domingo, 22 de enero de 2017

Cultivando desastres: las principales compañías del mundo van por la cosecha

Las corporaciones de agronegocios más grandes del mundo implementan programas de asociación público-privada para aumentar su control de los alimentos y la agricultura en el Sur Global.

Por GRAIN


(GRAIN es una pequeña organización internacional que trabaja apoyando a campesinos y a movimientos sociales en sus luchas por lograr sistemas alimentarios basados en la biodiversidad y controlados comunitariamente).

Miles de invernaderos se agrupan a lo largo de los valles de la provincia de Lam Dong en las tierras altas Vietnam central. Durante la noche, el intenso brillo procedente de sus luces ilumina los camiones que circulan con fruta, hortalizas, flores y hierbas a la ciudad de Ho Chi Minh o a los puertos cercanos de exportación. La competencia entre los comerciantes intermediarios es intensa aquí. El clima es ideal para producir diversos cultivos comerciales de alto valor, y las compañías pelean por asegurar el abastecimiento de los productos agrícolas o por una participación en el lucrativo mercado de los insumos químicos, semillas y equipo agrícola, tal como la cobertura plástica para los invernaderos o las tuberías para el riego por goteo.

La agricultura en las tierras altas es un negocio de gran interés. Cada temporada, los agricultores especulan sobre cuál cultivo pagará el precio más alto o cuál nueva variedad de semilla alcanzará los rendimientos prometidos por los distribuidores. A veces las ganancias son altas. Pero son igual de frecuentes las pérdidas provocadas por los fracasos en los cultivos, la repentina caída de los precios o las estafas de los intermediarios. La deuda tiene un gran peso entre los campesinos del área.

El dinero no es el único problema. Hay una inminente crisis del agua a causa del vaciamiento de las napas de agua y la contaminación causada por el escurrimiento y la infiltración de pesticidas y fertilizantes, lo cual está generando una crisis de salud pública. También aumentan los conflictos por la tierra, especialmente en los cerros donde viven las comunidades originarias. Finalmente, hay una amenaza potencial sobre la seguridad alimentaria debido a la producción de muchos cultivos que la población local no consume. La mayoría de los campesinos parecen estar de acuerdo en que el gobierno hace muy poco para enfrentar estos problemas.

En este contexto, algunas de las compañías transnacionales productoras de alimentos más grandes del mundo están implementando un programa prometiendo soluciones “basadas en el mercado”. Las tierras altas de Vietnam central son una vitrina para Grow Asia, un programa agrícola dirigido por Nestlé, PepsiCo, Monsanto y otros gigantes de la producción de alimentos y los agronegocios. Grow Asia es la rama en el Sudeste asiático de la iniciativa global de “Nueva Visión para la Agricultura” del Foro Económico Mundial (FEM), que promete aumentar (un 20 por ciento cada diez años) la producción de alimentos, la sustentabilidad ambiental y las oportunidades económicas, de manera global. Bajo la tutela de Grow también está Grow África, Grow América Latina y varios programas nacionales.

Bajo la lógica de una “asociación público-privada”, las compañías multinacionales de agronegocios que participan en Grow, desarrollan estrechos lazos con los gobiernos, y así aumentan su control sobre los mercados y las cadenas de distribución. Mientras afirman promover la seguridad alimentaria y beneficiar a los campesinos, el énfasis puesto por Grow en un número pequeño de cultivos de alto valor comercial, deja en claro el real objetivo del programa: expandir la producción de unas pocos cultivos comerciales para beneficio de unas pocas corporaciones.

¿Papas fritas para la seguridad alimentaria?

El principal proyecto de Grow Asia en Lam Dong, promueve la producción de papas bajo contrato, vinculando a pequeños agricultores con el gigante productor de alimentos de Estados Unidos, PepsiCo. Vietnam es un mercado en auge para bocadillos procesados y PepsiCo está enfrascada en una lucha con Orion de Corea del Sur por la venta de papas fritas. PepsiCo necesita una variedad particular de papa para su marca de papas Lay´s y ha estado tratando de incentivar a los campesinos de Vietnam para producir más de esta variedad. Debido al insuficiente abastecimiento local, PepsiCo depende actualmente de importaciones provenientes de Europa, pero con proyecciones de crecimiento exponencial de las ventas de papas fritas en la región de ASEAN, la compañía quiere lograr un abastecimiento local a menor costo.

El Gerente de Desarrollo Agronómico de PepsiCo en Vietnam, Nguyen Hong Hang, ha estado trabajando durante nueve años con los agricultores de Lam Dong para convencerlos de cultivar papas para su compañía. No ha sido fácil para él lograr las metas de PepsiCo, aumentar la producción local un 20 por ciento cada año. Las utilidades para los agricultores tienen que equiparar aquellas que obtienen de otros cultivos y, cada año, cerca de un cuarto de los agricultores que tienen contratos con PepsiCo abandonan o son excluidos del programa. El personal de Nguyen, formado por nueve técnicos, se reúne regularmente con los agricultores para entregarles apoyo en extensión e intentar bajar sus costos de producción, sobre todo mediante la compra masiva de fertilizantes y descuentos por las semillas de papas. No obstante, Nguyen tiene la aprehensión de que todos sus esfuerzos podrían ser en vano si el precio de las papas cae, como resultado de los acuerdos de libre comercio que Vietnam está implementando. En este caso, PepsiCo probablemente importaría o cultivaría sus propias papas, como lo hace en China.[1]

Es claro el beneficio del proyecto para PepsiCo: asegura el abasto de papas que necesita para sus papas fritas. Pero en términos de contribuir a la seguridad alimentaria, al ambiente y a la reducción de la pobreza, el proyecto Grow de PepsiCo se queda corto. Primero, las papas fritas son un peligro para la salud pública —no son una fuente de nutrición. Segundo, los campesinos que tienen contrato con PepsiCo usan tanto fertilizante y pesticidas como cualquier otro agricultor. Y si bien hay algunos campesinos que están haciendo dinero produciendo papas para PepsiCo, ellos ya eran agricultores relativamente acomodados antes del proyecto, con pocos problemas para obtener ganancias comparables con otros cultivos.[2] Por último es importante considerar el impacto económico indirecto de cambiar las preferencias alimentarias de meriendas a base de alimentos tradicionales, producidos y vendidos por lo vendedores locales, a los alimentos procesados controlados por las corporaciones extranjeras.

A pesar de estos problemas, hay poca conciencia respecto del programa Grow y de su impacto potencial a nivel local. Los cultivadores de papas contratados por PepsiCo no saben que forman parte de algo llamado Grow Asia. Lo mismo ocurre con los agricultores que participan en proyectos de Grow Asia implementados en Vietnam por otras compañías. En realidad, Grow Asia es muy poco más que un conjunto de proyectos de agricultura por contrato —diseñado exclusivamente por sus corporaciones miembro. El nombre de Grow existe para obtener el apoyo del gobierno y de ONGs y para abrir otro espacio político para que las corporaciones se mezclen con los políticos y cabildeen a favor de las leyes y regulaciones favorables a las empresas.

En Vietnam este espacio político lo llamaron Public-Private Partnership (PPP) Task Force [fuerza de tarea de asociaciones público-privadas] formado por 15 corporaciones, miembros de Grow, de los Estados Unidos y Europa, las cuales se contactan directamente con el Ministerio de Agricultura. A través de este grupo de trabajo, las corporaciones de Grow cabildean para cambiar las leyes y regulaciones nacionales y para ganar el apoyo del gobierno y de algunos grupos de la sociedad civil para sus compañías. Por ejemplo, PepsiCo unió fuerzas con otras compañías miembro del PPP Task Force para cabildear por cambios a la ley de semillas de Vietnam, de manera de evitar los costosos ensayos que deben realizar antes de que sus variedades de papas puedan cultivarse en el país.

Es mucho más probable que el aumento en las ventas de papas fritas Lay’s—y de las ganancias de PepsiCo—debilite la seguridad alimentaria de Vietnam, no que la aumente. Y sin embargo, el supuesto aumento en la seguridad alimentaria es el argumento que se utiliza para promover proyectos Grow, similares en todo el mundo, con el fin de imponer la agenda del control corporativo.

Nguyen Hong Hang, administrador de Desarrollo Agronómico, PepsiCo Vietnam (derecha) y uno de los agricultores por contrato de PepsiCo, Phan Tung (izquierda), en la provincia de Lam Dung.

¿Qué es Grow?

Grow es parte de Nueva Visión para la Agricultura, una iniciativa del Foro Económico Mundial (FEM) que fue iniciada en 2009 y es liderada por 31 de las compañías “socias” de FEM que son parte de la industria alimentaria, ya sea en la agricultura, el procesamiento de alimentos o la venta directa. Noventa por ciento de estas compañías son de Estados Unidos y Europa. Ninguna de ellas es de China, Brasil, Japón, Corea, Tailandia o África del Sur —países que también son sede de grandes corporaciones productoras de alimentos.[3] Pero Nueva Visión para la Agricultura y su programa Grow está exclusivamente en América Latina, África y Asia—los principales mercados en crecimiento para la industria global de los alimentos (Ver el mapa más abajo).

La Nueva Visión para la Agricultura es un documento vago que promueve estrategias basadas en el mercado para aumentar la producción mundial de alimentos y asegurar la sustentabilidad ambiental.[4] Su énfasis principal está en la agricultura por contrato que vincula a campesinos con las compañías multinacionales (con menos énfasis, por ejemplo, en plantaciones industriales). Pero no hay limitaciones ni obligaciones para las corporaciones miembro. Más que nada, la Nueva Visión para la Agricultura es un esfuerzo por reunir un conjunto particular de compañías multinacionales de la agricultura y la producción de alimentos, bajo una plataforma común de intereses comunes que ellos puedan, de manera colectiva, promover en foros políticos importantes. En otras palabras, es un grupo de cabildeo.

La Nueva Visión para la Agricultura ha tenido éxito, mediante sus programas y “mesas de diálogo”, en llevar el interés de sus miembros corporativos directamente al interior de los círculos más influyentes que definen las políticas agrícolas. A través de su programa Grow África, iniciado en junio de 2011, las corporaciones de la Nueva Visión establecieron una asociación con la Unión Africana y el New Partnership for Africa’s Development (NEPAD-Nueva Asociación para el Desarrollo de África) para establecer y supervisar “compromisos conjuntos entre los gobiernos, los donantes y las compañías”. Esto después fue llevado al G8 en el año 2012, resultando en la creación de New Alliance for Food Security and Nutrition in África (nueva Alianza para la Seguridad Alimentaria y la Nutrición en África), instrumento clave para presionar a los gobiernos africanos a adoptar políticas favorables a las compañías.[5] Las dos iniciativas están tan estrechamente entrelazadas que Grow África y Nueva Alianza publican sus informes anuales como una publicación conjunta.[6]

El programa Grow Asia está localizado en la Asociación de Naciones del Sud Este Asiático (ASEAN) y su marco de trabajo para la seguridad alimentaria. Fue iniciado en un foro agrícola de Grow en 2014, con la participación de ocho de los diez ministros de agricultura de los países de ASEAN. Hoy el secretariado de ASEAN colabora directamente en la implementación de sus actividades.[7]

En América Latina, las compañías de Nueva Visión, tienen la vista puesta en la Alianza del Pacífico (compuesta por Chile, Colombia, México y Perú) pero hasta el momento se ha limitado a un programa nacional en México llamado Nueva Visión para el Desarrollo Agroalimentario o VIDA.[8]El programa opera en estrecha colaboración con la Secretaría de Agricultura de México (Sagarpa).[9] En junio de 2016, el Foro Económico Mundial anunció que tres nuevos países de América Latina habían firmado su iniciativa Nueva Visión para la Agricultura: Argentina, Nicaragua (a través de un nuevo asociado llamado CultiVamos) y Colombia (a través de su programa Colombia Siembra).[10]

Grow podrá ser una iniciativa controlada por corporaciones, pero es financiada por gobiernos. Grow África es financiada por la Agencia de Desarrollo Internacional (USAID) de Estados Unidos, el Departamento de Desarrollo Internacional del Reino Unido (DFID) y la Agencia Suiza para el Desarrollo y Cooperación (SDC), mientras que Grow Asia es financiada por el Departamento de Asuntos y Comercio Exterior de Australia (DFAT) y el Global Affairs Canada (GAC) del gobierno de Canadá.[11]

Mapa: Países Grow y compañías participantes*


*La lista de compañías está disponible en: https://www.weforum.org/projects/new-vision-for-agriculture/

Grow en los campos

El aspecto “privado” de las asociaciones público-privadas que promueve Grow, consiste en las inversiones que las compañías afirman que harán. Las compañías señalan que tienen planes de gastar 10 mil millones de dólares en inversiones solamente en Grow África, con mil 200 millones de dólares ya invertidos hacia fines de 2015. Sin embargo, estas cifras tienen que mirarse con cuidado.[12] Primero, la mayoría de los proyectos de las corporaciones bajo la tutela de Grow sonpropuestas de inversión, sin ninguna garantía de que serán implementadas. Segundo, son proyectos de las compañías que son decididos de manera independiente de Grow y de otros “inversionistas”. No son como las asociaciones público-privadas de infraestructura, con las que los gobiernos atraen a compañías privadas para ayudar a financiar y operar proyectos sociales que desean construir, como hospitales o caminos. Más bien, Grow pone de cabeza el concepto de alianza público-privada: son las compañías las que atraen a las agencias públicas —y también a las ONGs y a las organizaciones de agricultores—a que apoyen sus proyectos.

El énfasis de estos proyectos está en un puñado de cultivos de alto valor comercial, administrados por grupos de trabajo específicos a cada producto. Los grupos de trabajo son usualmente co-liderados por un organismo integrado por la compañía y por el gobierno. Estos grupos de trabajo en cultivos específicos varía de país en país, pero hay varios cultivos que afectan a varios países, como el arroz, el maíz, las papas, el café, el cacao y la palma aceitera. No es sorprendente que los proyectos Grow estén dedicados a integrar verticalmente cadenas de distribución de materias primas agrícolas y los mercados de insumos para las corporaciones miembros, con un gran énfasis en la agricultura por contrato. Además de crear una dependencia de los agricultores hacia las corporaciones, aceleran la erosión de la biodiversidad local y tradicional (ver el proyecto de maíz de Monsanto y Syngenta en Vietnam). Algunos ejemplos incluyen:
Proyecto de Unilever de producción de té contratado en Vietnam con dos ONGs, la Rainforest Alliance e IDH. El proyecto busca aumentar las adquisiciones de té de alta calidad, certificado, de Unilever en Vietnam, a 30 mil-35 mil toneladas por año.[13]
Proyecto de Nestlé para el cultivo de café contratado en Indonesia, con Syngenta, Yara, Rainforest Alliance y Rabobank. El proyecto implementará un esquema de financiamiento, en el que los agricultores que tienen cuentas bancarias personales recibirán préstamos de Rabobank y los administrarán para otros agricultores con el fin de invertir en la producción de café.[14]

Proyecto de Diageo para el cultivo de cebada bajo contrato con la Agencia de Transformación Agrícola del gobierno de Etiopía. La agencia enrolará a 6 mil pequeños agricultores para cultivar cebada para Diageo y aumentar el suministro local de cebada de la compañía en un 20 por ciento.[15] 

Proyecto de Cargill y Monsanto para el cultivo bajo contrato de maíz en Indonesia con Bank Rakyat Indonesia (BRI) y un programa de préstamos del gobierno llamado KKPE, que entrega a los agricultores préstamos con bajos intereses como parte de un programa de seguridad alimentaria. Según un acuerdo entre Monsanto, Cargill, BRI y tres grupos de agricultores, el crédito KKPE se le entrega a los agricultores para permitirles comprar semillas híbridas de Monsanto y producir maíz para la planta procesadora de alimento animal de Cargill en Indonesia.[16]

El programa Grow afirma que estas y otras inversiones que promueve se someten a los Principios de Inversión Responsable en Sistemas Agrícolas y Alimentarios (RAI).[17] Sin embargo, no responsabiliza a sus miembros corporativos por incumplimientos, ni supervisa ni investiga el cumplimiento.[18] Solamente aconseja y alienta a sus compañías asociadas para actuar responsablemente e incorpora a algunas ONGs y grupos de campesinos. Grow Asia tiene un Consejo de Sociedad Civil para “aconsejar y asegurar resultados social y ambientalmente positivos”, pero no tiene autoridad para asegurar el cumplimiento de ellos.[19]

No hay procesos serios para determinar cómo contribuyen las actividades de las corporaciones patrocinadas por Grow a los objetivos del Foro Económico Mundial para la producción de alimentos, el manejo ambiental y el mejoramiento de los medios de subsistencia. Como con el proyecto de PepsiCo en Vietnam, investigaciones de campo independientes sobre algunos de estos proyectos, indican que los resultados están muy por debajo de las expectativas (Ver más abajo).

Una mirada a los proyectos de Grow en el mundo

Proyecto de maíz en Vietnam de Monsanto y Syngenta

Uno de los proyectos de Grow Asia en Vietnam es el proyecto dirigido por Monsanto y Syngenta para ayudar al Ministerio de Agricultura a convertir 668 mil ha de producción de arroz tradicional para alimento a producción de maíz híbrido para alimentación animal en un plazo de cinco años. Ubicado en las provincias montañosas del norte del país, Monsanto afirma que las utilidades de los agricultores aumentarán entre dos y media a 4 veces como resultado del cambio. Pero el sistema de conversión ha tenido drásticos impactos en el pueblo Xinh Mun que vive en esta región. A lo largo de los últimos años, muchos de ellos fueron incentivados a dejar de plantar su arroz tradicional de montaña y plantar, a cambio, maíz. Los empresarios persuadieron a los pobladores a hacer el cambio ofreciéndoles semilla y fertilizantes y mercadería doméstica como arroz, sal, glutamato monosódico, fibra para hilar y sopa, a cambio de firmar contratos para cultivar maíz. Debido a que la mayoría de ellos son analfabetos, muy pocos supieron cuál era el contenido de los contratos.

Los agricultores no se dieron cuenta que tendrían que pagar el costo de las semillas al doble del precio que tuvo al momento de la cosecha debido a altas tasas de interés, ni que los precios podían aumentar aún más si ellos no pagaban a tiempo. Los agricultores a menudo terminaron pagando cerca de tres veces el precio inicial de las semillas. Como resultado, casi todas las familias locales están ahora endeudadas y entre un 30 a 40 por ciento de ellas han perdido la tierra para pagar las deudas.[20]

Una de las inversiones que Grow África destaca como un ejemplo de inversión responsable es dirigida por AgDevCo del Reino Unido.

Centro de riego en Ghana de AgDevCo

Ghana es uno de los 12 países de África que participa en Grow África. El gobierno está orgulloso de las veinte cartas de intención que las compañías firmaron por un valor de 132 millones de dólares en inversiones en el país, con los programas Grow África y la Nueva Alianza por la Seguridad Alimentaria y la Nutrición en África.[21] Una de estas inversiones, que Grow África destaca como ejemplo de inversión responsable, es administrada por el “inversionista de impacto”, AgDevCo, del Reino Unido.

Con el apoyo político del gobierno de Ghana y el financiamiento proveniente de los gobiernos del Reino Unido y Holanda, AgDevCo está construyendo un “Centro de Riego Agrícola” en Babator, en el norte de Ghana. El proyecto se inició en 2014, cuando la compañía firmó un acuerdo con las autoridades tradicionales que le entregaron el control de más de 10 mil 300 ha, por un periodo de 50 años, con una opción de renovarlo por otros 25 años.[22]

AgDevCo realiza gran parte de su inversión “responsable” en tierras agrícolas de África, pero un informe reciente afirma que la compañía sobornó a las autoridades tradicionales (mediante lo que se conoce como “cuotas de intencionalidad”) durante el proceso de adquisición de estas tierras.[23] Los miembros de las comunidades locales desplazados por el proyecto señalan que les prometieron que los harían participar en un sistema de agricultura por contrato; se les entregarían semillas de alto rendimiento; agua de riego proveniente del río Volta Negro; y se construirían caminos, escuelas y clínicas de salud. Nada de esto se ha materializado aún y, aunque alguna compensación se le pagó a los agricultores cuyos cultivos fueron destruidos por hacerle espacio al proyecto, los pobladores locales señalan ser afectados severamente por las pérdidas de tierra para producir alimentos y por la disminución en el acceso a la pesca por el uso de sus fuentes de agua por parte de los proyectos.[24]

Inversión misteriosa en Costa de Marfil

Costa de Marfil es un objetivo importante para los comerciantes multinacionales debido a su producción de cultivos de exportación, como cacao y café. También es un mercado lucrativo para las importaciones de arroz, dominado por uno de los comerciantes de materias primas agrícolas más grandes del mundo: la empresa privada francesa, Louis Dreyfus Commodities (LDC).

Grow África insiste que se han firmado 25 cartas de intención entre Costa de Marfil y sus compañías asociadas, por un valor de 93 millones de dólares. Uno de estos proyectos significa una gran inversión de parte de LDC, con apoyo de Rabobank, para producir arroz localmente. Los habitantes de Costa de Marfil supieron de este proyecto en enero de 2013, cuando la presidenta de LDC, Margarita Louis Dreyfus, viajó personalmente a Abijan para reunirse con el presidente Alassane Outtara para afirmar un acuerdo comercial que cubre entre 100 mil y 200 mil ha de tierras en el norte del país. Pese a su inmenso tamaño, los detalles del proyecto nunca se hicieron públicos.

Desde entonces el proyecto parece estar suspendido. El Ministerio de Agricultura sostiene que el gobierno y las compañías están en el proceso de enrolar agricultores para la producción por contrato.[25] Pero los campesinos de las cooperativas de Horhogo, donde se supone que funciona el proyecto, señalan que ellos ya rechazaron los proyectos ofrecidos por LDC. Que no les gustan los términos y que no quieren entregar a la compañía ninguna de sus tierras.[26]Mientras tanto LDC guarda silencio y continúa perjudicando a los productores locales al vender arroz barato importado de Asia. Es un misterio de dónde se abastece del arroz local que orgullosamente muestra en las ferias de agronegocios en el país (ver imagen 6)?.

Campo de papas de Indofood en Sembalun, Lombok, Indonesia, para abastecer una fábrica de papas fritas.

Agricultura de contrato para papas fritas Lay’s en West Nusa Tenggara, Indonesia

En Indonesia, PepsiCo produce y comercializa sus papas fritas Lay’s mediante una empresa conjunta con la corporación productora de alimentos más grande de Indonesia, Indofood.[27] Como en Vietnam, Lay’s busca un abastecimiento local de su variedad de papas. Indofood respondió con un proyecto para desarrollar cultivos de papa con campesinos, que opera como parte de PISAgro, las estructuras de GROW Asia en Indonesia.

Uno de los proyectos de Indofood dentro de este proyecto se inició en 2012 y participan grupos de agricultores en cinco distritos de Sembalun, Lombok, West Nusa Tenggara. Los agricultores participantes deben comprar semilla de la variedad de papa Atlantic de Syngenta, distribuida por Indofood e importada desde Australia. La capacitación es entregada por agencias de los gobiernos provinciales, el gobierno australiano y el Banco de Indonesia.

A diferencia de los proyectos de papas de Indofood, en otras partes de Indonesia, en este caso no hay contratos entre la compañía y los campesinos —sólo un acuerdo verbal con el líder de cada grupo de campesinos. Éstos señalan que la ausencia de contratos les da cierta flexibilidad para vender a los mercados locales o a otros compradores, pero también le permite a Indofood cambiar sus precios. En la temporada de 2016, los campesinos señalan que los precios ofrecidos por Indofood fueron la mitad del precio en los mercados locales. Así, vendieron lo que pudieron a los mercados locales pero la mayor parte de su producción tuvo que ser vendida a Indofood para pagar las deudas por semillas, fertilizantes y gastos administrativos.[28]

Horticultura tecnificada y exportación de alimentos procesados en México

En México, “Nueva Visión para el Desarrollo Agroalimentario” (VIDA) incluye la participación de 40 compañías y la Sagarpa (​Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación). Tiene como objetivo expandir la producción de cereales, oleaginosas, frutas y verduras, cacao y café. Manifiesta tener 85 mil agricultores participantes en todo México.

Al igual que sus contrapartes en otros países de interés para Grow, el nuevo Secretario de Agricultura de México, José Calzada, está deslumbrado por el sistema de comercialización de Grow y comparte su obsesión por las exportaciones y cadenas de distribución: “Estamos avanzando desde la agricultura tradicional a una mayor mecanización y formas tecnológicas de producción. Anteriormente México invertía mucho en apoyar la agricultura ‘muy tradicional’, mientras que ahora la mayor parte del presupuesto va para el apoyo tecnológico: construcción de invernaderos e infraestructura de alta tecnología”.[29]

Para Calzada, este “milagro hortícola” de México va de la mano con el milagro de los “alimentos procesados”. Si las exportaciones hortícolas están sobrepasando a los ingresos por petróleo, los alimentos procesados también están aumentando. Actualmente, México es uno de los diez mayores exportadores de alimentos procesados.[30] Los alimentos procesados y las exportaciones de cultivos hortícolas están transformando la agricultura mexicana, con la producción de materias primas agrícolas como almidón, harinas, almíbar de maíz alto en fructosa y aceites comestibles por un lado, y los cultivos en invernadero, como berries, brócoli, pepino, tomates y otros. Los campesinos están siendo empujados hacia estos sistemas, pero los beneficios se acumulan en las grandes corporaciones de agronegocios y en un modelo de producción basado en químicos, semillas híbridas, mecanización, ambientes altamente tecnificados y contratos que obligan a los productores a vender exclusivamente a las corporaciones.

Este cambio, de acuerdo a Calzada, también requiere el desplazamiento masivo de jóvenes mexicanos para trabajar como obreros en las fincas de las corporaciones: “Necesitamos mucha gente joven. Muchos dejan los campos por las ciudades. Necesitamos estratégicamente que vuelvan […] Tenemos 25 millones de personas en las áreas rurales y 7 millones trabajan en los campos”.[31] Pero este sistema de trabajo se parecen mucho a una esclavitud en muchos aspectos; condiciones que han originado numerosas protestas de parte de los trabajadores agrícolas a lo largo de los dos últimos años.[32]

Invernaderos experimentales de Monsanto en México.

La toma del poder de Grow

La mayor influencia de Grow no está en el campo sino en los salones de reunión. Las estructuras regionales y nacionales que ha establecido le entregan a sus corporaciones asociadas el acceso directo a los ministros y otros funcionarios de alto nivel y les proporcionan oportunidades para cabildear por cambios en las políticas que favorezcan sus intereses.

En Mozambique, por ejemplo, Grow África y el USAID establecieron un Grupo de Trabajo Asesor en Negocios (BAWG por sus siglas en inglés), que Grow África describe como una “plataforma dirigida por el sector privado con el objetivo de entregar una opinión sobre los agronegocios del sector privado al gobierno”. Las compañías de agronegocios quieren que el gobierno les facilite la adquisición de derechos de uso de tierras, conocidas en Mozambique como DUATs (Derechos de Uso y Aprovechamiento de la Tierra). Según Grow África “el grupo de trabajo presentó este tema al Ministerio de Tierras, Ambiente y Desarrollo Rural, que a su vez escribió a los funcionarios provinciales para darle una vía rápida al tema del DUAT”.[33] Grow África espera repetir este éxito en la vecina Malaui donde contrataron a la subsidiaria Sudafricana de Deloitte para que estableciera un proyecto piloto de una plataforma similar “actuando contra las barreras a la inversión en el sector”.[34]

En México, Grow ha tenido éxito a través de su programa VIDA al formalizar su colaboración con Sagarpa y desarrollar sistemas de agricultura de contrato organizados como “conglomerados agrícolas” en todo el país. Estos sistemas incluso han sido integrados al Plan de Desarrollo Nacional de México para el periodo 2013-2018.[35] En Indonesia PISAgro (programa de Grow en Indonesia) establece un sistema de crédito financiero llamado “sistema innovador de la cadena de valor” entregando préstamos pequeños y medianos a agricultores, en cooperación con la Cámara de Comercio de Indonesia (KADIN por sus siglas en inglés), la Asociación de Economistas de Indonesia (ISEI por sus siglas en inglés) y el banco Bank Rakyat Indonesia. El sistema busca financiar a los agricultores para tener acceso a semillas de alta calidad, fertilizantes y capacitación en las llamadas “buenas prácticas agrícolas”.[36]

Grow estructura sus esfuerzos de cabildeo en torno a los cultivos de mayor interés para sus miembros, como maíz, papas, café, mandioca o cacao. A nivel nacional, esto toma la forma de grupos de trabajo en materias primas agrícolas. involucrando a compañías y agencias de gobierno, tales como el Grupo de Trabajo de la Papa en Indonesia dirigido por Indofood o la Plataforma de Diálogo sobre Mandioca Industrial de Ghana, dirigida por Olam y SABMiller. Las compañías dentro de las plataformas pueden entonces trabajar en conjunto para presionar por un cambio específico en las políticas o para conseguir el apoyo del gobierno.

Recuadro 1. Una falta de visión sobre el cambio climático

Uno de los objetivos declarados de la Nueva Visión para la Agricultura del Foro Económico Mundial es reducir las emisiones de CO2 provenientes de la agricultura en un 20 por ciento, por década. Su énfasis es implementar más sistemas, de tecnología de punta, basados en una “Agricultura Climáticamente Inteligente” y están tratando de conseguir la colaboración de ONGs y organizaciones de agricultores en torno a estos temas.

Pero la evidencia obtenida en terreno, hasta la fecha, muestra que los programas de Grow han hecho muy poco por reducir la mayor fuente de gases de invernadero provenientes de la agricultura—el uso de fertilizantes nitrogenados.[37] Los agricultores que participan en los proyectos de papas y maíz en Vietnam e Indonesia, por ejemplo, han aumentado el uso de fertilizantes debido a que las variedades que por contrato tienen que cultivar, requieren mayores aplicaciones de fertilizantes que los cultivos y variedades locales.[38] En muchos proyectos Grow, los agricultores reciben la recomendación y los fertilizantes nitrogenados de la compañía noruega Yara, una de las principales compañías en la Alianza por una Agricultura Climáticamente Inteligente. Hay una interacción sin barreras entre estas dos iniciativas dominadas por las corporaciones.

El objetivo de Grow de “conectar más países a las cadenas de valor globales” y de aumentar la producción de materias primas para exportar y para el procesamiento de alimentos está, fundamentalmente, en desacuerdo con las soluciones reales para el cambio climático. Estas cadenas globales destruyen los sistemas locales de producción de alimentos que provocan pocas emisiones, a favor de sistemas de alta emisión, que requieren sistemas intensivos transporte, procesamiento, almacenamiento, empaque, refrigeración y mercadeo.[39]

Nueva Visión para la Agricultura del Foro Económico Mundial.

Grow es más de lo mismo de los mismos actores corporativos

El principal objetivo de Grow es movilizar la inversión de las corporaciones hacia nuevas formas de agricultura por contrato, re-etiquetada como “agronegocios inclusivos”. Si bien ha tenido éxito en convencer a algunos agricultores de que ellos son los beneficiarios del sistema, los proyectos de Grow en realidad facilitan la captura de los sistemas de producción de alimentos y de la agricultura por parte de las corporaciones y debilita a los pequeños agricultores.

El programa de Grow ayuda sólo a un puñado de corporaciones a aprovechar las estructuras de gobierno para acceder a los mercados y a los productores como nunca antes. Al hacer esto, las compañías de semillas y agroquímicos ganan un mercado seguro, con la ayuda de los créditos de los gobiernos entregados a los pequeños, para que compren sus químicos y sus semillas híbridas. Las compañías de agronegocios ahorran mucho dinero logrando que los agricultores firmen contratos con ellos en lugar de alquilar o concesionar la tierra para la producción a gran escala. Las corporaciones aseguran un abastecimiento de productos agrícolas y materias primas para sus operaciones de procesado de alimentos partir de estos agricultores bajo contrato. Para las corporaciones, Grow ofrece un escenario seguro.

Pero bajo esta perspectiva no hay futuro para los campesinos o para los comerciantes de alimentos a pequeña escala, excepto donde puedan subordinarse al objetivo principal de las grandes compañías productoras de alimentos: asegurar el abasto de productos baratos y materias primas para alimentos procesados y a la vez vender más y más insumos para la agricultura industrial.

Este programa fue creado como un mecanismo para lograr un mayor control por parte de las grandes corporaciones. El desafío para la población y la sociedad civil es reconocer y rechazar este tipo de sistemas que no hacen nada por derrotar el hambre, la pobreza o el cambio climático. La solución reside en las comunidades y los movimientos que priorizan una visión de la soberanía alimentaria basada en los mercados locales, la agro biodiversidad y la agroecología.

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