza es más fácil de defender en el debate público y en los puerta a puerta, pues ha hecho menos y, por tanto, tiene menos responsabilidades, aunque probablemente en el lugar de Lagos habría tenido una conducta política muy similar.

Con el segundo porque Atria, justamente a diferencia de Lagos, logra despertar simpatía en la izquierda no solo del PS sino también en los grupos políticos de izquierda por fuera de la NM. Una primaria abierta, por ende, podría contar con el voto de castigo de estos sectores en beneficio de Atria, ya que en la mayoría de los casos –salvo Revolución Democrática– aún no se constituyen como partidos políticos, a pesar de su presencia a lo largo del país (Izquierda Libertaria, Movimiento Autonomista, Nueva Democracia, etcétera), por lo que son formalmente “independientes”.

Ese apoyo, dicho sea de paso, no significaría necesariamente un apoyo posterior de estos sectores a Atria si lograse imponerse en una primaria de la NM, pero sí cobra sentido que ese apoyo se explicite en votos, pues agudizaría las contradicciones internas entre el centro y la izquierda, comunión que es el mito fundacional sobre el cual se sustenta todo el andamiaje de la transición.

Así se entiende que Lagos ya haya anunciado que, si Allende va de candidata, él no competiría. Es de todo el deseo de Lagos participar en las elecciones en nombre del subbloque, si esa oferta fuese sincera la podría haber propuesto a Insulza, pero no lo hace, pues sabe que él aceptaría pública e inmediatamente. Lagos y Allende orquestan así un movimiento que termine con Allende en el Senado y con Lagos como abanderado del PS-PPD.

Para José Miguel Insulza, quien tuvo la posibilidad de ser el abanderado el 2009, pero rehusó por la probable derrota, que le bajen su candidatura por secretaría es la liquidación definitiva de sus pretensiones presidenciales. Actualmente con 73 años, no podrá darse la oportunidad que se da Lagos hoy a sus 78, ya que la única forma de que un candidato sea propuesto tan viejo, es que no haya nadie más –y, por lo dicho, ya intuimos que Isabel Allende estará esperando– o que sea ex Presidente, que es lo que valida a Lagos como opción.

De ahí que para Insulza sea tan relevante competir en estas elecciones. No obstante aquello, por el apoyo inicial de los sectores más conservadores a Lagos –que son ideológicamente los mismos que lo apoyarían a él–, su carrera ya está muy cuesta arriba. Hoy le queda reclamar públicamente para que el acuerdo no lo cocinen Allende y Lagos a sus espaldas, apelando a que se realice una primaria en el bloque PPD-PS que sea abierta a la ciudadanía, donde, si Allende no participa, podría tener más apoyo que Lagos por parte de los votantes socialistas.

Finalmente, Fernando Atria, el más joven de los contendores y justamente el único que no es político “de carrera”, es el que está en mejor posición en relación con sus objetivos. Crítico del mandato cupular de las oligarquías partidarias tal como su sector, la Izquierda Socialista, sabe que ya el simple hecho de competir representaría un enorme triunfo, pues le permitiría posicionar las ideas políticas que ha defendido en este tiempo: la democratización del país mediante la Asamblea Constituyente, el fin a la política neutralizada, oponiendo a ella ideología y posiciones subjetivas basadas en convicciones y principios determinados, acción y discurso en la misma línea de todos los movimientos contrarios a la renovación socialista.

Atria y la Izquierda Socialista miran de cerca el proceso de Corbyn en Reino Unido precisamente por lo mismo: considerando la relevancia del socialismo para el sentido común de los chilenos, la apuesta de recuperarlo como herramienta de transformación social radical es la mejor forma de hacerle frente al régimen neoliberal.

Si hay primarias abiertas y Atria logra competir, se genera una plataforma comunicacional que permitirá expandir el mensaje a un alcance al que ni él ni su sector hoy en día han llegado. Por otro lado, si lo excluyen del proceso, justamente su diagnóstico se ratifica, y él, junto a su sector, podrán abiertamente desconocer el acuerdo cupular que pretenda ungir a Lagos, sin ser acusados de traidores o desleales. Y con eso, si es que Guillier es inteligente, podrá sumar al primer contingente socialista a sus apoyos, permitiéndoles participar de su elaboración programática.

Si esto último aconteciera, enfrentaríamos probablemente la disputa ideológica más reñida entre las dos almas del bloque oficialista en los últimos 27 años, por primera vez con saldo positivo para la izquierda.

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